martes, 8 de febrero de 2022

LA COFRADÍA. . . UNA COMUNIDAD CRISTIANA. HISTORIA Y PATRIMONIO DE LAS COFRADÍAS

 



Las Hermandades y Cofradías han contribuido al florecimiento de la vida Cristiana entre nosotros. Estas 

asociaciones religiosas han aportado un importante caudal a la vida espiritual de nuestro pueblo. Y 

actualmente continúan alimentando la vida cristiana de muchos católicos repartidos por toda nuestra 

geografía.

Qué las procesiones de Semana Santa constituyen una verdadera estación de oración y penitencia es un 

hecho indudable para muchos cristianos, además de ser la única forma de celebrar la Pascua de 

Jesucristo, por eso la presencia de los cristianos a las procesiones es masiva y en cambio la participación en las celebraciones litúrgicas es menor.

Nosotros como hermanos de una Cofradía y como cristianos de nacimiento y convencimiento debemos 

hacer de nuestra hermandad no solo una asociación pública de fieles principalmente cultural y donde 

consideremos la estación de penitencia como el acto de culto o religioso más importante del año, lo que 

hace que la iglesia tenga un concepto diferente al de sus cofrades, sino demostrar que un cofrade es 

ante todo cristiano y como tal debe ahondar en la importancia y paralelismo que existen entre sus 

estación de Penitencia y el Triduo Pascual de la muerte y resurrección de Cristo.

Nuestros Sagrados Titulares Ntro. Señor de la sentencia y María santísima de las Penas sale a las calles 

para bendecir a su pueblo y dar testimonio cristiano como decía el profeta Lucas 11,33 “Nadie enciende 

la lámpara y la pone en un rincón, ni bajo un celemín sino sobre un candelero para que todos tengan 

Luz”.

Los nazarenos salimos a la calle y damos luz en la oscuridad con los cirios que portan en las filas 

nuestros penitentes, por eso el fin y espíritu de nuestra Cofradía es salir a las calles, plazas, avenidas y 

barrios llevando el mensaje de nuestro Señor Jesucristo, además el Nazareno es un cristiano, cofrade, 

formado y que en su día a día y en su trabajo es ejemplo de cómo vive un cristiano comprometido.

La Semana Santa hace a la iglesia más grande si cabe, puesto que en aquellos lugares donde no tienen la 

dicha de que existan cofradías, hay más vacío de contenido cristiano en relación con los pueblos donde 

salen sus Sagrados Titulares.

Cada parroquia, sus sacerdotes, sus cofrades y la Iglesia en general tienen que dar lugar a que sea 

compatible tanto el culto litúrgico como su carácter cultural y turístico, por que este será el camino 

para llegar más lejos y estrechar lazos en la unión y relación del pueblo y su iglesia, un respeto mutuo 

que debe existir de todos y para todos.


¿Qué es una Cofradía / Hermandad?

Cofradía, hermandad, o, de forma más general, corporación “Nazarena”, es una asociación de fieles, 

un conjunto de cristianos con una vocación similar de vivir la fe, es una asociación de fieles católicos 

que se reúnen en torno a una advocación de Cristo, la Virgen o un santo, un momento de la pasión o una 

reliquia con fines piadosos, religioso o asistenciales.

Existen muchos tipos de cofradías: sacramentales, cristológicas, marianas, santorales, de ánimas, 

mixtas, pasionarias, etc.; en general se admiten tres tipos de cofradías:

Penitenciales, que hacen pública estación de penitencia en Semana Santa.

De gloria, que salen el resto del año.

Sacramentales, que tienen como dedicación la devoción y adoración hacia el Santísimo Sacramento.

Todas las cofradías suelen organizar una procesión, al menos una vez al año, bien solas o unidas a otras 

cofradías.

El órgano plenario de la cofradía es el cabildo o asamblea general de todos los cofrades. El cabildo 

general es el encargado de elegir la Junta, que es el órgano de gobierno de la cofradía, encabezada por 

su Presidente.

Varias cofradías también se pueden reunir en un órgano superior que toma diversos nombres 

dependiendo del lugar: Consejo General, Cabildo de Cofradías (Cabildo Superior), Federación, 

Agrupación, Unión, Junta Local, etc.

Su principal característica viene de su nombre fraternidad, es necesario que todos sus componentes se 

conozcan y estén dispuestos a ayudarse mutuamente.

El asociarse precisa de una serie de normas, objetivos, fines y actividades que todos quieren respetar y 

que da personalidad propia a cada cofradía y que quedan reflejadas en los Estatutos.

La Iglesia la formamos todos, cofradías, fieles, grupos parroquiales, caritas, grupos de catequesis, etc. 

todos los bautizados formamos parte de ella.

La diversidad de estos grupos nos enriquece a todos. Jesucristo, es el elemento que nos une, es el 

principio y la finalidad de una cofradía.

Las cofradías no se entienden sin su estética y su manera de vivir la fe, sin ella no seríamos una 

cofradía, sino una asociación de fieles, pero no una cofradía.

Sin la fe las cofradías no serían lo que son, serían una asociación histórico-cultural.

En las cofradías existen diversas clases de miembros, como los mayordomos, estantes o costaleros, 

anderos, hombre de trono, cargadores, etcétera.

En principio, cualquier cristiano puede formar parte de una cofradía, sin más que conseguir la firma de 

algún hermano que lo avale. Los nuevos miembros realizan un acto de bienvenida que se denomina Jura 

de Reglas, en la que el nuevo hermano besa el Libro de Reglas y el Evangelio y renueva, afirma y jura su condición cristiana y su fidelidad y servicio a dicha Hermandad.


¿Cuáles son los orígenes de las Cofradías?

La pasión, muerte y resurrección de Jesucristo se reproduce en los Oficios de la Liturgia, en el interior 

de los Templos, pero la gente del pueblo necesitaba ver más, identificarse con éstos hechos y así sale la 

Semana Santa a la calle.

Desde el siglo XII ya se empiezan a celebrar procesiones, pero es especialmente a partir del Concilio de 

Trento (s.XVI), cuando comienza el auge y expansión de este tipo de asociaciones.


¿Qué facetas deben atender especialmente las Cofradías?

El aspecto espiritual-religioso, es el principal y fundamental.

 – Personalizar la fe.

 – Promover la celebración comunitaria de la fe, a través de la Eucaristía.

 – Dar a conocer el pasaje evangélico que se procesiona.

 – Dar razón de nuestra fe esperanza en lo que creemos y del por qué lo hacemos.

El aspecto cultural-histórico, como entidades han ido reuniendo a lo largo de los años una serie de 

elementos artísticos que sirven de expresión del sentimiento religioso, los cuales hay que conservar y 

potenciar sin perjuicio de la obligada atención social a las personas próximas a su entorno y sectores 

sociales que lo necesiten.


¿Cuál es su principal actividad externa?

La principal aunque no la única es la procesión, por ello debe de ser especialmente preparada, todo 

debe de tener un significado y un sentido.

La salida procesional se convierte en una verdadera catequesis popular, por ello debe reflejar una 

profunda religiosidad, seriedad y respeto.

La culminación de todo esto, debe de dar la impresión de lo que sacamos a la calle, no solo son nuestras 

imágenes, sino el amor, anunciado diariamente con obras y actitudes tanto a nivel personal como social, 

de sus miembros unidos en fraternidad.

La Semana Santa concita muchas voluntades, pero no podemos dejar que nos secuestren su sentido más 

profundo. Celebramos junto a María el Misterio de la Muerte y la Resurrección de su hijo. Es la expresión 

máxima de nuestra fe, con la idiosincrasia de nuestro pueblo.

Es una fiesta cristiana, pero sin la fe puede quedar simplemente en un mero espectáculo.

Reconocemos la gran riqueza que genera la Semana Santa, pero tenemos el deber de pedir que no 

desvirtúen el sentido profundo de este

Misterio Pascual, o al menos que lo respeten.


Una historia de fe: culto público y fraternidad

Nuestra cofradía se ha dedicado a promover el culto público procesional, que debe ser siempre el fruto 

externo de una profunda vida interior.

Los cofrades deben de saber, que muchas de las personas que ven nuestra Estación de Penitencia en la 

calle, apenas tienen otra experiencia religiosa y otro contacto con la Iglesia. Esto aumenta nuestra 

responsabilidad.

“Cristo y la Virgen María no están en las luces, ni en las flores, ni en los bordados, sino en el esplendor 

de la fe, de la piedad, y la caridad de los Cofrades”.

Al cofrade de hoy, se le pide una coherencia entre fe y vida, entre actos externos y espiritualidad 

interior. Esta es la fuerza que mantiene viva la historia cofrade.


Un rico patrimonio espiritual y material

El cofrade debe de conocer su historia y patrimonio, tiene que ser una persona formada al servicio de su 

hermandad.

Los objetos y las formas, tan ricas en nuestra Estación de Penitencia, alcanza su pleno sentido, al 

servicio de la evangelización, son instrumentos para interpelar a quienes, creyentes o no, las 

contemplan.

La procesión, cuando se hace con devoción, buenas obras y oración deben de ser una llamada de fe, 

para los que nos observan.

El rico patrimonio de las personas

La mayor riqueza de una hermandad la constituyen sus hermanos.

La seriedad con el compromiso cofrade será el primer rasgo que los defina, la sana convivencia crea 

hermandad.

Otro rasgo será su colaboración con la cofradía, lo que le obliga a participar en las actividades que 

realice ésta.

La Junta de Gobierno

En ella es donde recaerá la mayor parte de servicio y dedicación a la cofradía, por ello las personas 

elegidas deben de servir de estimulo para los demás cofrades, siendo importantes colaboradores de la 

iglesia.


Un patrimonio material: custodiar una herencia

Es obligación de los hermanos el conocer y el difundir los estatutos.

– Los Estatutos. Son las reglas que van a regular los aspectos esenciales de las mismas: fines, derechos y 

deberes de los hermanos, indican la dinámica y los actos de elecciones de cargos, cultos, sociales, etc.

– Libro de Actas. Es importante el llevar un buen libro de actas, en el que recoger los aspectos más 

relevantes llevados a cabo del año, palabras del Hermano Mayor, junta de gobierno, listado de hermano, 

actos litúrgicos, culturales, sociales, obras sociales y todo aquello que sea digno de resaltar.

– La Imagen. Es el símbolo por excelencia del cofrade, infunde fervor religioso, devoción, emoción y 

posee la mayor función pedagógico-evangélica.

A través de la Imagen se establece el misterioso diálogo entre la persona y Dios.

Los hermanos deben de fomentar la devoción de sus sagrados titulares, así como cuidar en todo 

momento sus valores estéticos, sus indumentarias sus altares, capillas, ornamentos, etc.

– El Trono. Es el lugar en el que se procesiona la Imagen, hay que cuidarlo y dotarlo de una calidad 

artística digna.

– La vestimenta cofrade. Es la muestra más evidente de la fraternidad que debe de reinar en la 

cofradía.

El capirote o verdugo permiten al Nazareno ir en el anonimato más profundo, sin protagonismo de 

ninguna clase, solamente ir rezando o en continua conversación con sus sagrados titulares.

– La insignia. Es el signo que identifica a la cofradía, a través de sus elementos se conoce su advocación 

o historia. Todo hermano debe de conocer su significado.

– La Estación de Penitencia. Es el acto central, es necesario cuidarlo con esmero, hay que potenciarla 

así como el resto de actos a lo largo del año.


Enviado por:

Jesús Manuel Cedeira Costales.

MARÍA, EJEMPLO DEL COFRADE

 


 María, la Madre de Jesús, es figura relevante en la espiritualidad cristiana. Todo hemos recibido y vivido una devoción mariana. Todavía hay gente que confunde a María con la imagen que hay en su pueblo e incluso promueve una rivalidad infantil con el pueblo vecino. 

María es la “Madre de todos”. Lo que sabemos de María, lo sabemos por el Evangelio Es muy significativo que María fuese de origen humilde, la importancia de ésta mujer no iba radicar en su condición, sino en su vida de fe y de fidelidad al Hijo.

 La vida de María puede considerarse como una peregrinación en la fe. María en el instante de la Anunciación, después de haber manifestado su condición de virgen, creyó que por el poder del altísimo, por obra del Espíritu Santo, se convertiría en la madre del Hijo de Dios. 

La historia de María es una “historia de fe” La anunciación representa el momento culminante de la fe de María a la espera de Cristo, pero es además el punto de partida en el que se inicia todo. 

María es saludada con un “alégrate” como anuncio de la Buena Noticia que se extenderá por todo el mundo, se le confía la misión de parte de Dios: ser madre a través de tres acciones, “concebirás en tu seno”, darás a luz un hijo”, “le pondrás por nombre Jesús”. 

Será el Espíritu de Dios, quien inicie en María una nueva Creación. Es de destacar la actitud de servicio, obediencia y de disponibilidad ante el Misterio de su Hijo. “hágase en mi según tu palabra”. A lo largo del relato del nacimiento y la infancia de Jesús, podemos comprobar como María asume con naturalidad su papel materno. 

María permaneció en intimidad constante con el misterio de su Hijo y con él avanzaba en la fe. La presencia de María en las Bodas de Caná demuestra cómo seguía la Madre al Hijo y cómo la perseverancia en la fe le permite, situarse entre sus primeros discípulos.

La Madre aparece como la primera que cree en Jesús, lo que a su vez provoca la primera señal que suscita la fe de los discípulos. El Gólgota, el lugar donde Jesús es crucificado y junto a la Cruz está su madre, siguió a su Hijo hasta el final, demuestra una valentía y fidelidad que ninguno de sus seguidores manifestó. 

Por medio de la fe, la Madre participa en la muerte de su Hijo Es significativa la presencia de María en el momento fundacional de la comunidad cristiana, en el que el Espíritu la Consagra para cumplir su misión. María fue coherente con su fe desde la anunciación hasta la constitución de la Iglesia. 

La que está presente como Madre en el misterio de Cristo, por voluntad del Hijo y por obra del Espíritu Santo se hace presente, también como madre, en los misterios de la Iglesia. Un autentico culto a la virgen: no la adoramos, la veneramos La presencia de la Virgen en el culto cristiano está íntimamente unida a Cristo y a la Iglesia.

 En la ternura e María el pueblo ha buscado siempre el gran signo del rostro maternal y misericordioso, de la cercanía del Padre y de Cristo, María es una señal de esperanza. La devoción real a María es el camino de nuestra salvación para pasar del ritualismo hueco a una mayor profundidad religiosa. 

Otro error que cometen nuestras cofradías a la hora de manifestar el culto a María, es la adoración, es ésta una desviación por exceso, pues María no debe ser adorada. La adoración es un culto debido solamente a Dios, como supremo dueño y señor de todas las cosas. María tiene que ser objeto de veneración, pero ésta debe de ser especial. 

La Iglesia impulsa a lo largo del año litúrgico el culto a la Virgen María

Solemnidades. 

  • la Inmaculada Concepción de María (8.12).
  •  Santa María Madre de Dios (1.01). 
  • La Anunciación del Señor (25.03)
  •  La Asunción de la Virgen María (15.08) 

Fiestas. 

  • La Presentación de Jesús en el Templo(2.02)
  •  la Visitación de la Virgen María (31.05)
  •  la Natividad de la Virgen María(8.09) 

A pesar de las muchas advocaciones que actualizan el misterio mariano, el culto a María es único e indivisible. 

María no hay más que una: la de los Evangelios. Cada uno ha de elegir entre sus advocaciones preferidas de Nuestra Señora, aquella que le haga más cristiano.


Enviado por:

Jesús Manuel Cedeira Costales.

JESUCRISTO FUNDAMENTO DE NUESTRA SEMANA SANTA

 


La historia comenzó en Belén de Judá. La escena del portal de Belén ha dado lugar a una de las 

imágenes mas entrañables de nuestra historia familiar y a la fiesta más cálida en los fríos inviernos: la 

Navidad, en ella celebramos el origen de esta historia de amor de Dios al hombre. Jesús vive en Nazaret 

un pequeño pueblo de Palestina, patria del pueblo Judío, gobernado por tres poderes. Pilatos, que 

representa a los romanos, el pueblo invasor, su único objetivo es obtener tributos.

Herodes que representa al poder político del pueblo judío sometido.

Administra la ley humana y mantiene su estatus con el fin de que se mantenga la paz social.

El Sanedrín que representa al poder religioso, siguen la ley divina, rígida y cerrada, que discrimina a las 

personas por razón de su raza, sexo, etc, presentan a un Dios vengador y justiciero.

El secreto de Jesús: “Jesucristo es Dios y hombre verdadero”

Jesús de Nazaret no deja indiferente, muchos han visto a Jesús al profeta, al hombre iluminado y 

valiente, otros ven en Jesús a un revolucionario que quiso subvertir el orden establecido denunciando la 

hipocresía y la injusticia y proponiendo una nueva forma de vida basada en el amor mutuo. “AMAOS LOS 

UNOS A LOS OTROS COMO YO OS HE AMADO”.

Tampoco en su tiempo Jesús dejó indiferente a nadie, impactó en la vida de sus discípulos, realizó 

milagros patentes entre los suyos, se opuso a los poderosos a los fariseos, anunció que los pobres y 

perseguidos iban a ser lo privilegiados y anunció el Reino de los Cielos.

Pero los ideales de Jesús no eran de este mundo, ni siquiera eran propiamente los suyos, sino del Padre, 

unos planes de Dios para el hombre que no coinciden con la idea que el pueblo de Israel se había venido 

haciendo de su liberación y del Mesías, ni siquiera sus discípulos lo comprenden entonces.

Y es que muchas veces la imagen y los deseos que nos hacemos los hombres, están muy lejos del camino 

trazado por Jesús de Nazaret, un camino basado en una respuesta fiel a lo que el Padre le pide.

El programa de Jesús consistió en hacer posible el Reino de Dios en la tierra, no solo combatiendo la 

miseria física, sino sobre todo, ofreciendo un estilo de vida incompatible con las ambiciones de este 

mundo, luchando por la condición humana.

La llegada de Jesús al mundo supone la instauración de un orden nuevo en el que el hombre no vive ya 

esclavizado por la ley. Es fiel al Padre y por ello se enfrenta con toda la sociedad de su tiempo.

Jesús acepta la autoridad y las leyes de su tiempo, pero se sitúa ante ellas con entra libertad, ante los 

escribas y fariseos, adopta una postura critica en la interpretación de la ley, ante los sacerdotes, Jesús 

da un giro radical del régimen de la Antigua alianza, Jesús establece un nuevo orden en las relaciones 

del hombre con Dios, a quien muestra como Padre cercano.

La mayoría de los contemporáneos de Jesús quedaron escandalizados por esa apuesta por los más 

débiles y por los pecadores.

Los escribas y fariseos acusaban a Jesús de dar un mensaje de subversión que anteponía los últimos, 

viudas, leprosos y prostitutas a los primeros.

Si Jesús hubiera vivido de otra forma, no hubiera muerto en la Cruz, pero él prefirió la muerte antes 

que engañar y mentir, antes que callarse ante las cosas que estaban mal y las injusticias del mundo. 

Solo su Madre, el discípulo amado y algunas mujeres le acompañaron hasta el final. Con su muerte 

construye una nueva sociedad basada en los valores del Reino de Dios.

Cristo crucificado es “poder de Dios y sabiduría de Dios porque la necedad divina es más sabia que la 

sabiduría de los hombres y la debilidad divina más fuerte que la fuerza de los hombres”.

Los apóstoles comenzaron su predicación por el testimonio de algo que al mundo le parece absurdo, 

sencilla y llanamente que Jesús es el Cristo y que ha resucitado.

Id pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del 

Espíritu Santo y enseñarles a guardar todo lo que yo es mandado” Como el Padre me envió yo también 

os envío.

Ésta palabras nos lanzan a la misión de los hijos de Dios, vivir y realizar en nosotros la vida del Padre.


Enviado por:


Jesús Manuel Cedeira Costales.

lunes, 7 de febrero de 2022

¿Qué es un Nazareno en nuestra Cofradía?



El Nazareno, es una persona que cumple con sus obligaciones en el momento adecuado, es una persona de orden y eficacia, que realiza las actividades que le piden y las desempeña lo mejor que se puede. 

El que pertenece a esta Cofradía, organiza su tiempo, actividades y está pendiente de cumplir con lo encomendado, su palabra es sinónimo de garantía y de credibilidad ante los demás.

 El Nazareno aprecia el orden y el horario, no se olvida de mantener un ambiente agradable entre todos los que le rodean allí donde se encuentra, es feliz con lo que hace, no ve el compromiso como una carga, no se molesta cuando le piden algo, piensa que es el medio para llegar a todos a través del servicio a los demás.

 Un Nazareno lo es en sus actividades cotidianas, con su familia, en el trabajo y en la comunidad, no hace falta que nadie le diga lo que tiene que hacer, por que está pendiente de cumplir con lo que le corresponde.

 La familia de un Nazareno transmite el valor de la disciplina con el ejemplo, para que así sea más fácil adquirirlo.


Enviado por:

Jesús Manuel Cedeira Costales.

domingo, 6 de febrero de 2022

LA COFRADÍA PARTE DE LA IGLESIA Y LA EUCARISTÍA FUENTE Y CUMBRE DE LA VIDA CRISTIANA



Según quien hable y desde donde hable, se dicen muchas cosas sobre la Iglesia, pero todos ponen de 

relieve la necesidad de redescubrir la realidad profunda e identificadora de la Iglesia.

La Iglesia “somos todos los bautizados”

La Iglesia somos todos los bautizados. Somos los colaboradores de Dios, nos reunimos partiendo de la fe comunitaria, como hermanos, con la misión de hacer presente el Reino de Dios en la tierra, dando 

testimonio de verdad, justicia, paz, libertad, amor y fraternidad.

Como pueblo de Dios tenemos unas características que nos distinguen:

– Se llega a ser miembro por el sacramento del Bautismo.

– Tenemos por “Señor y Jefe” a Jesús.

– Nuestra “ley” es el Mandamiento Nuevo. Amar como el mismo nos amó.

– Anunciamos con nuestra vida que el reino de Dios ha comenzado y que queremos vivirlo.

Todos tenemos una misma misión y proyecto, aunque las tareas de cada uno sean distintas, la verdadera 

fe no es algo individual, sino que es un asunto personal y comunitario.

La Iglesia no es solo los curas, ni frailes y monjas, la iglesia somos también nosotros, iglesia es nuestra 

cofradía y eres tu, todos estamos en la misma barca y todos somos responsables.

Somos nosotros, los cristianos los que tenemos que trabajar por y para la Iglesia.

Los sacramentos son la vida de la iglesia

Todos debemos de colaborar en la misión fundamental, anunciar y vivir el Reino de Dios, la parroquia es 

la visión de la iglesia en el barrio o ciudad en el que vivimos, ella nos ofrece los medios para vivir la vida 

cristiana.

La vida cristiana se expresa en comunidad a través de los sacramentos, se conciben como una fiesta, 

lugar de encuentro con alegría, convivencia y algo que compartir.

Junto al Bautismo y la Confirmación, la llamada Iniciación cristiana se completa con el sacramento de la 

Eucaristía, en ella recordamos la palabra de Dios y realizamos nuestras peticiones: liturgia de la 

Palabra.

Perpetuamos la muerte y resurrección de Jesús con los signos del pan y el vino, cumpliendo su mandato: 

liturgia del sacrificio. Y nos unimos profundamente a Él y los demás con el rito de la comunión.

La misa es una llamada a la asamblea del pueblo, un cristiano no debe de ir por obligación o 

compromiso, sino por necesidad de ir.

Los sacramentos acrecientan y refuerzan la vida personal y social del cristiano, el principal la Eucaristía.

Las Cofradías, parte del cuerpo de Cristo

Las cofradías deben dejarse llenar del Espíritu para, en primer lugar, descubrir sus respectivas funciones 

específicas como parte de la Iglesia, y en segundo lugar para que, a través de su carisma y actuación, 

cada uno de sus hermanos descubra la misión a la que es llamado por Dios.

Como movimiento eclesial las cofradías debemos alimentarnos de actuaciones que son la base de la vida 

cristiana, la lectura de la palabra de Dios, la catequesis como proceso de formación, la participación en 

los Sacramentos como impulso de una vida renovada, la oración como punto y lugar de encuentro.

Nuestro acercamiento a otras comunidades de la Iglesia

Las cofradías tenemos nuestras propias características, entre las más significativas está el culto público, 

la catequesis plástica y visual, la práctica de la caridad fraterna, oct. todas estas peculiaridades, no 

rompe la unidad e los cristianos, si llegamos a entender que los cristianos cada uno tenemos una misión, 

un compromiso y una vocación.

Tenemos que fomentar el acercamiento frecuente a los Sacramentos, la formación de los hermanos, 

acudir frecuentemente a la oración comunitaria. Así mismo debemos de acercarnos a otros grupos, 

asociaciones de la Iglesia.

El calendario litúrgico pone a nuestro alcance una serie de momentos que podemos compartir con el 

reto de la Iglesia.

La Parroquia, una comunidad de comunidades

La parroquia es la célula básica de la Iglesia, la comunidad de referencia, en la cual nos unimos a 

nuestros hermanos más cercanos, ésta a su vez debe de favorecer la integración de todos en su seno.

Todos los integrantes de la parroquia deben de luchar para que no haya elementos que estorben una 

autentica vida de comunidad y fraternidad. La unidad de la parroquia es fundamental para su buen 

funcionamiento y para llegar a Dios.

La Iglesia hace memoria del sacrificio de Cristo

Cuando celebra la Eucaristía, la iglesia recuerda, los acontecimientos de la salvación, de forma muy 

especial la pasión, muerte y resurrección del Señor.

A su vez, actualiza, hace presente en cada celebración el acontecimiento de la pasión, muerte y 

resurrección del Señor y que fue la finalidad de toda la vida de Jesucristo, su entrega hasta la muerte 

por su amor a nosotros.

Se anticipa la vida eterna, la salvación plena y definitiva que nos ha conseguido el Señor.

Al celebrar la Eucaristía, hacemos presente el único sacrificio que realmente salva, por el que somos 

perdonados. La Eucaristía es según la carta a los hebreos “un sacrificio de Alabanza” y de acción de 

gracias.

La Eucaristía construye la Iglesia, como Cuerpo de Cristo

A partir de la Eucaristía, San Pablo entiende a la Iglesia como verdadero “Cuerpo de Cristo Resucitado”.

Cristo resucitado está presente en la reunión de los cristianos, aunque sean muy pocos.

La comunidad cristiana es mucho más, es el cuerpo de Cristo través del cual Jesucristo salva a todo el 

que cree en Él y le sigue.

La Eucaristía nos hace a todos miembros unos de otros: Hermanos

La Eucaristía, tercer sacramento de la Iniciación Cristiana junto al Bautismo y la Confirmación, nos hace 

cuerpo de Cristo Resucitado. No miembros iguales, sino diferentes.

Ser miembros del Cuerpo de Cristo, genera la “comunión con los hermanos”, es comunión con todo 

bautizado, que es mi hermano. “los amigos se escogen pero los hermanos nos vienen dado”

Si se olvida la Caridad, la celebración de la Eucaristía se convierte en Escándalo.

Juan Pablo II nos dejo dicho:” un signo de la misericordia de Dios, hoy especialmente necesario, es el de 

la caridad, que nos abre los ojos a las necesidades de quienes viven en pobreza y marginación…”

No es tanto que la Eucaristía nos compromete con el amor al prójimo, es que la Eucaristía misma es 

amor de Dios a mí y a todos y fuente de mi amor a Dios y al prójimo, que son hermanos.

La Eucaristía nos envía a llevar la Buena noticia: nos hace misioneros

Al finalizar la Eucaristía se nos dice “podéis ir en paz”, esta frase tiene un doble significado, primero, 

que lo que hemos celebrado lo acojamos como gracia, como el gran regalo del Padre, y que no acabe en 

el templo y segundo que los que hemos celebrado la Eucaristía lo anunciemos a los demás.

Cada domingo es fiesta: ”La familia apóstol del día del Señor”

La familia es un cauce privilegiado para transmitir la fe y los valores cristianos.

Juan Pablo nos dice que celebremos el domingo como el “Día del Señor”, la familia está llamada a ser 

hoy “apóstol del día del Señor”.

El domingo es una formación cristiana permanente e insustituible en la sociedad actual.

La Eucaristía es encuentro de la familia de los hijos de Dios, en torno a la mesa de la Palabra divina y 

del Cuerpo de Cristo, cada domingo es una fiesta.


Enviado por:


Jesús Manuel Cedeira Costales.

sábado, 5 de febrero de 2022

MISIÓN DEL COFRADE EN EL MUNDO


¿Qué facetas deben atender especialmente las Cofradías?

 El aspecto espiritual-religioso, es el principal y fundamental. 

– Personalizar la fe.
 – Promover la celebración comunitaria de la fe, a través de la Eucaristía. 
– Dar a conocer el pasaje evangélico que se procesiona.
 – Dar razón de nuestra fe esperanza en lo que creemos y del por qué lo hacemos. 

El aspecto cultural-histórico, como entidades han ido reuniendo a lo largo de los años una serie de elementos artísticos que sirven de expresión del sentimiento religioso, los cuales hay que conservar y potenciar sin perjuicio de la obligada atención social a las personas próximas a su entorno y sectores sociales que lo necesiten. 

¿Cuál es su principal actividad externa? 

La principal aunque no la única es la procesión, por ello debe de ser especialmente preparada, todo debe de tener un significado y un sentido. La salida procesional se convierte en una verdadera catequesis popular, por ello debe reflejar una profunda religiosidad, seriedad y respeto. 

La culminación de todo esto, debe de dar la impresión de lo que sacamos a la calle, no solo son nuestras imágenes, sino el amor, anunciado diariamente con obras y actitudes tanto a nivel personal como social, de sus miembros unidos en fraternidad. 

La Semana Santa concita muchas voluntades, pero no podemos dejar que nos secuestren su sentido más profundo. Celebramos junto a María el Misterio de la Muerte y la Resurrección de su hijo. 

Es la expresión máxima de nuestra fe, con la idiosincrasia de nuestro pueblo. Es una fiesta cristiana, pero sin la fe puede quedar simplemente en un mero espectáculo. 

Reconocemos la gran riqueza que genera la Semana Santa, pero tenemos el deber de pedir que no desvirtúen el sentido profundo de este Misterio Pascual, o al menos que lo respeten. 

En la vida cristiana conviene distinguir entre lo importante y lo secundario, un ejemplo de esta 

confusión entre lo esencial y lo secundario, podría ser incluso como se supervalora las promesas, las 

ofrendas: no asisto a Misa del Domingo, pero voy cada viernes a visitar a la imagen e mi devoción.

Es necesario hacer descubrir a nuestra gente menos formada, la riqueza de nuestra fe y qué es lo 

esencial, entonces se actúa de otra manera, las prácticas religiosas las realizan no como una obligación, 

sino como una necesidad interior.

Ser cofrade cristiano no puede limitarse a unas prácticas religiosas exigidas por unos Estatutos, se tiene 

que notar en la vida diaria. Hay que ser cristiano de corazón y no conformarse con serlo solo de 

devociones.

Las obras son buenas o malas según el espíritu con que las hacemos. La cofradía cuando sale a la calle 

debe ser el reflejo de su actividad normal, debe de tener un valor social que le haga acreedor de su 

confianza.

– el cristiano es un hombre que cree y acepta la presencia de Dios en su vida.

– reconoce a Cristo como único Señor y lo celebra en los Sacramentos.

– la alegría cristiana es un producto de paz interior, un don precioso.


Vivir la fe en grupo, en hermandad

Hoy más que nunca, los cristianos tenemos que aprender a vivir la fe en grupo, el nuevo modo de vivir la  fe en grupo lo podemos comenzar nosotros a experimentar en la cofradía.

No tiene sentido reunirse mil veces para hablar de dinero y de cultos y no preocuparse por los demás 

hermanos. Tampoco tiene sentido pertenecer a una cofradía y no tener curiosidad por conocer y saber 

cosas de ella, de la parroquia o de lo que piensan otros grupos cristianos.


Unir fe y vida: ser consecuentes

Creer no es recitar, sino vivir y practicar eso que decimos creer.

Para Dios siempre es tiempo de conversión y a nadie se le niega en la iglesia una nueva oportunidad.


La labor misionera de los laicos. En medio del mundo

Todos los seglares cristianos, comprometidos y asociados, debéis ser la avanzadilla de la misión 

evangelizadora de la Iglesia, a los cristianos laicos se le requiere el testimonio valiente y razonado en 

todos los ámbitos de la sociedad.

La presencia del seglar cristiano en el mundo, su compromiso con las tareas de mejoras, son un signo de la vitalidad de la Iglesia, tienen que ser:

– Un creyente que proclama con valentía su fe en Jesucristo.

– Persona de comunión, no es un solitario sino un solidario.

– Paciente, porque que el Reino de Dios se va haciendo paso a paso y día a día.


Enviado por:

Jesús Manuel Cedeira Costales.

martes, 1 de febrero de 2022

CARTAS DE ESPERANZA FEBRERO 2022

 Febrero de 2022


 



Hermano:

«Levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo»

«Necesito tocar la inmanencia de la carne y la trascendencia del espíritu. La generosidad de una vida entregada. Necesito ver en las personas más cercanas la huella de Dios»

Salud confirma cuatro nuevos casos de ómicron silenciosa.

Uno de los cuatro que se mantenían ayer en estudio ha sido descartado.

Los contagios apuntalan el descenso pero Asturias suma ocho muertes.

La tendencia a descender de los contagios se confirmó en el último balance de Salud con una una nueva cifra a la baja, 1.390 casos de coronavirus detectados en las últimas 24 horas, lejos del pico de los 3.000; pero con la suma de ocho nuevos fallecidos: dos mujeres de 89 y 94 años y seis hombres de 62, 63, 74, 77, 78 y 91 años.

En su balance, la Consejería indica que actualmente hay 443 pacientes hospitalizados con sospecha o confirmación de covid, de los que 401 están en planta y otros 42 permanecen ingresados en UC.

El amor crece desde la complementación. Dos personas se enamoran en sus diferencias. Aman lo que no poseen. Anhelan lo que no tienen. Al mismo tiempo el amor crece desde las semejanzas. Es difícil convivir con el que es totalmente distinto a mí. En aguas compartidas puedo sentirme más en casa. Pero son las diferencias las que me enriquecen y complementan. Tal vez porque no estoy completo y necesito que alguien, mirándome desde sus ojos, me haga ver lo que yo no veo y entender lo que no comprendo. Ese amor saca la mejor versión de mí. Ese es el amor que deseo. Esa mirada misericordiosa me quiere en mis límites y se enamora de mis preferencias. Aún así, no siempre amando lo que es diferente, me dejo complementar. En lugar de ayudar al nervioso a calmar sus pasos, lo acelero. En vez de calmar la ira del iracundo se la potencio. Entonces la complementación no sucede. Y no tiene lugar ese milagro del amor que tanto busco. Porque en las diferencias crezco, me enriquezco y soy mejor que antes. Dicen que el amor asemeja. «¿Qué produce el amor? Todas las virtudes brotan del amor. Si tengo amor, debo tener todas las demás virtudes. Lo entenderán mejor si les recuerdo la frase que dice: - Desde la perspectiva filosófica, el amor es la fuerza unitiva y asemejadora». Amando al que no es como yo me acabo pareciendo en algo al amado. Algo de su serenidad se mete en mi piel. Algo de su alegría o de su espíritu de servicio. Ya no sé si me asemejo sólo en lo bueno o también en lo malo. Puede que también su pereza se me contagie o su egoísmo. Porque el amor tiene ese poder inmenso. Por eso quiero amar y dejarme amar. Quiero amar en lo humano para ser más humano y más de Dios. Me gustaría entender los mecanismos del amor que brota dentro de mi alma. Aprender a descifrar ese lenguaje del amor por el que soy mejor haciendo mejor al otro. Es esa comunión la que sueña mi corazón roto, desunido y tensionado. Quizás encierra el amor una magia única o es el poder mágico del abrazo lleno de ternura que tengo dentro el que sana el alma. Hay cosas que aprendo casi por osmosis. Una forma de ver la vida, una mirada, una actitud, el gusto por ciertas cosas, la pasión por la vida. Se van pegando en el alma cuando mi amor por la persona amada toca mi corazón. Entonces me parezco más a quien amo. Porque me gusta lo que a él le gusta. O me fío tanto de sus criterios que acaban siendo los míos. Sin tener yo que anularme, simplemente mejorando o madurando. Adquiero otras opiniones que acaban siendo mías. Y ciertos gustos o aficiones que son los suyos, se convierten en los míos. Me enamoro de la vida que ven otros ojos. Y dejo atrás mis propias esclavitudes sólo por amar la libertad de la persona amada. Por eso es tan importante elegir bien a quien amo. Elijo a quien es mejor, para mejorar yo. Tantas veces fracasa el amor que no sabe elegir y elige lo que no le conviene. Entonces esa complementación en lugar de sacar lo mejor de mi alma acaba sacando el peor veneno que llevo dentro. Se potencia en mí lo que no me ayuda a amar mejor a otros con un alma más grande, con una mirada más alegre y abierta. Necesito que alguien me ayude a recomponer mis roturas, a sanar mis heridas, y a desarrollar esas potencialidades que corren el riesgo de morir sin haber visto la vida. El verdadero amor enaltece, levanta y enriquece. Hay otros amores enfermos, cerrados sobre sí mismos, que en su egoísmo sólo logran acentuar mis miserias y dejan salir mis pequeñeces. El amor con el que sueño es un amor que levanta mis pies de la tierra haciéndolos volar sobre las nubes. Es un amor diferente que me da paz en el alma. No me recrimina continuamente por lo que no doy, tal vez no lo tenga. No pretende que sea como nunca he sido. Y al mismo tiempo me anima a seguir siendo quien soy sin renunciar a mi yo auténtico. Acepta mis límites como parte de la realidad amada. No se escandaliza de mis caídas porque las presupone al amarme por completo. Y entiende que detrás de todos mis sueños se esconde un corazón noble que sólo quiere amar hasta el extremo. Así de fácil. Amar bien es lo que importa. 

Hacer lo que Dios me pide no es tan sencillo. ¿Cómo sé lo que quiere de mí? ¿Cómo sé que lo que hago es lo que realmente Dios desea y no lo que yo mismo he buscado desde siempre de forma enfermiza? ¿Cómo puedo distinguir entre mis deseos ocultos bajo la piel y esa voluntad suya que pugna por abrirse paso entre las aguas de mis mares? «Mi corazón debe ser liberado, primeramente del apego desordenado a todas las cosas, y después sobre todo del apego desordenado a nosotros mismos». Los apegos son sutiles. No es tan sencillo ver mis dependencias. A veces, sí, es obvio, necesito ayuda para cortar las cadenas. Y si no pido ayuda seguiré a la deriva sin encontrar mi rumbo. Pero otras veces me lleno de miedo y no sé avanzar, no logro encontrar un camino seguro. No me separo de la tierra que me grita, suplica, llama a voces. Libre de apegos, libre de mí mismo. Desordenadamente. Como esa alma mía en la que los compartimentos están mezclados y confusos y no logro poner orden. No sé limpiar, ni ordenar, ni siquiera establecer prioridades. No logro mandar ni que mis órdenes sean escuchadas. Huyo de mí mismo en una lucha inútil por encontrar un camino, un sendero más fácil, más abierto. Hacer lo que Él me dice sería fácil si me lo dijera con voz clara. Pero no es tan evidente su llamada. Y yo he aprendido a amar la idea de Dios, no conozco del todo a la persona: «La mayoría de los hombres de hoy, también los que pueden hablar con entusiasmo sobre Dios, no aman en absoluto a Dios como persona, sino que aman una idea». No me enamoro de su carne en Jesús. No me he apropiado de su rostro. No he logrado tocar sus manos cálidas. Las ideas son más fáciles de manejar que las personas. Las ideas se adaptan a mis manos, a mis ojos, a mi piel. Las personas se alejan, superan mi mirada, desbordan mi imaginación. Más aún pasa con Dios. Es infinito y eterno. Desborda toda idea que tenga sobre Él. Quiero reducirlo a palabras y contenerlo en oraciones que lo expliquen. Como si fuera una teoría sacada de algún libro. O como si fuera producto de mis pensamientos. Un Dios maniatado, hecho a la medida de mis sueños. Para que no me defraude, para que no me escandalice. Si ato sus manos no hará cosas extrañas. Si sujeto su lengua no dirá nada inapropiado. Lo limito, lo sujeto. Mi Dios hecho a la medida de mis límites. Tiene tiempo, no es eterno. Y así me siento en paz y seguro. ¿Qué podrá mandarme hacer que yo no sepa? Lo he sometido, lo he limitado. Nada de lo que Él quiera escapará de mis capacidades. Un Dios hecho idea, limitado a un pensamiento, sujeto en una definición. Así, conciso y exacto, preciso y palpable. Hoy las palabras del profeta me conmueven: «Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de los gentiles. Tú cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos. Mira, yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte». Un Dios personal me ama como soy y me envía. Quiere hacerme plaza fuerte. Quiere revestirme de su poder. Y quiere que les diga que Él me manda. ¿Quién es Él en mi vida? ¿Lo ven o es a mí a quien ven? Me gustaría liberarme de tantos miedos que no me dejan ser libre. Tantos apegos que frustran mi grito de libertad. Tantas escaramuzas para evitar hablar a Dios cara a cara. Sujetando en la punta de mi pluma todos los mandatos posibles que he imaginado sin apenas oír su voz. Quiero hacer siempre lo que Él me pide. Pero no escucho su voz. Escucho más esa voz interior que desea lo que no me conviene y persigue lo que no me hace bien. Hago más caso a mi vanidad herida, a mi orgullo que pretender levantar fortalezas para proteger mi ego. Que no me mancillen, que no me hagan daño. Voy buscándome en todo lo que hago, digo, sueño o escribo. Como un náufrago que busca la isla de sus sueños en la que poder descansar. ¿Qué quieres de mí? Quiere que renuncie a mis planes para ser libre, para caminar sin rumbo, para perderme por un desierto oculto en medio de mil bosques. Me quedo quieto queriendo oír su voz. Una voz que me diga lo que tengo que hacer. Fácil o difícil. Renunciando a algo o aceptando el don de la vida. Atando cuerdas en medio de la selva. Buscando fuentes bajo la tierra excavada. Descubriendo pájaros que sueñan la luz del sol volando contra el viento. Y bajo mi piel ese picor extraño que desea abrirse paso hasta la superficie. El deseo de abrazar la vida y sujetar los frutos. El deseo de entregar el amor que llevo dentro sin pretender que me quieran en correspondencia. Amar y ser amado sin méritos, sin nada que justifique el amor que doy y recibo. Justo al revés de lo que decía Freud: «Si amo a alguien, es preciso que este lo merezca por algún título». Rotas mis cadenas Jesús sólo desea que ame sin que nadie lo merezca. Y que me quiera a mí mismo también sin merecerlo. 


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Jesús Manuel Cedeira Costales.