jueves, 31 de mayo de 2018

JUNIO, MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS




Corazón amantísimo de Jesús digno de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar las ofensas graves y numerosas hechas contra ti, y para evitar que yo mismo me manche de la culpa de la ingratitud,

te ofrezco y te consagro enteramente mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.

Por cuanto son pobres mis méritos, ¡oh Jesús!, te ofrezco mis oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de obediencia y de las demás virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera hasta el último suspiro.

Propongo hacer todo por tu gloria, por tu amor y para consolar a tu Corazón. Te suplico aceptes mi humilde ofrecimiento por las manos purísimas de tu Madre y Madre mía María.

Dispón de mí y de mis cosas, Señor, según el beneplácito de tu Corazón. Amén.

P. León Dehón


PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS A SUS DEVOTOS

1. A las almas consagradas a mi Corazón les daré las gracias necesarias para su estado.

2. Daré paz a sus familias.

3. Las consolaré en todas sus aflicciones.

4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida y principalmente en la hora de la muerte.

5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.

6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.

7. Las almas tibias se harán fervorosas.

8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.

9. Bendeciré las casas y sitios en que esté expuesta y sea honrada la imagen de mi Sagrado Corazón.

10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones más endurecidos.

11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón, y jamás será borrado de Él.

12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final.



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales




Fuente: webcatolicodejavier.org

Corpus Christi



Corpus Christi

Corpus Christi (en latín, "Cuerpo de Cristo") o Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, antes llamada Corpus Domini ("Cuerpo del Señor"), es una fiesta de la Iglesia católica destinada a celebrar la Eucaristía. Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de los creyentes en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento, dándole públicamente el culto de adoración (latría) el jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad, que a su vez se realiza el domingo siguiente a Pentecostés (es decir, el Corpus Christi se celebra 60 días después del Domingo de Resurrección). Específicamente, el Corpus Christi es el jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio norte. En algunos países esta fiesta ha sido trasladada al domingo siguiente para adaptarse al calendario laboral.






Historia

La fiesta surgió en la Edad Media, cuando en 1208 la religiosa Juliana de Cornillon promueve la idea de celebrar una festividad en honor al Cuerpo y la Sangre de Cristo presente en la Eucaristía. Así, se celebra por primera vez en 1246 en la diócesis de [Lieja)(Bélgica).

En el año 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena (Italia), al romper la Hostia consagrada brotó sangre, según la tradición.1​ (Una explicación posible de este suceso es la presencia en el pan del pigmento rojo prodigiosina segregado por la bacteria Serratia marcescens.2​). Este hecho, muy difundido y celebrado, dio un impulso definitivo al establecimiento como fiesta litúrgica del Corpus Christi. Fue instituida el 8 de septiembre de 1264 por el papa Urbano IV, mediante la bula Transiturus hoc mundo. A Santo Tomás de Aquino se le encargó preparar los textos para el Oficio y Misa propia del día, que incluye himnos y secuencias, como Pange Lingua (y su parte final Tantum Ergo), Lauda Sion, Panis angelicus, Adoro te devote o Verbum Supernum Prodiens.





En el Concilio de Vienne de 1311, Clemente V dará las normas para regular el cortejo procesional en el interior de los templos e incluso indicará el lugar que deberán ocupar las autoridades que quisieran añadirse al desfile.

En el año 1316, Juan XXII introduce la Octava con exposición del Santísimo Sacramento. Pero el gran espaldarazo vendrá dado por el papa Nicolás V, cuando en la festividad del Corpus Christi del año 1447, sale procesionalmente con la Hostia Santa por las calles de Roma.

En muchos lugares es una fiesta de especial relevancia. En España existe el dicho popular: Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión, lo que da idea del arraigo de esta fiesta.

Las celebraciones del Corpus suelen incluir una procesión en la que el mismo Cuerpo de Cristo se exhibe en una custodia.



Países en los que es día festivo



En varios países y regiones, el Corpus Christi es un día festivo oficial.



Europa



Alemania, en parte del territorio, concretamente en los Länder Baden-Württemberg, Baviera, Hesse, Renania del Norte-Westfalia, Renania-Palatinado y el Sarre, así como en municipios de mayoría católica en los Länder Sajonia (tal como lo determina el Decreto sobre el Corpus Christi)3​ y Turingia (en todo el distrito de Eichsfeld y en las localidades del Eichsfeld dentro del distrito de Unstrut-Hainich y en parte del distrito de Wartburg).​ En los restantes Länder y regiones existen algunas disposiciones especiales para trabajadores y colegiales católicos.

España, dejó de ser festivo en 1989, y se trasladó la solemnidad litúrgica al domingo infraoctavo. Aun así, por lo arraigado de su celebración, es declarado fiesta local en ciudades como Toledo, Granada o Sevilla, Madrid y en la Comunidad Valenciana de carácter autonómico en Castilla-La Mancha.

Austria

Croacia

Liechtenstein

Polonia

Portugal

San Marino

Monaco

Suiza, en parte del territorio; es decir, es día festivo en los cantones de población mayoritariamente católica, como Appenzell Rodas Interiores, Jura, Lucerna, Nidwalden, Obwalden, Schwyz, Tesino, Uri, Valais y Zug así como en determinadas localidades de los cantones Aargau, Freiburg, Graubünden, Neuchâtel y Solothurn.



América



Perú

Argentina

Brasil

Bolivia

Colombia

Ecuador

República Dominicana

Santa Lucía

Trinidad y Tobago

Panamá

Costa Rica

Paraguay

Honduras

Nicaragua

El Salvador

Venezuela

Bolivia

Guatemala



Asia



Timor Oriental



Celebraciones en España







Patrimonio cultural inmaterial de la Unesco.






Desde 1989, por acuerdo del Gobierno de España con la conferencia episcopal, la festividad del Corpus fue trasladada al domingo siguiente, de forma que el jueves pasa a ser día laborable. Aunque la solemnidad litúrgica sea en domingo, diversas localidades celebran la procesión en el jueves tradicional, que es declarado fiesta local por sus respectivos ayuntamientos.





En España, han obtenido la declaración de fiestas de Interés Turístico Internacional las de la ciudad de Toledo y la localidad de Puenteareas (Pontevedra).








Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales




Fuente: wikipedia.org





FLOR DE LAS FLORES









Hoy clausuramos el mes de mayo dedicado a la Virgen María. Todo, en estas semanas atravesadas por la Pascua, nos ha hablado de Ella. Mejor dicho, con María, hemos vivido más intensamente y con más fervor la alegría del Señor Resucitado. El orgullo y la satisfacción de María, es precisamente que vivamos con hondura la Pascua de Jesús, su Hijo.

Entre todas las flores que hemos recogido del jardín de mayo, María, es sin duda la mejor y la más valiosa:



Las flores se marchitan, María permanece siempre viva.

Las flores cambian de color, María siempre es la misma

Las flores crecen según y en donde, María surge en todas latitudes

Las flores se regalan según y a quién, María se ofrece a todos sin distinción.

Las flores esconden espinas, María es la delicadeza personificada

Las flores a veces esconden falsos secretos, María es un cheque en blanco para Dios



Ciertamente, María, es la flor de las flores. ¡Por algo, Dios, la quiso para El!

Muchos símbolos hemos ofrecido en este mes a María. Otros tantos cantos hemos entonado en su honor. Multitud de sentimientos han brotado desde lo más hondo de nuestras entrañas.

¿Qué le podemos ofrecer en este último día? ¿Qué podemos dejar, delante de Santa María, que sea original y nuevo a la vez?

No lo dudemos. Nos ofrezcamos nosotros. Hoy, en este último día de mayo, María se siente agasajada con los nombres y apellidos de todos y cada uno de nosotros. Con nuestras grandezas y pobrezas, riquezas y miserias, virtudes y defectos.

Un devoto se acercó a María y le preguntó; ¿qué puedo darte, María, que no tengas? Una voz le susurró: hace tiempo que espero que me des tu corazón.

Que la mejor ofrenda, en estas últimas horas de mayo, sea precisamente nuestra propia existencia. Nuestro propósito de seguir adelante conociendo la vida de Jesús y viviendo según su Palabra.

Y, eso, no es una flor fácil de comprar ni de cortar: nace, crece y se conquista con sacrificio, verdad, oración, luchas y santa terquedad en la gran floristería que se llama: FE EN DIOS.

Que la alegría que sintió, Santa Isabel, al recibir a María, la sintamos nosotros también en estos momentos.

Lo hacemos, como no podía ser de otra manera, simbolizándolo en esta gran cesta con flores distintas.



ORACIÓN



Mi madre y mis hermanos son aquellos

que se dejan atrapar por mi Palabra,

los que la escuchan sin querer acomodarla

los que la viven con el amor primero.



Son aquellos que todo lo han dejado

y caminan en libertad por mi camino,

los que ponen en mis manos su destino

y me siguen aunque esté crucificado.



Son aquellos que no se escandalizan

cuando propongo con franqueza mi doctrina

porque viven la verdad que la ilumina

y en el fuego de mi Palabra se bautizan.



Son aquellos que muestran con sus obras

la confianza y la fe con la que viven

los discípulos que el Espíritu me piden

y viven en su soplo que enamora.



Los que viven del Amor la profecía

y me siguen paso a paso en todo tiempo

los que han dejado las quejas y lamentos

pues mi presencia los llena de alegría.



Son aquellos de la fiesta anticipada,

del Reino prometido ya presente,

los que se van transfigurando lentamente

porque viven una vida iluminada.



Son aquellos que se entregan sin reserva

y experimentan del Amor su providencia

los que lavan en mi fuente su conciencia

y en la pureza de mi Palabra se conservan.



Mi madre y mis hermanos son aquellos

que se entregan al Amor sin condiciones

que del Espíritu siguen sus mociones

y al Padre adoran con culto verdadero.



Los que renuevan en el agua del Bautismo

la vida que renace a vida nueva,

aquellos que en la lucha no se entregan

porque viven su fe con heroísmo.



Los que viven la vida en la esperanza

de que se cumplan las cosas prometidas,

los que reciben la gracias concedidas

como anticipo de la gloria en alabanza.



Pues mi madre y hermanos son aquellos

que el Padre en su Amor me ha regalado

las primicias de un pueblo consagrado

que refleja, de su gloria, los destellos.











Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


miércoles, 30 de mayo de 2018

MADRE DE CRISTO






Vemos a María en una de las imágenes que más nos gustan: Madre de Jesús.

Poco nos dicen los evangelios sobre ella. Pero, en lo poco, sabemos que Ella fue la Madre de Jesús. La mejor madre que un hijo pueda tener.

-Si es para proteger a Jesús, no pone objeción alguna y marcha hacia Egipto.

-Si es para educar a Jesús, Nazaret será escuela, taller y hogar. En Nazaret, María y José, forjarán y tallarán la personalidad de Jesús. ¿No le hablaría también del mismo Dios?

-Si era, por dejar que se cumpliera lo designado por Dios, guardó (tal como nos lo cuenta el evangelio) y meditó todas las cosas en su corazón.

Sabía, que su concepción, había sido divina. Sabía que Jesús, aún siendo su hijo, no era corriente. Sabía que, Jesús, aún siendo carne de su carne, era Dios y hombre verdadero.

María, Madre de Jesús, es para nosotros maestra en la fe. Ella, en las cuestiones de cada día, nos habla como Madre, nos enseña como maestra y nos ilumina para que no perdamos de vista el camino, la verdad y la vida de Cristo.

En cierta ocasión, un marinero que estaba perdido en alta mar, gritó con voz potente: ¡MARIA!, y no recibía respuesta alguna. Ante el mar furioso y a punto de sucumbir, el marinero siguió gritando, ¡MARIA!, y entonces el eco le respondió: ¡JESÚS!

Y es que, María, sin referencia a Dios, a Jesús y al Espíritu, no sería nada. Demos gracias a Dios porque al finalizar este mes de mayo, y en el tiempo de la Pascua, sabemos que sin María no hubiera habido Belén, Calvario, Resurrección, Ascensión ni Pentecostés.

Simbolizando todo ello, queremos llevar hasta María la cruz de Cristo.





 ORACIÓN



Si yo me olvido de Ti

Tú no te olvides de mí.

Si me alejo de regazo

Tú no te alejes de mí.

Si me despisto y no te rezo,

no dejes de hablarme.

María;

si te miro y olvido a Jesús

llévame hasta El.

Si no te miro y sólo miro a El

que, El, me lleve a Ti.

María;

haz un hueco en tu corazón y en tu alma

para que, junto con Jesús,

pueda habitar y crecer en esperanza.

María;

si me enfrío, llévame a tu encuentro

si me aparto, rescátame

si dudo, hazme reflexivo

si tropiezo, levántame.

María;

haz que nunca olvide

que tu grandeza y tu belleza

fue el dejarte moldear por Dios.

Amén.







Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


martes, 29 de mayo de 2018

MADRE DE DIOS






Contemplamos a María como a la Madre de Dios.

Cantamos el nombre de Aquella que, por ser Madre de Aquel que es Dios, proclamamos que es Madre del mismo Dios.

Rezamos a su nombre porque, al pie de la cruz, Jesús nos la dejó como Madre. ¡Madre de Dios, y Madre nuestra!

Santa María, Madre de Dios. De este título emergen todos los demás. Y, por ello mismo, los cristianos le hemos elevado catedrales primorosas o sencillas ermitas. Por ser Madre de Dios, María, juega un papel importante en la historia de la salvación.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros. Por los que no estamos a la altura de las circunstancias; por los que te endiosamos y no te imitamos; por los que te llevan en sus hombros y olvidan tus virtudes.

Santa María, Madre de Dios, acógenos en este mes de mayo. Arrulla la cuna del corazón de todos tus hijos para que, en él, puedan nacer todos los días el Dios-Niño, el Dios-Hombre, el Dios-Salvador.

Santa María, Madre de Dios, haz que no te perdamos cuando las cosas nos vayan bien y, haz que no sólo volvamos nuestros ojos a ti, cuando la mala suerte apriete.

Representando la maternidad de María, queremos presentar ante Ella la imagen del Niño Jesús. Que nos ayude a descubrir la grandeza de María: ser morada para Dios humanado.



ORACIÓN

Hay una mujer que tiene algo de Dios

por la inmensidad de su amor,

y mucho de ángel

por la incansable solicitud de sus cuidados;

una mujer que siendo joven

tiene la reflexión de una anciana,

y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud;

una mujer que si es ignorante

descubre los secretos de la vida

con más acierto que un sabio,

y si es instruida, se acomoda

a la simplicidad de los niños;

una mujer que siendo pobre,

se satisface con la felicidad de los que ama,

y siendo rica, daría con gusto su tesoro

por no sufrir en su corazón

la herida de la ingratitud;

una mujer que siendo vigorosa

se estremece con el vagido de un niño,

y siendo débil,

se reviste a veces con la bravura del león;

una mujer que mientras vive

no la sabemos estimar,

por que a su lado todos los dolores se olvidan,

pero después de muerta,

daríamos todo lo que somos

y todo lo que tenemos

por mirarla de nuevo un sólo instante,

por recibir de ella un sólo abrazo,

por escuchar un sólo acento de sus labios...

Esa mujer, en el cielo, tiene un nombre: MARIA

Y, lejos de morir, vive, habla, acaricia

y ayuda en el difícil camino de la vida.







Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


lunes, 28 de mayo de 2018

"MADRE DE LA IGLESIA"







Recientemente, unas encuestas en España, nos alertaban sobre la deserción de la iglesia,  de un alto porcentaje de jóvenes.

Ello, por supuesto, nos ha de servir para analizar el por qué de esa indiferencia (no de todos) ante la Iglesia. Pero, a la vez, nos ha de interpelar mucho más sobre la misión profética de la Iglesia en medio del mundo.

-Y es que, la realidad, nos invita a el "sálvese quien pueda". La iglesia, nos recuerda que todos somos hermanos y que, por lo tanto, estamos para echarnos una mano.

-La sociedad del consumo, nos empuja a entender y conquistar una felicidad artificial basada en el tener. La iglesia, por el contrario, nos llama a ser ricos en el ser. A ser felices buscando otras razones más supremas y más elevadas.

-El mundo que nos toca vivir, nos arrastra a romper con instituciones que consideramos han sido y son válidas para el equilibrio de la sociedad (familia, etc). La iglesia, por el contrario, nos dice  eso nos lleva a una incertidumbre con grandes peligros en el horizonte.

No es extraño, por lo tanto, que los jóvenes a los cuales la sociedad educa, domina y hasta utiliza, vivan de espaldas o extraños a la iglesia que -por cierto- les acogió en el Bautismo para ser hijos de Dios.

Lo fácil, en estos momentos, es optar por el camino corto. Por la banda ancha. Por una vida que no me traiga complicaciones personales, materiales, espirituales o eclesiales.

Y, lo peligroso, sería que por hacer una iglesia más atrayente, diésemos aquello que el mundo pide, aquello que unos determinados jóvenes reclaman. ¿Sería coherente, por ejemplo, renunciar a lo que es esencial desde el Evangelio?



Esto no es nuevo. María, en propias carnes, vio como los amigos de su hijo -bastante jóvenes por cierto-, echaron a correr en los momentos de dolor. Contempló, posiblemente muy de cerca, la negación del que luego resultó ser el primer Papa. Se quedaría atónita, al saber que otro de sus amigos -Judas- lo vendió por 30 monedas de plata.

María, Madre de la Iglesia, intercede para que tu Iglesia pueda seguir avanzando en este nuevo milenio y pregonando con gozo y con humildad la presencia de Jesús muerto y resucitado.

Lo simbolizamos acercando hasta la imagen de María esta campana.





ORACIÓN



María, lámpara encendida

En ella se realizan

las promesas de nuestra salvación;

en Ella se refleja la belleza primera

con la que Dios concibió a la humanidad.

En Ella se cumple el misterio soberano

de la Encarnación que glorifica a Dios

y trae la paz a la tierra.



En Ella, el silencio profundo del alma perfecta y

abierta hacia el infinito, se transforma en amor,

en palabra, en vida, se hace Cristo.



En Ella, toda piedad, gentileza,

soberanía y poesía es viva;

en Ella el dolor se hace tan acerbo que

ningún otro corazón de madre puede igualarlo.

n Ella, tanto la fe como la esperanza,

la fortaleza y la bondad,

la humildad y la gracia

con esa estela de realismo y misterio

tienen expresiones sobrehumanas.



En Ella cual cirio encendido,

se irradia a Cristo y su Espíritu.

(San Juan Pablo II)










Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


domingo, 27 de mayo de 2018

CON MARÍA, HASTA EL FIN






Los que me honran,obtendrán la vida eterna. Eclo 24, 31.



La verdadera devoción a María que, según el Vaticano II, consiste en «conocer, amar e imitar sus virtudes», constituye una de las mayores señales de predestinación que pueden encontrarse en una determinada persona; entre otros motivos porque:


1º. Dios ha dispuesto que todas las gracias que han de concederse a los hombres pasen por María, como Mediadora y Dispensadora universal de todas ellas. Por lo mismo, el verdadero devoto de María entra en el plan salvífico de Dios, que lo ha dispuesto libremente así. Y, por el contrario, el que se aparta voluntariamente de María, se aparta, por lo mismo, del plan divino de salvación.


2º. La devoción a María es necesaria para la salvación de todos los que conocen la existencia de María y saben que es obligatoria la devoción a Ella. Ahora bien, el verdadero devoto de María cumple esta obligación y muestra, por lo mismo, que está en camino de salvación, a la que llegará infaliblemente si no abandona esta devoción salvadora. Por el contrario, como dice Juan XXIII, «quien, agitado por las borrascas de este mundo, rehúsa asirse a la mano auxiliadora de María, pone en peligro su salvación».


Y el Rosario es, sin discusión alguna, la más excelente de las devociones marianas, como consta por el testimonio de la misma Virgen, el Magisterio de la Iglesia y su contenido teológico.



REFLEXION


El Rosario es un collar de cincuenta perlas... un piropo.

El piropo más bello y selecto que jamás oyó una mujer.

Piropo purísimo de Dios a la más pura mujer, cincuenta veces repetido en cada rezo.

No le niegues, a tu Madre, ni el collar, ni el piropo: que si ellos son su debilidad, ellos serán, para ti, tu fortaleza.

Explota, pues, el punto flaco de la Virgen.

Y mientras dialogas con la Madre y el Hijo, comparte con ellos las alegrías, los dolores y los gozos de cada jornada.

Y ellos harán... más hondas tus alegrías, más leves tus dolores y más puros tus gozos.

Tú que esta amable devoción supones

monótona y cansada y no la rezas

porque siempre repite iguales sones...

Tú no entiendes de amores y tristezas:

¿qué pobre se cansó de pedir dones?

¿qué enamorado de decir ternezas?



MEDITACION


Sólo al final del camino

las cosas claras verás:

la razón de vivir

y el porqué de mil cosas más,

al mirar hacia atrás

cuando llegues comprenderás.

Busca en las cosas sencillas

y encontrarás la verdad;

la verdad es amor,

lo demás déjalo pasar.

Solamente el amor,

con el tiempo no morirá.

Al fin del camino, se harán realidad

los sueños que llevas en ti.

Si en todo momento, en tu caminar,

la vida has llenado de amor y verdad,

al fin del camino podrás encontrar,

el bien que esperaste sentir;

olvida el pasado, pues no volverá,

conserva el amor que hay en ti.

Al fin del camino habrá un despertar,

de nuevo volver a vivir.

Si en todo momento, en tu caminar,

la vida has llenado de amor y verdad,

al fin del camino en ti llevarás,

la fe y la ilusión de vivir:

tus sueños de siempre serán realidad

en un mundo nuevo y feliz.

Tus sueños de siempre serán realidad

si llenas tu vida de amor y paz

en tu mundo nuevo y feliz.









Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


sábado, 26 de mayo de 2018

VERDADERA DEVOCIÓN A MARÍA



Si hubiera menos beatería y más cristianismo, se arreglarían muchos problemas» Bernadette Devlin.

Tal vez, a ciertas personas les suene a despropósito de enfant terrible esta frase; sin embargo, su sinceridad no tiene nada de reprochable, ya que la beatería no es auténtica religiosidad, sino sólo una caricatura de lo que debe ser el culto debido a Dios.
Beatería es confundir la devoción, que significa dedicación, entrega, con una serie de pequeñas devociones sin compromiso alguno para quienes las practican. Y cristianismo significa donación generosa a los intereses de Dios por encima de nuestros gustos, incluso piadosos.
Beatería es camuflar la verdadera religión, que significa atadura, ligazón, tras la cortina de humo de ciertas prácticas devotas, compatibles con la libertad del propio egoísmo. Y cristianismo quiere decir ligadura a los problemas del hombre vivo en quien palpita Dios.
Beatería es olvidar que piedad significa misericordia, que es actitud cordial ante la miseria, huyendo de las miserias del mundo en la presencia de Dios. Y cristianismo es acordarse de que Dios se encarnó para compartir misericordiosamente la miseria material y moral del hombre.
Por eso, Señor, también yo creo que «si hubiera menos beatería y más cristianismo, se arreglarían muchos problemas».

REFLEXION
¿Cultivas tu devoción a la Madre con la ingenua espontaneidad de un menor de edad?
El amor a las madres está tejido de pequeñas e inocentes sorpresas filiales, hecho de besos espontáneos, de confidencias gozosas y tristes, de inofensivas bromas.
¿Vives tu devoción a la Virgen en clima de hogar?
No olvides que un hijo, a pesar de los años y de la representación social es, siempre, un niño de pantalón corto para su madre.
Y María es tu Madre. En San Juan todos quedamos comprometidos a cuidar de Ella.
¿Cómo cumples tu compromiso filial?

MEDITACION
TIEMPO DE DESPERTAR
Mirad al suelo, corred la voz
de que en los hombres está el Señor.
No hagáis castillos para soñar,
pues cada día tiene su afán.
Cristianos que habitáis el siglo veinte;
dejad ya de esconderos entre rezos,
hablad menos de Dios, mostradlo en obras:
son las obras medida de lo cierto.
Dejad en vuestras casas las palabras
y hablad con el lenguaje de los hechos;
hoy los golpes de pecho no convencen,
hoy no se puede estar mirando al cielo.

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Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales
Fuente: www.mercaba.org

viernes, 25 de mayo de 2018

MARÍA, LA DESEADA DE LAS NACIONES





Una gran señal fue vista en el cielo:

una Mujer vestida del sol. Apoc 12, 1.



El séptimo ángel tocó la trompeta, y sonaron grandes voces en el cielo... y se abrió el templo de Dios, que está en el cielo, y fue vista el arca de la alianza en el templo, y se produjeron relámpagos, y voces, y truenos, y temblor de tierra, y fuerte granizada.

Y una gran señal fue vista en el cielo: una Mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas, la cual llevaba un Hijo en su seno, y clamaba con los dolores del parto y con la tortura de dar a luz.

Y otra señal fue vista en el cielo, y he aquí un dragón grande, rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas: y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó a la tierra. Y el dragón se ha apostado frente a la Mujer, que está para dar a luz, para poder, en cuanto dé a luz, devorar a su Hijo.

Y dio a luz un Hijo varón, destinado a regir todas las gentes con vara de hierro; y fue arrebatado su Hijo, llevado a su trono (y derrotado el dragón). Y la Mujer (puesta a salvo de los asaltos del dragón) huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para siempre. (Apoc 11, 15, 19; 12, 1-6).



REFLEXION


María es la mujer del Apocalipsis, la nueva Eva, la corredentora.

Algunos hombres desprecian todavía a la mujer.

Algunas mujeres lamentan su feminidad y reclaman una «misión», que es sólo una «misión» artificial de lo que ellas creen que constituye los privilegios del hombre.

Sí; hombres y mujeres son iguales en dignidad pero diferentes y complementarios.

Para el cristiano hay igualdad absoluta en la dignidad del hombre y de la mujer:

uno y otra son criaturas de Dios,

uno y otra fueron redimidos por Cristo,

uno y otra son hijos de Dios,

uno y otra están llamados al mismo destino sobrenatural.

Pero la mujer debe, en el mundo de la eficacia material y también en el de la injusticia y la crueldad, ser testimonio del poder de la ofrenda y del amor redentor.

La mujer está hecha para «llevar» y dar vida. Ella lleva el don del hombre, el hijo, y sólo llega a su logro pleno en la maternidad.

Ella debe, en el mundo actual, reino de la materia todopoderosa, llevar y engendrar «lo humano».



PLEGARIA


Señor: Hoy vengo a rezarte, sencillamente, la oración de la mujer, de ese misterioso ser tan igual y tan distinto del varón, del que se ha dicho tanto, tan bien y tan mal.

Si está en lo cierto Ludwig Borne, al decir que «la incesante aspiración de la mujer es inspirar amor», haz que tenga también razón al escribir: «La mujer es para el hombre un horizonte donde se unen el cielo y la tierra».

No sé si los defensores del feminismo estarán de acuerdo con la primera parte de la máxima de Chamfort: «Las mujeres tienen en el cerebro una célula de menos»; pero, sin duda, admitirán la segunda: «y, en el corazón, una fibra de más». Haz que la empleen siempre bien.

Señor, quisiera que tuviera razón Geoffrey Chaucer, cuando asegura: «¿Qué hay mejor que la sabiduría? La mujer. Y ¿qué hay mejor que una buena mujer? Nada». Entonces sería verdad la afirmación de Goethe: «El eterno femenino nos guía siempre hacia lo alto».

Deseo, Señor, que todas las mujeres tomen como ideal la frase de Plauto: «Prefiero que digan que soy una mujer buena, que no una mujer dichosa». Así ellas como los hombres serían más felices.

Romain Roland piensa que «los hombres hacen las costumbres, pero las mujeres hacen a los hombres». Ante esta responsabilidad enorme, te ruego que todas ellas mediten la sentencia de León Bloy: «Cuanto más santa es una mujer, es más mujer». Así, los hombres serían mejores.


Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


jueves, 24 de mayo de 2018

ESPERANDO A CRISTO, CON MARÍA





Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo,

espera en el Señor. Sal 26, 22.



El cristiano aguarda la vuelta del Señor. Que venga a primera hora, o a la hora undécima, hay que estar siempre preparado para recibirle, ceñida la cintura y con la lámpara encendida en la mano (Lc 12, 30)

El Señor ha de venir para todo el mundo en el último día, sea al fin del mundo, sea a la hora de la muerte. Pero también llega a cada momento, exigiendo de todos nosotros mayor generosidad, mayor dedicación, más amor. La última acogida no hará más que resumir las anteriores.

El Salvador se prepara siempre a nacer para un pueblo, para una raza, para una época, para una civilización. Renace continuamente la Navidad en la tierra, porque los hombres que han pecado aguardan siempre la Buena Nueva.

Y Jesús llama sin cesar a la puerta de las almas, esperando que le abran (Ap 3, 20).

María esperaba siempre a Jesús, sin ansiedad, es cierto, pero con un inmenso deseo de volver a ver su rostro.

Sea a la hora que sea: a la mañana, a la tarde o al anochecer, su maternal corazón estaba siempre dispuesto a recibirle, a compartir sus cuidados y sus alegrías, a consolarlo por la ingratitud, la estulticia o la maldad de los hombres.

Su vida está íntimamente ligada a la suya. Su destino está calcado sobre el suyo.



INVOCACION


María, desde tu más tierna infancia tú lo has aguardado. Los libros sagrados te lo habían anunciado. Israel, tu patria natural, esperaba al Mesías que pondría fin a sus pruebas y haría resucitar sus pasadas glorias. Pero cuánto malentendido, cuánta ilusión había en esta esperanza.

Unos soñaban en un jefe guerrero que echaría fuera a los detestables romanos, otros hacían votos por aquel que haría desaparecer la desigualdad social. Eran muy pocos «los pobres de Israel» que leían la Biblia con ojos limpios, los que sabían que el único mal aborrecible de veras era el pecado.

Madre, Tú estabas entre éstos, con Simeón, con Ana y con tantos otros que no ha mencionado el Evangelio.

Y hete aqui que un buen día, en Nazaret, el Señor llama a tu puerta. Un ángel te participa un mensaje increíble: Dios te ha escogido para ser la Madre de su hijo. De antemano tu voluntad está de acuerdo con la de Dios: «He aquí la Esclava del Señor».

Sin duda el Padre celestial te honra enormemente, pero ya presientes el precio de tal honor.

Qué importa. Brota el «fíat» de tus labios sin reserva ni reticencia. Luego, como todas las madres, debiste haber experimentado un sobresalto indecible al sentir que latía en tu seno otro ser, carne de tu carne, que sería al mismo tiempo tu hijo e Hijo del Altísimo.

Con qué regocijo, con qué amor preparaste las mil cosillas necesarias para el nacimiento de un Niño indefenso por completo. Los pañales, la cuna... y cada día, con más amor y mayor generosidad.



MEDITACION


Lo esperaban como rico

y habitó entre la pobreza;

lo esperaban poderoso

y un pesebre fue su hogar.

Esperaban un guerrero

y fue paz toda su guerra;

lo esperaban rey de reyes

y servir fue su reinar.

Lo esperaban sometido

y quebró toda soberbia;

denunció las opresiones,

predicó la libertad.

Lo esperaban silencioso:

su palabra fue la puerta

por donde entran los que gritan

con su vida la verdad.



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


miércoles, 23 de mayo de 2018

CRISTO SE HIZO HOMBRE GRACIAS AL «FIAT» DE LA VIRGEN





«El Verbo se hizo hombre,

 y habitó entre nosotros». Jn 1, 14.



Cristo se hizo hombre gracias al «fiat» de la Virgen Inmaculada, hace casi dos mil años. Pero Cristo vuelve a encarnarse todos los días, en unos centímetros de pan blanco que el sacerdote tiene entre los dedos. Después va a cada alma, como regalo y sustento. Pero hay que disponer el alma. Hay que preparar los caminos del Señor.

Existen dos símbolos en ascética, aparentemente contrarios, pero en el fondo idénticos, como dos luces arrojadas desde distintos ángulos para alumbrar una misma tarea.

Uno es el del camino que hay que preparar para que Dios llegue con ánimo propicio. Todo hoyo será rellenado, toda eminencia rebajada, los trechos torcidos sometidos a rectificación y los ásperos convertidos en accesos llanos y cómodos. Porque el Señor está cerca. El es «el que ha de venir» (Apoc 4, 8).

El otro símbolo es el del camino que el alma no ha de arreglar, sino recorrer, en su trayectoria vocacional hacia Dios. La santificación es «progreso» o adelantamiento. El hombre que va de paso ha de enderezar la «conducta», ha de renacer en Cristo, es «viador».

En este símbolo, el alma actúa como caminante, mientras que en el primero desempeña funciones de caminero. Es igual. En el fondo, disponerse para el encuentro con Dios, que, de cualquier modo, está cerca. Esperarlo en vigilia, esperarlo sin sueño. Andar el camino o preparar el camino: siempre, una actuación. Esperar en activo. Es lo que añade la esperanza sobre la simple espera.



REFLEXION

En síntesis, debemos preparar el camino y recorrerlo, y para ello nada mejor que acudir a la Virgen que siempre nos lleva y nos da a Cristo.



MEDITACION

¿Cuando Vendrás?

¿Cuándo vendrás, Señor,

cuándo vendrás?

¿Cuándo tendrán los hombres

la libertad?

Nos dicen que mañana, y nunca llegas,

nos dicen que ya estás y no te vemos,

dicen que eres amor, y nos odiamos,

dicen que eres unión: vamos dispersos.

No es tu reino, Señor,

la tierra no es tu reino.

Si nosotros salimos a la vida

partiendo nuestro pan con el hambriento, rompiendo piedra a piedra, las discordias,

poniendo el bien en todos tus senderos,

la tierra empezará, Señor,

a ser tu reino.

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


martes, 22 de mayo de 2018

ESPERANDO AL SEÑOR CON MARÍA DE LA ESPERANZA






Esperar a Dios es esperar en Dios. La esperanza es una hermosa y misteriosa conciliación de dos persuasiones. Por una parte, nuestra convicción de que somos siervos inútiles, incapaces de cualquier movimiento, y que debemos esperarlo todo de Dios, incluso a Dios mismo, que no es más que un don de sí.

Por otra parte, la convicción de que somos trabajadores útiles, en cuanto que nuestra cooperación es indispensable para que Dios nos salve. En definitiva, lo esperamos todo de un Dios que ha tenido a bien fijarnos una tarea y otorgar a esta tarea un valor.

La esperanza en Dios aumenta con los milagros, pero se purifica cuando el milagro no se realiza. La esperanza crece entonces y se purifica y se hace más auténtica, cuando vemos que aquel que no ha sido curado bendice a Dios por no haberlo curado. «Porque me has visto, dijo Jesús a Tomás, has creído. Bienaventurados los que creyeron sin haber visto» (Jn 20, 29).

La esperanza no puede ser el cómodo resultado de un milagro agradable. Es una virtud y, como tal, exige esfuerzo continuo. Un diario combate contra las fuerzas del mal, que amenazan infiltrarse por dos portillos: la presunción y la desesperación.



REFLEXION


Los pobres esperan con facilidad: es un favor que les ha hecho el Señor, ya que les ha negado otros. Un favor que vale por todos. Los pobres esperan. En El concretamente o en algo o alguien que no saben precisar. Pero esperan. Ya es más fácil rectificar la esperanza que inventarla, y mucho más fácil que declararla necesaria cuando no se admite siquiera su conveniencia.

El secreto de saber esperar está en los pobres, en los sencillos, en los humildes. Humildad es también saber aceptar todo género de mediación. La humildad de ir a Jesús por Maria, reconociendo nuestra necesidad de senderos cortos y amables. «Ir a Dios por María -confiesa Neubert- es ejercitar un acto de humildad. Un sabio que sigue, en su misal, el oficio litúrgico, puede ser un cristiano muy humilde, pero puede también no ser más que un diletante, lleno de sí mismo. En cambio, un sabio que desgrana su rosario ante una estatua de la Virgen es de seguro un alma humilde».



 MEDITACION


Cuando el pobre nada tiene y aún reparte,

cuando un hombre pasa sed y agua nos da.

Cuando el débil a su hermano fortalece,

va Dios mismo en nuestro mismo caminar.

Cuando un hombre sufre y logra su consuelo.

Cuando espera y no se cansa de esperar.

Cuando amamos aunque el odio nos rodea,

va Dios mismo en nuestro mismo caminar.

Cuando crece la alegría y nos inunda,

cuando dicen nuestros labios la verdad,

cuando amamos el sentir de los sencillos,

va Dios mismo en nuestro mismo caminar.

Cuando abunda el bien y llena los hogares,

cuando un hombre donde hay guerra pone paz,

cuando hermano le llamamos al extraño,

va Dios mismo en nuestro mismo caminar.





Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org