El próximo domingo 24 de noviembre estaremos celebrando la
solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.
¡Viva Cristo Rey!
Con esta gran fiesta daremos fin al Año Litúrgico, ciclo C.
Año litúrgico, también denominado ciclo litúrgico, año
cristiano o año del Señor, es el nombre que recibe la organización de los
diversos tiempos y solemnidades durante el año en las Iglesias cristianas, como
forma de celebrar la historia de la Salvación.
Enmarcados en el año litúrgico, se celebran distintos
tiempos litúrgicos con los cuales se relacionan los pasajes de las Sagradas
Escrituras que se proclaman en los actos de culto, las diferentes oraciones que
se rezan, como así también los colores litúrgicos utilizados en la vestimenta
del celebrante.
Si bien las fechas de las celebraciones varían un poco entre
las diferentes Iglesias cristianas, la secuencia y lógica utilizada para su
planificación son en esencia las mismas.
Tanto en Oriente como en Occidente,
las fechas de muchas celebraciones varían de año en año, por lo general en
línea con la modificación de la fecha de la Pascua (asociada en el cristianismo
con la resurrección de Jesús y considerada la celebración central de la
cristiandad) a la cual se asocia buena parte de las celebraciones móviles.
En
el concilio de Nicea I (325), todas las Iglesias acordaron la celebración de la
Pascua cristiana el domingo siguiente al plenilunio (14 de Nisán) después del
equinoccio de primavera.
La reforma del calendario de Occidente por parte del
papa Gregorio XIII (1582), con la introducción del calendario gregoriano en
reemplazo del calendario juliano, produjo un desfase de varios días en la
celebración de la Pascua respecto del calendario litúrgico oriental.
En el
presente, las Iglesias de Occidente y de Oriente buscan un nuevo acuerdo que
posibilite unificar la celebración de la Pascua y conduzca progresivamente
hacia la constitución de un calendario litúrgico común.
Otra diferencia entre los calendarios litúrgicos radica en
el grado de participación que se otorga a las festividades asociadas a los
santos.
Las Iglesias católica, ortodoxa y anglicana presentan calendarios
litúrgicos con una participación importante de celebraciones en honor de la
Virgen María y de otros santos, lo que no se verifica en igual medida en los
calendarios de las Iglesias protestantes.
En el Rito romano
El rito romano, que es el mayoritario en la Iglesia
católica, denomina Año litúrgico al período cíclico anual durante el cual
celebra la historia de la salvación hecha por Cristo y al que se distribuye en
festividades y ciclos: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Tiempo Ordinario.
No se tratan de fechas exactas, sino simplemente una sacralización del curso
anual de las estaciones del año y una composición cíclica para que en un
periodo de tiempo pueda englobarse dicha historia de salvación.
Tiempo de Adviento
Es un período aproximado de cuatro semanas antes de la
Navidad, en el que los cristianos se preparan para celebrar la venida de Jesús.
“Adviento” significa venida o llegada. Se celebra con una mirada puesta en la
triple venida de Jesús, según indicaba San Bernardo: "Jesús vino"
(nacido de la Virgen María), "viene" (hoy, en los signos de los
tiempos), y "vendrá" (con gloria, al final de la historia).
El Adviento es un tiempo de alegre espera: la espera de la
llegada del Señor. Por eso los cristianos escuchan en los textos y cantos
palabras alusivas a la venida del Señor, en especial las profecías de Isaías.
Las grandes figuras que la liturgia presenta en este período
son el profeta Isaías, San Juan Bautista, y la Virgen María.
Las fechas del Adviento se fijan en torno a las fechas que
prepara, esto es, de la Navidad. Siempre cuenta con cuatro domingos, aunque las
semanas no sean completas. Empieza el domingo cuarto anterior a la Navidad, que
suele rondar desde el 27 de noviembre al 3 de diciembre. Solamente si Navidad
(25 de diciembre) es domingo, contará con las cuatro semanas completas, pues
siempre se cuentan los domingos anteriores a esta festividad.
Durante el tiempo de Adviento los sacerdotes utilizan
vestiduras de color morado, como color de penitencia, mostrando así que este
tiempo es de preparación a la fiesta de la Navidad, como también se hace en
Cuaresma sobre la Pascua. Además, durante este tiempo no se dice ni se canta el
Gloria, ni adornar el templo con flores, como en los demás días de penitencia,
aunque sí se conserva el canto del Aleluya antes de la proclamación del
Evangelio, omisión propia únicamente de la Cuaresma.
Sin embargo, llegados a la mitad del tiempo, en el tercer
domingo, llamado antiguamente y aun nombrado como “Gaudete”, que significa
"Gozad" (nombre tomado de la versión latina de la antífona de entrada
propia de este día, Cf. Flp. 4, 4-5, "Estad alegres en el señor; os lo
repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor
está cerca"), se puede suavizar el color morado de las vestiduras con
toques de blanco, utilizándose en este día vestiduras de color rosa, si bien no
es obligatorio, indicando así la alegría al acercarse ya la festividad del
nacimiento del Señor. También se puede adornar la iglesia con algunas flores.
Dentro de este tiempo, con propiedad considerado muy
vinculado a la Virgen María, se celebra la solemnidad de la Inmaculada
Concepción, patrona de la Infantería del Ejército español y de algunos países
de América, y en América Latina, la solemnidad de su patrona, Nuestra Señora de
Guadalupe. Durante las solemnidades se omite la supresión del Gloria y de los
adornos florales.
Tiempo de Navidad
Pasadas las cuatro semanas de Adviento, la Iglesia católica celebra
el Tiempo de Navidad, a partir de esta solemnidad, el 25 de diciembre. Este
tiempo se extiende desde las I Vísperas de la Natividad de Nuestro Señor
Jesucristo, al atardecer del día 24, hasta las II Vísperas de la Solemnidad del
Bautismo del Señor, el domingo después de la Epifanía (6 de enero).
Durante estos días, la Iglesia conmemora la venida en carne
mortal de Cristo a la tierra. Este es uno de los aspectos fundamentales, porque
también es la actualización de la venida del Emmanuel, del Dios con nosotros,
Dios que sigue actuante en cada uno de nosotros. Como tiempo de alegría, se
emplean vestiduras blancas.
La Navidad es una fiesta de gran importancia. Por su
trascendencia, comunica la manifestación de Dios, hecho hombre: a San José y la
Virgen, a los pastores de Belén, a los Reyes Magos y al mundo entero. Así,
durante este tiempo, se celebran algunas fiestas que se entremezclan entre la
celebración, cosa impensable en Cuaresma o Pascua, como San Esteban (26 de
diciembre), San Juan Evangelista (27 de diciembre), Santos Inocentes (28 de
diciembre) o la Sagrada Familia (el domingo dentro de la octava de la Navidad,
o el 30 de diciembre si Navidad cayó en domingo).
También es creencia popular que este tiempo termina el día
de Reyes, sin embargo, la Iglesia católica continúa conmemorando el nacimiento
de Cristo y su manifestación a las naciones (Epifanía) hasta el domingo
siguiente, en que celebra la fiesta de su Bautismo y comienzo de la vida
pública. Tras el tiempo de Navidad, sigue un periodo de Tiempo Ordinario.
Tiempo de Cuaresma
La Cuaresma comprende días de preparación para la Pascua de
Resurrección, que, aunque tradicionalmente han sido cuarenta, las reformas
posteriores han hecho cambiar; actualmente empieza el Miércoles de Ceniza y
termina al comenzar la Misa de la Cena del Señor en las primeras horas de la
tarde del Jueves Santo, totalizando 43 días y medio.
La Cuaresma recuerda a cada cristiano su situación de pecado
y la necesidad de convertirse. Están invitados a practicar especialmente las
limosnas, la oración y el ayuno. Se trata de un tiempo de conversión.
Simbólicamente también recuerda los cuarenta días que Jesús vivió en el
desierto y su lucha contra las tentaciones.
La Cuaresma incluye cinco domingos más el Domingo de Ramos y
es un período de liturgia penitencial: se utiliza ornamentos morados, a
excepción del Domingo de Ramos que es el rojo y las solemnidades más
importantes que es el blanco, no se canta el Gloria ni tampoco el Aleluya,
tampoco se adorna el templo con flores y el órgano y demás instrumentos callan,
a no ser que sean para sostener básicamente el canto. Únicamente se exceptúa el
cuarto domingo, tradicionalmente llamado "Laetare" en el que se puede
cambiar de color al rosa (opcional, por la proximidad de la Pascua, mezcla
entre el morado y el blanco), se pueden poner algunas flores y usar
instrumentos, pero sigue callado el Gloria y por supuesto el Aleluya.
También
en las solemnidades y fiestas que coincidan -habitualmente son dos importantes:
San José y la Encarnación del Señor- pueden quitarse estos signos
penitenciales, empleando vestiduras blancas debido a la solemnidad de estas
celebraciones, aunque nunca usar el Aleluya, que callará hasta la noche de
Pascua.
Semana Santa
Estos días se celebran la Pasión, Muerte y Resurrección de
Jesús. Es la celebración más importante del año litúrgico. Comienza con el
Domingo de Ramos y finaliza con el Domingo de Pascua o Resurrección.
Domingo de Ramos de la Pasión del Señor
El Domingo de Ramos, último domingo de Cuaresma y que abre
la Semana Santa, llamado "de la Pasión del Señor", conmemora la
Pasión de Cristo, usándose el color rojo debido a que se celebra la Pasión del
Señor y leyendo los textos de la misma. Previamente se celebra la bendición de
ramos, donde son bendecidos las palmas y ramos de olivo, que porta la gente en
procesión rememorando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
Una vez
concluida la procesión, comienza la misa de Pasión. En la misma se lee el
Evangelio de la Pasión del Señor, lo cual a veces corre a cargo de tres
personas: los textos en los que habla Jesús corresponderían al sacerdote, otro
lee como cronista, y los demás personajes por otro lector.
Es tradicional que
las palmas se ricen y se adornen para la procesión. La celebración del Domingo
de Ramos comienza con la bendición de ramos, continúa con la procesión y
culmina con la misa de Pasión, siendo una celebración de gloria y de pasión al
mismo tiempo.
Este día tiene dos perspectivas que se unen en una sola, el
Triunfo de Cristo. Por un lado, la entrada triunfal en Jerusalén donde es
aclamado como rey.
Por otro, al derramar su sangre y morir en la cruz triunfó
sobre el pecado. Por lo tanto, éste es el significado del Domingo de Ramos.
Primeros días de Semana Santa
Los primeros días de la llamada "Semana Santa"
siguen siendo tiempo de Cuaresma, por tanto, tanto el lunes, martes y miércoles
santo se usa el color morado. Son los días "menores" dentro de la
Semana Santa pero aun así son muy importantes.
En la mañana del Jueves Santo,
en una celebración únicamente conservada por motivos prácticos -se necesitan
para la Vigilia Pascual-, se celebra la misa crismal, en que el obispo de la
diócesis consagra el Óleo de los Enfermos, el Santo Crisma y el Óleo de los
Catecúmenos.
Aunque suele celebrarse el Jueves Santo por la mañana, las
características funcionales de esta celebración permiten que sea trasladada a
otros días del final de la Cuaresma.
Toda la mañana de Jueves Santo sigue
siendo tiempo de Cuaresma, como se transluce de los textos de la Liturgia de
las Horas, que se recomienda encarecidamente celebrar con los fieles, en
público.
La Cuaresma finaliza en la tarde del Jueves Santo en torno a las tres,
antes de la celebración de la misa vespertina de la cena del Señor.
Tiempo de Pascua
El tiempo de Pascua es el que conmemora la Resurrección del
Señor: su paso de la muerte a la vida (de ahí proviene la palabra Pascua, que
significa "pasar").
Comienza estrictamente con la fiesta de la Pascua
de Resurrección, si bien se considera que ya el triduo Pascual, como
celebración de este paso, forma ya parte de este tiempo, aunque algunos
liturgistas discrepen al respecto.
La elección de la fecha de Pascua tiene como origen la
consecución de las estaciones y de las fases de la luna: así, se celebra en el
rito romano el domingo posterior a la primera luna llena de primavera. Si ésta
cae en domingo, siempre es al siguiente, con tal de no coincidir con la Pascua
judía, que se celebra el mismo día de la luna, según su calendario lunar.
Siempre se celebra en Domingo, según tradición apostólica, sin tener en cuenta
si fue o no el día exacto en que resucitó históricamente Jesús. Así, puede
tener lugar entre el 22 de marzo y el 25 de abril.
Triduo Pascual
El Triduo Pascual se celebra la Pasión, Muerte y
Resurrección de Cristo es el corazón del año litúrgico. Comprende los tres días
desde las vísperas del Jueves Santo hasta las II Vísperas del Domingo de
Resurrección.
Prácticamente, ya es tiempo de Pascua, aunque tiene una
consideración especial.
Jueves Santo de la Cena del Señor
El Jueves Santo, se celebra la misa vespertina de la cena
del Señor, en la que Jesús instituyó la Eucaristía, el orden sacerdotal y el
mandamiento del amor.
No es la celebración ni mucho menos principal de estos
días, sino la Introducción al Triduo Pascual, la introducción de lo que va a
comenzar a partir de esa misma tarde de Jueves Santo, pero tradicionalmente se
celebra con una gran solemnidad.
Se vuelve a cantar Gloria, pero no el Aleluya.
La iglesia no se debe adornar con muchas flores, y los cantos van enfocados a
la institución de la Eucaristía.
Se sustituye el color morado de la cuaresma de
manera especial por el blanco eucarístico. Tradicionalmente, después del
Gloria, todas las campanas dejan de sonar y no volverán a sonar hasta la Noche
Santa.
La liturgia del Jueves Santo se suele celebrar en una misa vespertina (por
la tarde, después de la hora nona, aprox. al caer la tarde) que se caracteriza
por la solemnidad y emotividad de la celebración, con un ambiente en parte
festivo y de algún modo también de alegría, que culminaran con la reserva del
Santísimo Sacramento en el Monumento.
La celebración culmina de manera tajante
a continuación de la reserva del Santísimo, donde se nos informa que la
celebración ha concluido y se nos invita a la celebración que tendrá lugar al
día siguiente.
No se imparte la bendición, pues la celebración continúa el día
siguiente.
A partir de ahí, se impondrá la sobriedad y la tristeza que marcarán
los próximos días hasta el Domingo de Resurrección.
Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor
El Viernes Santo se recuerda la muerte de Jesús en la cruz
para salvar a la humanidad. La liturgia de este día es de una sobriedad muy
elocuente.
Es el día de la Pasión y Muerte del Señor y no se celebra la
Eucaristía.
Se vuelve a usar el rojo en representación de la pasión y muerte de
Jesús, color que ya se había usado en la celebración del Domingo de Ramos, y
que en este día vuelve a ser característico, empleándose vestiduras rojas.
Puntos culminantes de la liturgia de Viernes Santo son el relato de la Pasión según
san Juan, la oración universal y la adoración de la Cruz.
Este es un día de
silencio y de recogimiento interno. Además, es día de ayuno y abstinencia de
carne, en caso de necesidad.
Tradicionalmente, las campanas no tocan desde la
tarde del Jueves Santo, por lo que en muchos lugares se usaba una carraca para
llamar a la gente a la celebración, aunque su uso se ha reducido mucho, pero se
mantiene la abstención del toque de campanas.
La celebración de la muerte del
Señor se suele celebrar en torno a las tres de la tarde del Viernes Santo,
donde la iglesia queda despojada por completo de flores y adornos, quedando lo
más sobria posible en señal de duelo por la muerte de Jesús.
Tanto al entrar
como al salir, los sacerdotes van en silencio. No hay canto alguno en esta
celebración a excepción del canto durante la adoración de la cruz.
Se da la
Comunión con las formas guardadas el día anterior (Jueves Santo) en el
Monumento, ya que no se celebra la Eucaristía.
De nuevo y como el Jueves Santo
no se imparte la bendición, porque la celebración que se había iniciado en la
misa de la cena del Señor culminará con la Vigilia Pascual, donde se impartirá
la bendición final.
Sábado Santo de la Sepultura del Señor
El Sábado Santo es un día de silencio y de oración.
Está
prohibido, como el día anterior, celebrar la Eucaristía. En este día se suelen
organizar retiros para profundizar el misterio pascual.
Es conveniente celebrar
en común la Liturgia de las Horas, u otras celebraciones en torno al sepulcro
del Señor, a su cruz o a los dolores de la Virgen, pero cabe recordar que no
hay misa alguna este día. El altar está despojado de todo tipo de ornato, el
Sagrario queda totalmente abierto y suele colocarse a los pies del altar una
imagen de Cristo en el sepulcro.
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
Terminado el sábado, la Iglesia celebra la Resurrección del
Señor con una Vigilia Nocturna, considerada "Madre de todas las
Vigilias" por San Agustín. Se celebra en la madrugada del Domingo de
Resurrección (y no en la noche ni en la tarde del sábado).
En esta noche de
vela, la más solemne para los católicos, se rompen los lutos cuaresmales y se
canta de nuevo el Aleluya.
Esta es la noche santa, la noche que recuerda la victoria
de Cristo sobre la muerte, la noche en que la Iglesia desde su comienzo se
espera la segunda venida del Señor.
Los ritos de esta noche son los más largos y solemnes de
toda la liturgia romana: primero, se enciende el cirio pascual, imagen de
Cristo Resucitado, quien ilumina el mundo y los fieles, que vienen en procesión
desde la calle con esta luz, se sientan a escuchar nueve lecturas de la Biblia
que les recuerdan la historia de la salvación desde la creación hasta la
resurrección de Jesús.
Se sigue con la celebración de los sacramentos de la
Pascua: el Bautismo, por el cual el hombre muere con Cristo para luego
resucitar con Él a una vida nueva (Rom 6, 8), y la Eucaristía, en la cual los
Apóstoles reconocen al Señor en la fracción del pan.
La Vigilia Pascual es la celebración más importante, y con
diferencia, de todo el año cristiano y de toda la vida del cristiano, y debe
celebrarse como tal. La mañana del domingo se celebra la solemne Misa de
Pascua, la misa del día y en la tarde, las II Vísperas Bautismales, con
procesión al baptisterio y aspersión del agua, con las que termina el Triduo de
Pascua.
Días del tiempo de Pascua
El tiempo pascual o de Pascua se extenderá a lo largo de
siete semanas (50 días).
Los cincuenta días después de Pascua se prolongan como
un solo día de fiesta, como un solo gran domingo. Durante todo este tiempo la
Iglesia canta la alegría de Cristo Resucitado.
Las celebraciones son como un
eco de lo que fue la noche de Pascua: se usan vestiduras blancas, no se deja de
cantar el Aleluya, se vuelve a usar el Gloria, durante la octava de Pascua -sus
primeros ocho días- cada día, y después, cada domingo.
Se adornan los templos
con muchas flores, más que nunca, y se usa música y canto.
Hacia el final de este tiempo se celebrarán también la
Ascensión y Pentecostés.
La Ascensión celebra el regreso del Cristo Resucitado
a la casa de su Padre. Así, abre para todos los cristianos el camino hacia el
Padre Dios.
Se confirma y manifiesta de manera solemne a Jesucristo como Señor del
Universo.
Tradicionalmente se ha celebrado cuarenta días después del Domingo de
Resurrección, en jueves, si bien puede ser trasladada por motivos pastorales al
domingo siguiente.
La solemnidad de Pentecostés (que significa, cincuentena)
cierra el tiempo pascual. Celebra la venida del Espíritu Santo sobre los
Apóstoles.
La tradición rito romano afirma que Jesús no deja abandonados a los
suyos; al contrario, les envía los dones necesarios.
En el Antiguo Testamento
era la fiesta de la cosecha. Según san Lucas, en los Hechos de los Apóstoles,
es el día en que nace la Iglesia.
Se celebra cincuenta días después del domingo
de resurrección (diez días después de la Ascensión), al octavo domingo de
Pascua y con vestiduras rojas.
Tiempo ordinario o durante el año
El llamado «tiempo ordinario» o «tiempo durante el año»
integra aquellos días en los que no se celebran acontecimientos centrales de la
vida de Cristo.
Ocupa la mayor parte del año, si bien en dos periodos separados
entre sí. El primero inicia tras el tiempo de Navidad y termina antes del
Miércoles de Ceniza; el segundo comienza después del tiempo de Pascua y llega
hasta antes del primer domingo de Adviento.
Abarca 33 o 34 semanas, según el
año. Durante este tiempo se usan vestiduras de color verde, menos en las
celebraciones (memorias, fiestas, solemnidades) que exigen otros colores.
En esas semanas, la Iglesia de Roma medita el Evangelio de
Cristo, su predicación y ministerio previo a su Pasión.
Durante los domingos,
se leen, en un ciclo trienal, los Evangelios sinópticos: se sigue el Evangelio
de Mateo en el ciclo A, el Evangelio de Marcos para el ciclo B, y el Evangelio
de Lucas en el ciclo C.
El Evangelio de Juan se suele reservar mayormente para
los demás tiempos litúrgicos, en particular el Tiempo de Pascua. Sin embargo,
existen excepciones: algunos pasajes de los capítulos 1 y 2 del Evangelio de
Juan se usan en el segundo domingo durante el año, y el capítulo 6 se incluye
en el tiempo ordinario del ciclo B (domingos decimoséptimos al vigesimoprimero
durante el año inclusive). En las misas entre semana (de lunes a sábado), a lo
largo del año se sigue una lectura bastante completa de los tres evangelios
sinópticos, empezando por el de Marcos, luego el de Mateo y terminando con el
de Lucas.
En este tiempo hay espacio para otras fiestas y solemnidades
del Señor y de los Santos: en primer lugar, algunas fijas como son la fiesta de
la Santísima Trinidad, el domingo después de Pentecostés; la fiesta de Corpus
Christi, tradicionalmente el jueves siguiente a la Trinidad, pero en la mayoría
de los casos, trasladada al domingo; y la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús,
que se celebra el viernes después de la antigua octava de Corpus, por tanto, la
semana después de esta fiesta.
Otras fiestas se desarrollan en el tiempo ordinario, como la
de San Juan Bautista, Santiago Apóstol o la Asunción de la Virgen, entre otras.
En este tiempo, tienen mayor preferencia estas celebraciones sobre incluso los
domingos, puesto que no se celebra en concreto ningún acontecimiento singular
de la historia de Salvación, si bien, cada domingo sigue conmemorándose, desde
tiempos apostólicos, la resurrección de Cristo.
El año litúrgico finaliza con la celebración de la
solemnidad de Cristo Rey, con un sentido claramente escatológico, es decir, con
la esperanza en la vida eterna.
Celebraciones de los santos durante el tiempo Ordinario
Durante las celebraciones de los santos, se usan vestiduras
de color blanco para las fiestas de Santa María, las fiestas de Cristo que no
tengan un enfoque hacia la Pasión y la de los demás santos que hayan muerto de
forma natural o celebraciones no martiriales. Se usan vestiduras de color rojo
para las fiestas referidas a la Pasión de Cristo (por ejemplo, la festividad de
la Santa Cruz), y a las fiestas de los santos mártires, por tanto, asesinados
por su fe en Cristo, entre los que se incluyen los apóstoles y evangelistas, a
excepción de San Juan, apóstol y evangelista, que no murió martirizado.
Conviene señalar que, si existe más de una fiesta de algún santo, solo se
celebra de rojo la conmemoración de su martirio (San Juan Bautista, San Pablo,
etc.).
Existe una tabla que rige el orden de preferencia de
celebración en caso de coincidencia de alguna fiesta que se debe seguir en caso
de duda.
En otros ritos litúrgicos
Si bien la mayoría de confesiones cristianas siguen este
mismo esquema, algunas de ellas divergen en la elección de fechas o en la
duración de los tiempos, que tampoco han sido fijos en la historia de la
Iglesia. Los ortodoxos, por ejemplo, marcan los tiempos en torno a las llamadas
Doce fiestas, y usan en muchos casos el calendario juliano, aunque existen
variantes según las diversas confesiones.
Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira
Costales.
Fuente: wikipedia.org