domingo, 1 de julio de 2018

DECÁLOGO PARA UN VERANO CON CRISTO








1.      Un cristiano, en el verano, no esconde ni guarda su fe como quien deja en el armario el abrigo de invierno. Somos cristianos siempre y, por lo tanto, nuestra comunión con Cristo ha de ser consciente y constante.



2.      La vida cristiana no se sostiene solamente en el “ser buenos”. Bondadoso, al cien por cien, sólo Dios. Por ello mismo este tiempo es propicio para no olvidar a Dios y ser rostros vivos de su presencia. Las prisas son enemigas de la caridad sin ruido.





3.      Sin oración, un cristiano, es un molino paralizado. Muchos de nuestros fracasos y deserciones se deben a que hemos roto la “línea” telefónica con el Señor. La oración nos hace fuertes, nos clarifica, nos hace reflexionar y llevar a cabo la voluntad del Padre.



4.      La Eucaristía (además de obligación moral) es una necesidad física y espiritual. Si ya con ella nos resulta llevar una vida relativamente cristiana, sin ella nos convertimos en marionetas del mundo. Quedamos a merced del único alimento material que el mundo ofrece o que el escaparate efímero nos presenta.





5.      En el verano vamos buscando el sol. El culto al cuerpo no puede estar por encima de la adoración a Dios. Él sí que es el único Sol de justicia. Es quien broncea de verdad aquellas entrañas que, sin verlas, sabemos que son importantes para ser solidarios con los demás y amantes de Dios: el corazón y el alma.



6.      “Dime lo qué lees y te diré cómo piensas”. ¿Acaso un cristiano no ha de nutrirse con palabras de esperanza? Un buen libro, con criterios cristianos, será garantía de un pensamiento recto, de una conciencia lúcida.





7.      La Creación la ha puesto Dios para nuestro deleite. Nuestra tierra está sometida a una constante alteración y degradación fruto de las ansias de disfrute del hombre. Respetemos el entorno donde descansamos y gocemos de tantas cosas buenas que el Señor pone a nuestro alcance. Cuesta siglos repoblar la tierra, horas el incendiarla.



8.      La belleza, el arte, la música clásica…nos puede llevar al encuentro y al disfrute personal de Dios. Un santuario es una puerta abierta a la fe. María Virgen es una mano que nos empuja hacia el Señor. La grandiosidad de un templo es un aperitivo de la gloria que nos aguarda en el cielo. ¡Disfruta de la huella que el hombre ha dejado a través del arte y como fruto de su fe!.





9.      El silencio y la contemplación junto al mar. La escalada de montañas como signo de nuestro esfuerzo por llegar al cielo. Nuestro descanso como antesala de lo que un día desea Dios para cada uno de nosotros…pueden ser reflexiones que nos ayuden a vivir este tiempo estival con sentido cristiano.



10.  En el valle o en el mar, en la montaña o en una aldea, adentrados en el bosque o perdidos en un desierto. Frente a una catedral o por las calles de una gran ciudad: no olvidemos que somos cristianos. No olvidemos que, Dios, va con nosotros.







Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales











Fuente: www.revistaecclesia.com


sábado, 30 de junio de 2018

LA COMUNIÓN REPARADORA





Si quieres amar al Corazón de Jesús debes comulgar su cuerpo muy frecuentemente.
¿No eres digno?
Y para hacerla una vez al año
¿te sientes digno?
No eres perfecto.
Pero la comunión no es un premio; es un medio para llegar a la perfección.
¿Tienes muchos defectos?
Para corregirlos tienes necesidad de la comunión.
No son los sanos los que tienen necesidad de curación, sino los enfermos.
¿No sabes que la comunión borra por sí todos los pecados veniales y preserva de los mortales?



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales




Fuente: webcatolicodejavier.org


viernes, 29 de junio de 2018

EL SANTÍSIMO SACRAMENTO





Una dulce palabra sale del sagrario: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré".
¿Quién habla así? El Corazón de Dios.
¿A quien habla? A la pobre criatura débil y enferma.
¿Para qué te llama? Para ser tu fuerza, tu consuelo.
Jesús se ha hecho víctima en la Misa. Desea que tú lo recibas en la comunión.
Quiere también ser visitado por ti, quiere hablar sólo con tu corazón.

¿Cómo practicas este deseo del Sagrado Corazón?
¿Vas cuando puedes a la iglesia a adorarlo, a ofrecerte a Él, a tomar fuerza, a hacer la comunión espiritual?
¿Le pides perdón por tus culpas pasadas, por los pecados de tu familia, de tus parientes?
¿Lo reparas por tantas almas ingratas, por tantos pecadores moribundos?




Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales




Fuente: webcatolicodejavier.org





jueves, 28 de junio de 2018

LA SANTA MISA




¡El Sagrado Corazón de Jesús se hace víctima por todos en la eucaristía!
Es el sol de la tierra.
En la Misa no eres tú el que rezas, es Jesús quien reza por ti.
Es la gloria y la alabanza a la Trinidad, la alegría de los ángeles, el camino del perdón de los pecadores, la fuerza y la gracia de los justos, el refrigerio de las almas del Purgatorio, la alegría de los ángeles, el camino del perdón de los pecadores, el beneficio de la Iglesia, la medicina contra las enfermedades espirituales.
San Isidro Labrador antes de irse al campo se empapaba de este bálsamo de adoración y amor. ¿Cómo vives tú la Santa Misa?


Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales




Fuente: webcatolicodejavier.org





miércoles, 27 de junio de 2018

EL PREMIO FINAL





¡Qué premio tan hermoso te ha reservado el Sagrado Corazón!

Es el momento en que,  el solo pensamiento hace estremecerse: el momento de la muerte.
Ante este pensamiento, el hombre tiembla, se agita; sin embargo, debe afrontarlo con amor y con la esperanza puesta en la misericordia de Dios.

Jesús te sonríe y quiere asegurarte la muerte santa, la muerte del justo.
Entre las promesas que hizo a Santa Margarita María quiere recordar este punto: "Mi corazón será para todos mis devotos el seguro asilo en vida y especialmente en el momento de la muerte".

Si quieres, pues, afrontar la muerte con la calma del justo, trata de creer en Jesús, de vivir en Jesús.
Entonces será cuando Él te dirá estas dulces palabras: "Hoy estarás conmigo en el paraíso".



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales




Fuente: webcatolicodejavier.org





martes, 26 de junio de 2018

DEVOCIÓN A LA VIRGEN



Jesús antes de morir, dio su testamento.
En medio de la agonía contempla al discípulo predilecto y le dice: "He aquí a tu madre".
Por su última voluntad, María se convierte en madre de todos.
Jesús, que amaba perfectamente a su madre, se mostró siempre sometido y obediente a ella.
Todas las gracias del Señor vienen a ti por su mediación.
Y si la estimas. ¿Cómo tratas de amarla? Un hijo que dice amar a su madre y después la ofende no es sincero; es un mal hijo.
¿Y tú no ofendes a la Virgen con tus faltas de amor?

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales




Fuente: webcatolicodejavier.org

lunes, 25 de junio de 2018

LA PRESENCIA DE DIOS





Escucha las exhortaciones de Jesús: "Cuando hagáis limosna recordad que el Padre ve en lo escondido; que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha. Cuando reces, entra en la habitación y cierra la puerta pues el Padre ve en lo secreto".
Cuando ayunes, tu ayuno no se manifestará a los hombres, pero tu Padre celestial ve todo a tu alrededor... dentro de ti.
También las mínimas cosas escondidas a los hombres no se esconden de su divina mirada.
Nadie puede penetrar en los secretos de tu corazón.
Dios, sí. Cuando crees que estás solo hay siempre un ojo que ve tus acciones, un oído que siente tus palabras, una mano que escribe tus pensamientos. ¡Dios te ve!


Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales




Fuente: webcatolicodejavier.org