jueves, 18 de febrero de 2021

SACRIFICIOS PARA ADULTOS DURANTE LA CUARESMA



La Cuaresma que dio inicio este Miércoles 17 de Febrero 2021 con la imposición de Ceniza, es un tiempo de preparación y penitencia, por lo cual proponemos los siguientes sacrificios para los adultos, con el fin de santificarse y vivir plenamente su Fe durante las semanas preparatorias a la Semana Santa.

•LISTA DE SACRIFICIOS PARA ADULTOS

- Levantarse 30 minutos antes de la hora y hacer una lectura espiritual.

-Evitar el uso de redes sociales con fines de ocio.

-Utilizar lo menos posible el celular, únicamente en caso de emergencia.

-Ofrecer los dolores físicos y enfermedades.

-Rezar el Viacrucis por lo menos todos los viernes.

-Visitar constantemente el Santísimo Sacramento.

-No criticar las conversaciones o actos de otras personas.

-Rezar todos los días el Santo Rosario. (Preferentemente los 15 Misterios Tradicionales cada día).

-Comer y beber solo lo necesario para la conservación del cuerpo.

-Evitar el consumo de alimentos y bebidas chatarra.

-Rezar todos los días al despertar y antes de dormir con los brazos en cruz.

-Evitar el ocio, para hablar más con los hijos e instruirlos en la Santa Religión.

-Obedecer con alegría las ordenes de los superiores, pidiendo a Dios que les ayude a tomar buenas decisiones.

-Ser prudente en los contratiempos, y sufrir con paciencia unido a la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

-Soportar con paciencia las condiciones del clima.

-Evitar la calumnia y difamación del prójimo.

-Acudir al Sacramento de la Penitencia cada que sea necesario.

-Soportar con paciencia los defectos de los vecinos o compañeros de trabajo rogando a Dios por ellos.

-Declarar la guerra a las malas costumbres e inclinaciones que arrastran al pecado mortal.

-Poner en práctica la caridad con el prójimo.

Que Dios les bendiga y tengan una Feliz y Santa Cuaresma.


Fuente:

Tradicionalismo Católico.



Enviado por:


Jesús Manuel Cedeira Costales.


miércoles, 17 de febrero de 2021

CARLOS GOL FICHA POR LOS ESTVDIANTES



A menudo la gente pregunta que porque ser costalero.


Es algo tan difícil de explicar ya que ni uno mismo sabe cuales son los verdaderos motivos que te llevan a meterte bajo un paso. 


Quizá la pregunta no sea porque te haces costalero, sino porque el Señor o su Bendita Madre te ha elegido a ti y te ha puesto en el corazón el deseo y la necesidad de ser costalero. 


Lo que para muchos puede parecer una locura (llevar un montón de kilos a cuestas!!) para la gente q se pone o se ha puesto alguna vez un costal es algo inolvidable y q no cambiarias por nada, ya que lo q se vive y siente debajo de la trabajadera es algo tan bonito que para mi es algo que no se puede explicar con palabras, puedes explicar lo que pasas físicamente, como dolor y sufrimiento, pero no lo que siente el corazón.


Ser costalero es sin duda un privilegio que nos da Dios y por eso hay q hacerlo con muchísima Fe para poder llegar a sentir la caricia del Señor, o para sentir como la Bendita Madre te va arropando con su manto al mismo tiempo que va impregnando las trabajaderas con sus lagrimas sintiendo aun mas su presencia.


Al mismo tiempo ser costalero también significa compromiso, unidad, amistad, compañerismo.... las personas que trabajan juntas bajo un paso se convierten sin querer en algo mas que amigos, se convierten en auténticos hermanos del que necesitan uno del otro para llevar esa labor tan hermosa como es llevar y pasear al Señor o a María Santísima no hay que darle muchas vueltas a la noria del porque os costaleros lo son porqué Dios asi lo ha querido, y como siempre se dice antes de cargar un paso, SEÑORES:VAMOS A DISFRUTAR SUFRIENDO.....


Carlos Antonio Muñoz Cobo conocido como “Carlos “ en España y Carlos Muñoz en México, quinto máximo goleador histórico del Real Oviedo y  anotador de 6 goles en 6 partidos jugados con la Selección Española ha “fichado” por la Hermandad de lo EStvdiantes de Oviedo y lo hará en su faceta más dura: LA DE COSTALERO. Su pasado cofrade le viene ya de nacimiento por su tierra natal , Úbeda y por haber salido de Nazareno en la Semana Santa de Elche cuando su vida deportiva le llevó allí.Ahora demostrará que todavía le quedan goles que marcar en cada “levantá”, en cada “revirá” del paso , en cada “chicotá”…


El próximo Domingo 28 de Febrero , -el segundo de la Cuaresma- es el designado por las Reglas de los Estvdiantes para celebrar la FUNCION PRINCIPAL DE INSTITUTO  de la Hermandad donde se los nuevos Hermanos Caballeros Cofrades jurarán las Reglas de la Hermandad ante los sagrados Evangelios y los Santos Titulares y recibirán su medalla corporativa.  Para “CARLOS GOL “, comienza un nuevo partido…





BAJO LA PROTECCIÓN DE MARIA, PORQUE ¡DIOS LO QUIERE! 



Enviado por:

Jesús Manuel Cedeira Costales.

MIERCOLES, 17 DE FEBRERO Miércoles de Ceniza

 




 

Empezamos la Cuaresma con este evangelio, ya conocido de otros años. Empieza el Señor poniéndonos en guardia con la expresión «cuidad de no practicar…» que tiene el sentido de «no hacer alarde». 


El Señor habla de no hacer alarde ante los hombres, y seguramente lo tenemos muy claro.


Pero también este peligro es interior. No hagas alarde ni siquiera ante ti mismo, y mucho menos ante Dios. 


Esto es lo que significa el signo de la ceniza. 


La Cuaresma que empieza nos pone frente al misterio de Dios; y, ante Dios, el hombre no se puede justificar. Solo cabe una actitud de humildad. 


La vanidad que nos lleva a creernos buenos y a justificarnos está bien lejos del cristianismo y es muy dañina. 


Se puede colar en nuestras vidas disfrazada de espiritualidad al pensar que somos mejores porque vamos a tal o cual parroquia o seguimos a tal o cual sacerdote. 


Pero no solo se trata de advertirnos de un peligro; hay que pasar a la acción, pues el Señor nos ha dado el don de la libertad. 


La Cuaresma nos ofrece el medio de las tres prácticas cuaresmales, y Jesús insiste en hacerlo desde el corazón. Oración, ayuno y limosna.


La oración de pocas palabras y en secreto. El ayuno y comprensión de la Palabra de Dios: «No solo de pan vive el hombre…»


Y limosna, o sea, caridad, pero con mayúsculas, no caridades minúsculas que son una engañifa.




 

Oración 

Padre, dame la gracia de este tiempo cuaresmal, para que pueda concentrarme con todo mi corazón, mente y fuerza en la justicia de tu reino. Amén.


Penitencia sugerida para hoy

Ofrece tu ayuno del Miércoles de Ceniza por todos aquellos que están atrapados por el pecado.


Imposición de la Ceniza en San Francisco Javier Cuaresma 2021

El miércoles 17 de febrero de 2021, MIÉRCOLES DE CENIZA, se llevará a cabo la imposición de la Ceniza, durante la Santa Eucaristía a las 19:00 horas en la Parroquia de San Francisco Javier de La Tenderina, sede canónica de la Hermandad y Cofradía de Los Estudiantes.



BAJO LA PROTECCIÓN DE MARÍA,

DIOS LO QUIERE


Fuente:

Javier Igea López-Fando 

(reflexión basada en Mateo 6,1-6. 16-18)


Enviado por:

Jesús Manuel Cedeira Costales.

martes, 16 de febrero de 2021

Mensaje de Cuaresma 2021 del Papa: tiempo de esperanza para «dirigir la mirada a la paciencia de Dios»

 


«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén…» (Mt 20,18).


Queridos hermanos y hermanas:


Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo.


Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8). En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.


El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.


1. La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.

En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generación en generación. Esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo mismo que, asumiendo plenamente nuestra humanidad, se hizo Camino —exigente pero abierto a todos— que lleva a la plenitud de la Vida.


El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento. Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido. Así entendido y puesto en práctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo en cuanto, como nos enseña santo Tomás de Aquino, el amor es un movimiento que centra la atención en el otro considerándolo como uno consigo mismo (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 93).


La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (cf. Jn 14,23). Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14): el Hijo de Dios Salvador.


2. La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino   

La samaritana, a quien Jesús pide que le dé de beber junto al pozo, no comprende cuando Él le dice que podría ofrecerle un «agua viva» (Jn 4,10). Al principio, naturalmente, ella piensa en el agua material, mientras que Jesús se refiere al Espíritu Santo, aquel que Él dará en abundancia en el Misterio pascual y que infunde en nosotros la esperanza que no defrauda. Al anunciar su pasión y muerte Jesús ya anuncia la esperanza, cuando dice: «Y al tercer día resucitará» (Mt 20,19). Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto.


En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos (cf. Carta enc. Laudato si’, 32–33;43–44). Es esperanza en la reconciliación, a la que san Pablo nos exhorta con pasión: «Os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). Al recibir el perdón, en el Sacramento que está en el corazón de nuestro proceso de conversión, también nosotros nos convertimos en difusores del perdón: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo, siendo capaces de vivir un diálogo atento y adoptando un comportamiento que conforte a quien se encuentra herido. El perdón de Dios, también mediante nuestras palabras y gestos, permite vivir una Pascua de fraternidad.


En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia» (ibíd., 224).


En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura.


Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,1-6). Significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer día, “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de nuestra esperanza” (cf. 1 P 3,15).


3. La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión.


«A partir del “amor social” es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos» (FT, 183).


La caridad es don que da sentido a nuestra vida y gracias a este consideramos a quien se ve privado de lo necesario como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano. Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad. Así sucedió con la harina y el aceite de la viuda de Sarepta, que dio el pan al profeta Elías (cf. 1 R 17,7-16); y con los panes que Jesús bendijo, partió y dio a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente (cf. Mc 6,30-44). Así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez.


Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.


«Sólo con una mirada cuyo horizonte esté transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, los pobres son descubiertos y valorados en su inmensa dignidad, respetados en su estilo propio y en su cultura y, por lo tanto, verdaderamente integrados en la sociedad» (FT, 187).


Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.


Que María, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el corazón de la Iglesia, nos sostenga con su presencia solícita, y la bendición de Cristo resucitado nos acompañe en el camino hacia la luz pascual.


Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2020, memoria de san Martín de Tours.


 

Enviado por:

 

 

 

Jesús Manuel Cedeira Costales.


Fiesta de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo.

 



El nombre de "la Santa Faz" se refiere al Santo Rostro de Nuestro Señor, impreso en el velo de la Verónica y no debe confundirse con la Sábana Santa de Turín, de la cual también se han inspirado numerosas imágenes.

El Rostro de Cristo está representado en el velo que portaron las benditas manos de la Verónica (vero: verdadero, ica: icono, imagen) en el camino con la Cruz al Calvario. Su Divino Rostro se muestra con una perfecta paz, en silencio y con amor a pesar de las imprecaciones de la multitud y el ardiente dolor físico. De ahí deducimos que la Santa Faz es un piadoso resumen de la entrega de Nuestro Redentor, de su Pasión, del amor de su Corazón por todas y cada una de las almas...así se lo reveló Jesús mismo a la Madre Pierina de Micheli, cuando le dijo: "Mi Rostro, que refleja las penas más íntimas, el Dolor y el amor de mi Corazón..."

La fiesta de la Santa Faz se celebra hoy, martes previo al miércoles de Ceniza. Así lo pidió el cielo y de esta manera lo confirmó el Papa Pío XII el 17 de Abril de 1958; autorizó además el pontífice la Misa de la Santa Faz de Jesús, para todas las diócesis y órdenes religiosas que pidiesen el indulto de Roma para celebrarla.

Las revelaciones privadas que recibiera la carmelita Sor María de San Pedro a mediados del siglo XIX, así como posteriormente la Madre María Pierina de Micheli, en el siglo XX, habían sido la antesala de esta aprobación de la Iglesia al culto de la Santa Faz de Nuestro Señor que hoy, en un mundo cada vez más alejado de Dios, urge difundir para el bien de las almas y la conversión de los alejados.

Procura continuar a lo largo de este día, en intimidad con Jesús y duélete, no por besos traidores que seguro nunca le has querido dar, pero sí de tantos besos como debiste darle con más amor. Besa su Santa Faz por tantos que no lo hacen y ni lo harán nunca; ámale por aquellos que no lo hacen y finalmente, promete a Jesús Nuestro Señor que seguirás consolándolo por todos los que andan apartados de Él.

Promesas a los devotos de la Santa Faz de Nuestro Señor Jesucristo, comunicadas a la carmelita Sor María de San Pedro, en 1845.





1. Les concederé una contrición tan perfecta que sus pecados se cambiarán a mi vista en joyas de oro precioso. Según el cuidado que tengan de reparar mi Rostro desfigurado por los blasfemos, el mismo tendré Yo del suyo que ha sido desfigurado por el pecado, transformándole en tan hermoso como si acabase de salir de las aguas del Bautismo.

2. Ninguna de esas personas será jamás separada de Mí.

3. Ofreciendo mi Rostro a mi Padre, apaciguarán su enojo y comprarán con moneda celestial el perdón para los pecadores. Por esta ofrenda, nada les será negado.

4. Abogaré ante mi Padre para conceder todas las peticiones que me presenten. Por mi Santo Rostro harán prodigios.

5. Los iluminaré con mi Luz. Los consumiré con mi Amor y los haré fructíferos de buenas obras.

6. Ellos llorarán, como la piadosa Verónica, por mi adorable Rostro ultrajado por el pecado y yo imprimiré mis divinas facciones en sus almas.

7. Por venerar mi Rostro, brillarán más que otros en la vida eterna y el brillo de mi Rostro les llenará de alegría.

8. Todos los que defiendan esta causa de reparación, por palabras, por oraciones o por escrito, recibirán defensa también en sus causas delante de Dios Padre a la hora de la muerte. Yo enjugaré la faz de sus almas, limpiando las manchas del pecado y devolviéndoles su primitiva hermosura.





En estos días, nunca faltan las burlas y ataques contra la Realeza de Jesús, la Inocencia misma, que será otra vez traicionado, en medio de un populacho blasfemo y que se jacta de su pecado; Jesús, volverá a ser Rey de burlas, una vez más, Su Santa Faz será escupida por aquellos que debieran besarlo. Sus virginales carnes, flageladas de nuevo sin piedad por los pecados de impureza, en medio de un falso canto a la libertad que no es más que un látigo que esclaviza al hombre y lo somete a sus más bajos instintos.

Ahora, procura continuar a lo largo del día, en la intimidad con Jesús y duélete, no por besos traidores que seguro nunca le has querido dar, pero sí de tantos besos como debiste darle con más amor. Besa Su Santa Faz por tantos que no lo hacen y ni lo harán nunca; ámale por aquellos que no lo hacen y finalmente, promete a Jesús Nuestro Señor que seguirás consolándolo por todos los que andan apartados de Él.


Enviado por:

Jesús Manuel Cedeira Costales.


LA FUNCIÓN PRINCIPAL DE INSTITUTO

 



Dentro de los cultos que las hermandades y cofradías dedican a sus Titulares destaca entre todos la llamada Función Principal de Instituto. Se celebra como remate a unos cultos previos, generalmente quinario cristífero.

Recibe ese nombre porque en los siglos pasados en el quinario precedente no se celebraba la Eucaristía, que no era elemento esencial de un quinario ya que el objeto de esos cinco días era el de llegar, mediante la meditación, el ejercicio piadoso del quinario, escucha de la Palabra, actos eucarísticos de adoración y la predicación al gran día, el día de la Función, que por eso se llamaba Principal. Escasas hermandades mantienen hoy día ese esquema.

En realidad, los ejercicios de piedad (ya que no son otra cosa los quinarios, triduos y demás) tenían antiguamente un sentido de preparación, durante el cual mediante el Sermón, único medio de la Iglesia para transmitir sus mensajes evangélicos en aquellos tiempos, y mediante la meditación de los misterios de la Pasión, se invitaba al cofrade a una conversión, que culminaría recibiendo los sacramentos del Perdón y de la Eucaristía en la Función Principal, que por eso recibía tal nombre. La celebración de la Eucaristía no es pues esencial en los ejercicios de piedad, aunque si es la culminación de esos cultos. En este sentido, podría afirmarse que la llamada Función Principal sólo lo es en la mayoría de los casos por la solemnidad o tradición, ya que en sentido estricto, al celebrarse siempre la Eucaristía en rigor no puede decirse de una Eucaristía que sea más principal que otra.

En esa Función Principal si que se celebraba la Eucaristía, en la que previa confesión, se hacía comunión general de los hermanos. Cierto es también que la práctica de la comunión frecuente es muy moderna, siendo en siglos pasados ésta una práctica más bien excepcional debido entre otras cosas al estricto ayuno eucarístico que había que guardar para comulgar (desde la medianoche anterior), lo cual no favorecía esta práctica y forzaba por añadidura la inexistencia de misa vespertina. Pío XII en 1953 mitigó el ayuno, que pasó primero tres horas y posteriormente a una hora antes (CDC 919).

Actualmente la Función Principal de Instituto consiste en Misa solemne con Sermón, y al Ofertorio Protestación de Fe, con juramento solemne de creer y defender las verdades fundamentales de nuestra religión, con especial referencia a la defensa de la pureza inmaculada de la Virgen y posterior beso al Libro de Reglas con la Presidencia de la hermandad como testigos. Las Reglas ordenan que los hermanos deben portar la medalla de la hermandad en todos estos cultos. También las Reglas suelen incluir la fórmula de Protestación de Fe, que en algunos casos no estaría de más actualizarla con una redacción más acorde a los tiempos actuales.

 

Algunos consejos prácticos

Los ministros deben cuidar su indumentaria, procurando que el cuello de la camisa no asome por encima del alba y llevando calzado adecuado.

Los lectores que suban al ambón a proclamar las lecturas es más correcto que lo hagan al mismo tiempo, haciendo reverencia al altar. Cuando el primer lector acabe la primera lectura y el salmo se aparta para que el segundo lector proclame la segunda lectura. Después, ambos bajan y coordinadamente repiten la reverencia al altar y ocupan sus sitios en la nave.

Si se hace procesión con las ofrendas no se olvide que lo primero que se presenta es el pan y el vino y después lo demás que se lleve al altar. Si se ha preparado la Oración de los fieles deben seguirse las normas dispuestas para su confección. Con uno o dos lectores máximo es suficiente.

El turiferario, además de incensiar al presidente y a los concelebrantes, debe incensiar también al pueblo que lo recibe puesto en pie. La costumbre de incensiar expresamente a la Junta de Gobierno no procede ya que el pueblo la incluye.

Los acólitos no deben establecer una barrera entre el pueblo y el presbiterio. Tampoco es adecuado que salgan durante el sermón.

Terminamos puntualizando que el día de la Función Principal es el día del año más importante para la hermandad, aunque la mayoría piense más en la estación de penitencia, que no deja de ser una acto de piedad popular paralitúrgico con el que todos soñamos pero nunca comparable a la celebración eucarística.

 

Función Principal de Instituto de los Estudiantes Cuaresma 2021

El Próximo domingo 28 de febrero de 2021, después de la Santa Misa de 12:30 horas, en nuestra Parroquia de San Francisco Javier de la Tenderina, tendrá lugar la recepción a los NUEVOS HERMANOS su jura de Reglas e imposición de medallas.

 

POR FAVOR QUIÉN NO HAYA RELLENADO LA HOJA DE HERMANO Y POSTERIORMENTE ENTREGADA AL SECRETARIO O EN LA CASA DE HERMANDAD QUE LO HAGA DURANTE ESTA SEMANA. LUEGO HAY PROBLEMAS CON LOS DIPLOMAS.

 

La hoja de hermano la podéis descargar aquí: 

www.hermandadestudiantes.es

(ó pedirla a Nacho en  la Casa de Hermandad)

 

Enviado por:

Jesús Manuel Cedeira Costales.

Fuente:

Texto de Jesús Luengo Mena

http://la-liturgia.blogspot.com