jueves, 4 de octubre de 2018

SAN FRANCISCO DE ASÍS





San Francisco de Asís (en italiano San Francesco d’Assisi, nacido Giovanni di Pietro Bernardone; Asís, 1181/11825​-ibidem, 3 de octubre de 1226) es un santo umbro (italiano), diácono, ​ y fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas y una tercera conocida como tercera orden seglar, todas surgidas bajo la autoridad de la Iglesia católica en la Edad Media. Destaca como una de las grandes figuras de la espiritualidad en la historia de la cristiandad. ​

De ser hijo de un rico comerciante de la ciudad en su juventud, pasó a vivir bajo la más estricta pobreza y observancia de los Evangelios. En Egipto, intentó infructuosamente la conversión de los musulmanes al cristianismo. Su vida religiosa fue austera y simple, por lo que animaba a sus seguidores a hacerlo de igual manera. Tal forma de vivir no fue aceptada por algunos de los nuevos miembros de la orden mientras ésta crecía; aun así, Francisco no fue reticente a una reorganización. Es el primer caso conocido en la historia de estigmatizaciones visibles y externas. ​ Fue canonizado por la Iglesia católica en 1228, y su festividad se celebra el 4 de octubre. ​ En italiano es conocido también como il poverello d'Assisi, es decir, 'el pobrecillo de Asís'.

Contexto histórico


 Cruz cátara, también cruz de Occitania.


En el siglo XII se hicieron cambios fundamentales en la sociedad de la época: el comienzo de las Cruzadas y el incremento demográfico, entre otros motivos, influyeron en el incremento del comercio y el desarrollo de las ciudades. La economía seguía teniendo su base fundamental en el campo dominado por el modo de producción feudal, pero los excedentes de su producción se canalizaban con mayor dinamismo que en la Alta Edad Media. Aunque todavía no se estaba produciendo una clara transición del feudalismo al capitalismo y los estamentos privilegiados (nobleza y clero) seguían siendo los dominantes, como lo fueron hasta la Edad Contemporánea, los burgueses (artesanos, mercaderes, profesionales liberales y hombres de negocios) comenzaban a tener posibilidades de ascenso social, y el comercio y la Banca crecían dominados por el constante afán de lucro.​ La Iglesia, protagonista de ese tiempo, también se vio influida por la nueva riqueza: no eran pocas las críticas a algunos de sus ministros que se preocupaban más por el crecimiento patrimonial y sus relaciones políticas de conveniencia.






Bajorrelieve de terracota policromada que representa el encuentro de san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán, exponentes decisivos de las órdenes mendicantes del siglo XII. Museo Nacional Alinari de la Fotografía.

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Debido a ello, diversos movimientos religiosos surgieron en rechazo a la creciente opulencia de la jerarquía eclesiástica en esa época, o se dedicaron a vivir más de acuerdo con los postulados de una vida pobre y evangélica. Algunos de ellos medraron afuera de la institución y vivieron a su manera; tales movimientos fueron condenados hasta el punto de considerarlos herejes, como el caso de los cátaros que predicaban entre otras cosas el rechazo al mundo material, a los sacramentos, a las imágenes y a la cruz.14​ En cambio, otras organizaciones —como las creadas por san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán— nacieron bajo sumisión a la autoridad católica y sus miembros fueron conocidos con el nombre genérico de «monjes mendicantes».​ Este movimiento extremó la práctica del voto de pobreza: sus miembros ya no vivían del trabajo de las tierras como el Císter reformado por san Bernardo de Claraval, sino que renunciaban incluso a poseer bienes propios. Así, las órdenes mendicantes terminaron por desempeñar un papel de primer orden en la vida de la Iglesia, ​ al lograr que la mayoría de los católicos se alejase de la búsqueda de la opulencia, algo que tornaría en el siglo XIV.

Infancia y juventud

Francisco de Asís nació bajo el nombre de Giovanni. Sus padres fueron Pietro Bernardone dei Moriconi y Donna Pica Bourlemont, provenzal; tuvo al menos un hermano más, de nombre Ángelo.​ Su padre era un próspero comerciante de telas que formaba parte de la burguesía de Asís y que viajaba constantemente a Francia a las ferias locales. Entre algunas versiones, fue la afición a esta tierra por lo que su padre lo apodó después como Francesco o el francesito; también es probable que el pequeño fuera conocido más adelante de este modo por su afición a la lengua francesa y los cantos de los trovadores.

Francisco recibió la educación regular de la época, en la que aprendió latín. De joven se caracterizó por su vida despreocupada: no tenía reparos en hacer gastos cuando andaba en compañía de sus amigos, en sus correrías periódicas, ni en dar pródigas limosnas; como cualquier hijo de un potentado tenía ambiciones de ser exitoso.

En sus años juveniles la ciudad ya estaba envuelta en conflictos para reclamar su autonomía del Sacro Imperio. En 1197 lograron quitarse la autoridad germánica, pero desde 1201 se enfrascaron en otra guerra contra Perusa (Perugia), apoyada por los nobles desterrados de Asís. En la batalla de Ponte San Giovanni, en noviembre de 1202, Francisco fue hecho prisionero y estuvo cautivo por lo menos un año.

Desde 1198 el pontificado se hallaba en conflicto con el Imperio, y Francisco formó parte del ejército papal bajo las órdenes de Gualterio de Brienne contra los germanos.






Estatua de San Francisco en Asís que lo representa regresando a la ciudad tras abandonar la guerra.






La renuncia a los bienes terrenales, según Giotto.


De acuerdo con los relatos, fue en un viaje a Apulia (1205)​ mientras marchaba a pelear, cuando durante la noche escuchó una voz que le recomendaba regresar a Asís. Así lo hizo y volvió ante la sorpresa de quienes lo vieron, siempre jovial pero envuelto ahora en meditaciones solitarias.

Empezó a mostrar una conducta de desapego a lo terrenal. Un día en que se mostró en un estado de quietud y paz sus amigos le preguntaron si estaba pensando en casarse, a lo que él respondió: Estáis en lo correcto, pienso casarme, y la mujer con la que pienso comprometerme es tan noble, tan rica, tan buena, que ninguno de vosotros visteis otra igual. Hasta ese momento todavía no sabía él mismo exactamente el camino que había de tomar de ahí en adelante; fue después de reflexiones y oraciones que supo que la dama a quien se refería era la Pobreza.

El punto culminante de su transformación se dio cuando convivió con los leprosos, a quienes tiempo antes le parecía extremadamente amargo mirar. ​ Se dedicó después a la reconstrucción de la capilla de San Damián. Según los relatos, lo hizo después de haber visto al crucifijo de esta iglesia decirle: Francisco, vete y repara mi iglesia, que se está cayendo en ruinas. ​ Entonces decidió vender el caballo y las mercancías de su padre en Foligno, regresó a San Damián con lo ganado y se lo ofreció al sacerdote, pero este lo rechazó.

Su padre, al darse cuenta de la conducta de su hijo, fue enojado en su búsqueda, pero Francisco estaba escondido y no lo halló. Un mes después fue él mismo el que decidió encarar a su padre. En el camino a su casa, las personas con que se encontró lo recibieron mal y, creyéndolo un lunático, le lanzaron piedras y lodo.

Francisco ante las autoridades eclesiales

Su padre lo reprendió severamente, tanto que lo encadenó y lo encerró en un calabozo. ​ Al ausentarse el airado padre por los negocios, la madre lo liberó de las cadenas. Cuando regresó, fue ella quien recibió las reprimendas del señor de la casa, y fue otra vez en búsqueda del muchacho a San Damián, pero Francisco se plantó con calma y le reafirmó que enfrentaría cualquier cosa por amor a Cristo. Pietro Bernardone, más preocupado por lo perdido de su patrimonio, ​ acudió a las autoridades civiles a forzarlo a presentarse, pero el joven rehusó hacerlo con el argumento de no pertenecer ya a la jurisdicción civil, por lo que las autoridades dejaron el caso en manos de la Iglesia.

Francisco se sometió al llamado de la autoridad eclesial. Ante el requerimiento de devolver el dinero frente a su padre y al obispo de Asís, de nombre Guido, no sólo lo hizo, sino que se despojó de todas sus vestimentas ante los jueces, proclamando a Dios desde ese momento como su verdadero Padre. Ante esto, el obispo lo abrazó y le envolvió con su manto.

Comienzos de la orden



Porciúncula.


No se sabe con certeza cuántas iglesias en ruinas o deterioradas reconstruyó; entre ellas, a la que más estima tenía era la capilla de la Porciúncula (“la partecita”, llamada así porque estaba junto a una construcción mayor).

Allí fue donde recibió la revelación definitiva de su misión, probablemente el 24 de febrero de 1208,​ cuando escuchó estas palabras del Evangelio: No lleven monedero, ni bolsón, ni sandalias, ni se detengan a visitar a conocidos... (Lc., 10).​ Así, cambió su afán de reconstruir las iglesias por la vida austera y la prédica del Evangelio. Después de someterse a las burlas de quienes lo veían vestido casi de trapos, ahora su mensaje era escuchado con atención, y al contrario de otros grupos reformadores de la época, el suyo no era un mensaje de descalificaciones ni anatemas.

En unos meses sus discípulos eran once: Bernardo di Quintavalle, Pedro Catani, Gil, Morico, Bárbaro, Sabatino, Bernardo Vigilante, Juan de San Constanzo, Angelo Tancredo, Felipe y Giovanni de la Capella.

Bajo la pobreza que Francisco predicaba y pedía, los frailes hacían sus labores diarias atendiendo leprosos, empleándose en faenas humildes para los monasterios y casas particulares, y trabajando para granjeros. Pero las necesidades cotidianas hacían la colecta de limosna inevitable, labor que Francisco alentaba con alegría por haber elegido el camino de la pobreza. Comenzó también la expansión del mensaje evangélico, y para ello los estimuló a viajar de dos en dos.

Audiencia ante el papa para la aprobación de la regla



 Francisco de Asís en la pintura de Francisco Pacheco (Museo de Bellas Artes de Sevilla).


Hacia abril o mayo de 1209,​ Francisco se decidió a presentarse ante el papa Inocencio III, para que le aprobara la primera regla de la Orden. Con ese fin, él y sus acompañantes emprendieron el viaje a Roma.

Fue bajo la intervención del obispo Guido de Asís como pudo tener audiencia con el papa. Éste y ciertos cardenales objetaban el programa franciscano por el peligro de crear otra organización nueva, debido a los movimientos anticlericales de la época y a la falta de una mínima base material de la orden; pero bajo la influencia del cardenal Juan de San Pablo y su apoyo, Francisco pudo tener una nueva audiencia para que se considerara la aprobación de su hermandad de pobres.

El papa por fin aprobó la regla verbalmente, al convencerse de que la ayuda de un hombre como Francisco reforzaría la imagen de la Iglesia con su prédica y su práctica del Evangelio. No se conoce el contenido de esta primera regla. Fue por esta época (seis años después de su conversión según Celano) cuando fundó, junto a Clara de Asís, la llamada segunda orden.

Rivotorto

Camino de vuelta a Asís, él y sus acompañantes se ubicaron en un lugar llamado Rivotorto, donde consolidaron sus principios de vivir en la pobreza, conviviendo entre los campesinos locales y atendiendo a leprosos; desde entonces se hacían llamar a sí mismos Hermanos Menores o Frailes Menores (el nombre fundacional de la congregación es Ordo Fratrum Minorum, abreviado O.F.M.).

Después de la estadía en Rivotorto, buscó una sede para su orden; para ello pidió la ayuda del obispo Guido, pero no consiguió respuesta favorable. Fue un abad benedictino del Monte Subasio quien le ofreció la capilla de la Porciúncula y un terreno adyacente (propiamente la partecita, la porcioncita). Francisco aceptó, pero no como un regalo, sino que pagaba como renta canastas con peces.

Crecimiento y expansión



Francisco dando un sermón a las aves, según fresco de Giotto en la Basílica dedicada al santo.


Dentro del ánimo de la época de los viajes hacia el Este, hizo un intento de ir a Siria para la expansión del Evangelio en la tierra de los llamados «infieles». Esto sucedió probablemente a finales del año 1212 y nuevamente dos años más tarde. Ambas empresas se frustraron.

Antes de 1215 el número de frailes se había incrementado, no sólo en Italia sino en el sur de Francia y en los reinos de España. Viajaban los franciscanos de dos en dos y convivían con la gente común; además, establecían ermitas en las afueras de las ciudades.34​

Concilio de Letrán

Durante el Concilio de Letrán de 1215, la organización adquirió un fuerte estatus legal; en ese año se decretó que toda nueva orden debía adoptar la Regla de San Benito o la de San Agustín. Para los Frailes Menores no hubo necesidad de esto, por haber sido aceptados seis años antes (aunque de palabra y no oficialmente). En este concilio el papa Inocencio III tomó la letra Tau como símbolo de conversión y señal de la cruz;​ de ahí en adelante el poverello fue devoto de este símbolo.

En esa época, el cardenal Hugolino les ofreció a él y a Domingo de Guzmán la posibilidad de formar cardenales de las filas de sus órdenes. Francisco, según las crónicas de Tomás de Celano, acorde con sus principios respondió: «Eminencia: mis hermanos son llamados frailes menores, y ellos no intentan convertirse en mayores. Su vocación les enseña a permanecer siempre en condición humilde. Mantenedlos así, aún en contra de su voluntad, si Vuestra Eminencia los considera útiles para la Iglesia. Y nunca, os lo ruego, les permitáis convertirse en prelados».

Indulgencia en la Porciúncula

Bajo el pontificado de Honorio III en 1216, se promovió la indulgencia plenaria a favor de todo aquel que visitara la iglesia de Santa María de los Ángeles de Porciúncula. Obtuvo Francisco esa gracia del papa para que la peregrinación se realizara una vez al año, pero bajo fuerte oposición, puesto que pocos lugares podían disfrutar de tan alto privilegio.

Desde el año 1217​ organizó capítulos en el que los Frailes Menores se reunían para intercambiar experiencias; para la organización apropiada de los territorios en que los frailes se habían dispersado, organizó también provincias de evangelización.

Viaje a Oriente



Captura de Damieta durante las cruzadas, óleo de Cornelis Claesz. van Wieringen.


Hacia el capítulo de 1219, la orden tuvo sus primeras disensiones respecto de las normas de pobreza dictadas por Francisco. Algunos persuadieron al cardenal Hugolino para que hablara con él, a fin de que la orden fuera dirigida por hermanos «más sabios»41​ y de acuerdo con reglas como la de San Benito, a lo que el poverello se opuso recalcando la forma de vida de humildad y simplicidad.​ La innovación que brotó de este encuentro fue la organización de misiones a las llamadas «tierras paganas».

En 1219 se embarcó hacia el oriente, pasando por Chipre, San Juan de Acre y Damieta en el delta del Nilo, donde los cruzados estaban bajo la orden del duque Leopoldo VI de Austria. Allí, Francisco los previno de que había sido alertado por Dios de que no realizaran ningún ataque; ante sus palabras, los soldados se burlaron de él. El resultado de la siguiente batalla fue un desastre para los cruzados. Continuó su estadía y el aprecio hacia su persona crecía, incluso algunos caballeros abandonaron las armas para convertirse en frailes menores.

Frente al sultán de Egipto







Cuerno entregado por el sultán de Egipto a San Francisco de Asís.


Tomó como misión la conversión de los musulmanes. Para ello se acompañó del hermano Illuminato para adentrarse en esas tierras; al encontrarse con los primeros soldados sarracenos fue golpeado, pero inmediatamente pidió ser llevado ante el sultán de Egipto al-Malik al-Kamil.

Según las crónicas de Buenaventura, el poverello, en su afán de convertirlo al cristianismo, invitó a los ministros religiosos musulmanes a entrar con él en una gran fogata (equivalente a una ordalía o prueba del fuego), para así demostrar qué religión era la verdadera; los mulás rehuyeron la propuesta. Francisco ofreció entrar solo y retó al Sultán a que, si salía ileso, se convertiría al cristianismo e incitaría a su pueblo a hacerlo; el príncipe rechazó también esa posibilidad. Al final, sus pretensiones se frustraron. ​ En reconocimiento, el sultán de Egipto entregó a Francisco un cuerno de marfil finamente tallado que habría oficiado de pasaporte en tierras musulmanas y que se conserva en la Basílica de Asís. Tiempo después, Francisco obtuvo del sultán al-Mu'azzam de Damasco, hermano de al-Malik, permiso solo para visitar Siria y Tierra Santa.

Crisis y reorganización

La orden, durante su ausencia, sufrió una crisis: hubo disensiones, falta de organización y desacuerdos con la ruda vida diaria. El rumor sobre la muerte de Francisco en el Oriente dio pie a implantar reformas, entre ellas ciertas medidas disciplinarias, ayunos e incluso la institución de una casa de estudio en Bolonia; muchos consideraron estos cambios contrarios a la idea original del fundador. Enterado de estos sucesos, Francisco fue ante el papa Honorio III y le rogó que designara al cardenal Hugolino para reorganizar la orden.

Las nuevas disposiciones tuvieron un nuevo Ministro General, Elías Bombarone, y una nueva regla, la de 1221 (Regla no bulada) que entre otros temas trató el año de noviciado, la prohibición del vagabundeo y de la desobediencia ante órdenes contrarias a los principios franciscanos.

La tercera orden

Ante el incremento de las vocaciones y el peligro de inclusión de gente de dudosa vocación espiritual, nació la llamada Tercera Orden, para permitir a hombres y mujeres laicos vivir el Evangelio tras las huellas de Francisco. Obtuvo su estatus legal en 1221 también con la ayuda del cardenal Hugolino. Es en posteriores escritos como se rescata su contenido, porque el original se perdió. Consistía de trece capítulos en los que se reglamentaba la santificación personal de los terciarios, su vida social y la organización de la nueva fraternidad.

Bajo influencia nuevamente de este cardenal, la orden reabrió el convento de Bolonia para el estudio, a pesar de la convicción de Francisco de la primacía de la oración y la prédica de los Evangelios por sobre la educación formal.

La regla definitiva






La regla definitiva


Bajo la insistencia de ministros de la orden, fue obligado a redactar una nueva regla, ya que ciertos opositores a la entonces vigente consideraban que le faltaba consistencia y definición, y que eso le impedía obtener una definitiva aprobación por parte de la Santa Sede. Nuevamente aceptó las exigencias. Para ello se retiró dos veces a la ermita de Fonte Colombo cerca de Rieti, a redactar una definitiva regla bajo ayuno y oración. ​ El 29 de noviembre de 1223, con otra participación del cardenal Hugolino, la regla tuvo su forma definitiva​ y fue aprobada por el papa Honorio III.

Navidad en Greccio

Terminada la labor de aprobación de la regla definitiva, Francisco decidió retornar a Umbría. Debido a la cercanía de la Navidad, a la que él tenía especial aprecio, quiso celebrarla de manera particular ese año de 1223; para ello convidó a un noble de la ciudad de Greccio, de nombre Juan, a festejar el nacimiento de Jesucristo en una loma rodeada de árboles y llena de cuevas de un terreno de su propiedad.

Pretendió que la celebración se asemejara lo más posible a la natividad de Jesús de Nazaret, y montó un pesebre con animales y heno; pobladores y frailes de los alrededores acudieron a la misa en procesión. Allí el poverello asistió como diácono y predicó un sermón. Aunque no fue la primera celebración de este tipo, es considerada un importante acontecimiento religioso, una fiesta única.

Los estigmas






La estigmatización según un fresco en la Basílica de San Francisco.






San Francisco de Asís recibiendo los estigmas según José de Arce, imagen del siglo XVII, titular de la Parroquia de San Francisco de Asís y Santuario Mariano de Nuestra Señora de la Soledad, Las Palmas de Gran Canaria, Canarias.


Francisco asistió en junio de 1224 a lo que fue su último capítulo general de la orden. Hacia principios de agosto decidió hacer un viaje a un lugar aislado llamado Monte Alvernia, a unos 160 kilómetros al norte de Asís; escogió para este viaje a algunos de sus compañeros: León, Angelo, Illuminato, Rufino y Masseo, a quien el poverello puso al mando del grupo.

Estando en la cima, fue visitado por el conde Orlando, quien llevaba provisiones a los hermanos. Francisco le pidió construirle una cabaña a manera de celda, donde después se aisló. La oración ocupó un lugar central en la vida de Francisco; para ello buscaba la vida eremítica, el silencio y soledad interior. Reforzaba sus plegarias postrándose, ayunando, e incluso, gesticulando.

En ese lugar, fray León fue testigo de los actos de su soledad: lamentos por el futuro de la orden y estados de éxtasis. Al saber que era espiado, decidió irse a un sitio más apartado en una saliente de montaña. En la fiesta de la Asunción Francisco decidió hacer un ayuno de cuarenta días.

Por órdenes del poverello, fray León lo visitaba dos veces para llevarle pan y agua. Según los relatos que recogieron los testimonios de León, éste fue testigo de la aproximación y alejamiento de una bola de fuego que bajaba del cielo; por este prodigio, Francisco le comentó que algo grande estaría por ocurrir. ​ Le hizo abrir tres veces el misal para encontrar respuesta, y las tres veces se abrió en la historia de la Pasión de Jesús.

Probablemente el 14 de septiembre de 1224,53​ oró para recibir dos gracias antes de morir: sentir la Pasión de Jesús, y una enfermedad larga con una muerte dolorosa. Después de intensas oraciones, entonces en un trance profundo —según relato de San Buenaventura—​ el mismo Nazareno se le presentó, crucificado, rodeado por seis alas angélicas, y le imprimió las señales de la crucifixión en las manos, los pies y el costado; posteriormente, sus hermanos vieron los estigmas de Francisco, que él conservó por el resto de su vida.​ Sin embargo, Francisco —al igual que otros santos estigmatizados— hizo todo lo posible para ocultarlos a la vista de los demás por considerarse indigno, no del dolor que sentía, sino de ser portador de las señales de la Pasión de Cristo.​ Por eso, fue desde entonces con las manos metidas entre las mangas del hábito, y con los pies cubiertos por medias y zapatos.






San Francisco en oración, círculo de Francisco de Herrera el Viejo.


Muerte






Basílica de San Francisco.


Retornó a la Porciúncula acompañado sólo por León; en su camino hubo muestras de veneración al estigmatizado, aparentemente su acompañante hacía saber a todos acerca del prodigio. Mientras tanto, su salud —que desde mucho tiempo antes nunca fue buena del todo— empeoraba: El sangrado de sus heridas lo hacía sufrir constantemente. En el verano de 1225 pasó un tiempo en San Damián bajo el cuidado de sus allegados.

Fue durante esta temporada cuando compuso el Cántico de las criaturas, que hizo también cantar a sus compañeros. ​ Se encaminó luego a Rieti, rodeado del entusiasmo popular por tocarlo o arrancar algún pedacito del paupérrimo sayo que vestía, y se instaló en el palacio del obispo. Después se hospedó en Fonte Colombo, donde fue sometido a tratamiento médico, que incluyó cauterizar con un hierro ardiente la zona desde la oreja hasta la altura de la ceja de uno de sus ojos; según los relatos, Francisco no sintió dolor al «platicar» con el fuego para que no lo dañara. ​ Otro intento para ser tratado por renombrados médicos fue hecho en Siena, sin buen resultado.

Deseó volver a la Porciúncula a pasar sus últimos días. Arribó a Asís y fue llevado al palacio del obispo y resguardado por hombres armados, puesto que la localidad estaba en estado de guerra.61​ En su lecho escribió su Testamento.21​ En sus últimos momentos entonó nuevamente su Cántico al Hermano Sol —al que agregó un nuevo verso dedicado a la hermana Muerte— junto a Angelo y León. ​ 


La tumba de Francisco en Asís.


De acuerdo con su último deseo, fue encaminado a la Porciúncula, donde se estableció en una cabaña cercana a la capilla. Murió el 3 de octubre de 1226 a la edad de 44.

Así relata San Buenaventura la verificación de las llagas de Francisco después de su muerte:

Al emigrar de este mundo, el bienaventurado Francisco dejó impresas en su cuerpo las señales de la Pasión de Cristo. Se veían en aquellos dichosos miembros unos clavos de su misma carne, fabricados maravillosamente por el poder divino y tan connaturales a ella, que, si se les presionaba por una parte, al momento sobresalían por la otra, como si fueran nervios duros y de una sola pieza. Apareció también muy visible en su cuerpo la llaga del costado, semejante a la del costado herido del Salvador. El aspecto de los clavos era negro, parecido al hierro; mas la herida del costado era rojiza y formaba, por la contracción de la carne, una especie de círculo, presentándose a la vista como una rosa bellísima. El resto de su cuerpo, que antes, tanto por la enfermedad como por su modo natural de ser, era de color moreno, brillaba ahora con una blancura extraordinaria. Los miembros de su cuerpo se mostraban al tacto tan blandos y flexibles, que parecían haber vuelto a ser tiernos como los de la infancia. Tan pronto como se tuvo noticia del tránsito del bienaventurado Padre y se divulgó la fama del milagro de la estigmatización, el pueblo en masa acudió en seguida al lugar para ver con sus propios ojos aquel portento, que disipara toda duda de sus mentes y colmara de gozo sus corazones afectados por el dolor. Muchos ciudadanos de Asís fueron admitidos para contemplar y besar las sagradas llagas. Uno de ellos llamado Jerónimo, caballero culto y prudente además de famoso y célebre, como dudase de estas sagradas llagas, siendo incrédulo como Tomás, movió con mucho fervor y audacia los clavos y con sus propias manos tocó las manos, los pies y el costado del Santo en presencia de los hermanos y de otros ciudadanos; y resultó que, a medida que iba palpando aquellas señales auténticas de las llagas de Cristo, amputaba de su corazón y del corazón de todos la más leve herida de duda. Por lo cual desde entonces se convirtió, entre otros, en un testigo cualificado de esta verdad conocida con tanta certeza, y la confirmó bajo juramento poniendo las manos sobre los libros sagrados.

San Buenaventura, Leyenda Mayor de San Francisco 15,4

Al día siguiente, el cortejo fúnebre se encaminó hacia San Damiano y después a San Giorgio, donde fue sepultado.​ Fue canonizado el 16 de julio de 1228. Sus restos se encuentran en la Basílica de San Francisco en Asís.

Personas allegadas a Francisco de Asís







Representación de Clara de Asís, en un fresco de Simone Martini.


Clara de Asís. Tuvo como modelo de su conversión a Francisco y lo siguió. Juntos organizaron la Segunda Orden Franciscana o hermanas clarisas. Francisco puso confianza en sus consejos.

Jacoba de Settesoli. De ascendencia noble romana, y de carácter viril y enérgico, abrazó la vida religiosa al quedar viuda. Al igual que Clara, fue muy apreciada por Francisco.

Masseo de Marignano. Dedicado a la guardia de las instalaciones.

Angelo Tarlati. Un militar que dejó las armas para entrar a la orden.

Junípero. Llamado por Clara el Juglar de Dios; de personalidad jovial, divertida y pintoresca. ​ Según los relatos, Francisco dijo alguna vez: «Mis hermanos, si sólo tuviera un bosque lleno de Juníperos…». ​ Murió en 1258.

Bernardo de Quintavalle. De los primeros seguidores de Francisco. Murió entre 1240 y 1246.

Gil. Uno de los más devotos seguidores de la práctica franciscana; realizó viajes a Roma, Santiago de Compostela y Tierra Santa. Murió en 1262.

Rufino. Primo de Clara de Asís, de ascendencia noble. De carácter tímido y temeroso de hablar en público; junto a León y Angelo, protagonista de la Leyenda de los tres Compañeros.

León. Muy cercano a la vida del poverello como su confesor y secretario. ​ Testigo de los momentos previos a la estigmatización de Francisco. Luego de recibir los estigmas, Francisco le obsequió la famosa "Bendición a fray León".

Antonio de Padua. Llamado por Francisco «mi obispo». De gran erudición y facilidad de palabra. Fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1245.

Oración y prédica







Hábito de san Francisco.


Al no ser sacerdote, en vez de dar doctrina, practicaba una predicación exhortativa, esto es, incitaba a la conversión y a vivir una vida evangélica; predicaba también con el ejemplo, con su estilo de vida aliada a la pobreza. Su manera de predicar era por medio de laudas, o alabanzas, con el objetivo de llamar la atención de los hombres a honrar al Ser Supremo.

Según Tomás Celano:

Cuando, estando en público, se sentía de pronto afectado por visitas del Señor, para no estar ni entonces fuera de la celda hacía de su manto una celdilla … Siempre encontraba la manera de ocultarse a la mirada de los presentes … hasta el punto de orar entre muchos sin que lo advirtieran en la estrechez de la nave.

Escritos de Francisco de Asís y primeras biografías




Bendición a fray León.


Entre los escritos reconocidos de Francisco de Asís están:

Cántico de las criaturas

Alabanzas en todas las horas

Carta a toda la orden

Bendición a fray León

La verdadera alegría

Carta a las autoridades, etc.

Primeras biografías, con fechas probables de autoría:

Leyenda primera (Legenda Prima), de Tomás Celano (1228-1230).

Espejo de perfección (Speculum Perfectionis), de autor desconocido.

Leyenda segunda (Legenda Secunda), de Tomás Celano (1247).

Leyenda mayor de San Francisco (Legenda Maior), de San Buenaventura (1263).

Leyenda de los tres compañeros (Legenda Trium Sociorum) (1270-1300).

La figura de Francisco de Asís en las artes







Pintura de Luis Tristán del siglo XVII, en el museo del Louvre.






San Francisco, óleo de Murillo.


La figura del poverello ha sido objeto de las artes, a manera de ejemplo:

-En las artes plásticas:

Frescos en la Basílica de San Francisco en Asís.

Francisco de Zurbarán dedicó parte de su obra.

Ilustraciones de Joan Miró al Cántico del hermano sol.

Francisco Asorey, obras: San Francisco (1926), Museo Provincial de Lugo, y el Monumento a San Francisco, Santiago de Compostela (1926-1930).

-En la ópera:

Saint Francois d'Assise de Olivier Messiaen

-En el Cine y la Televisión:81​

Il Poverello d'Assisi (1911), de Enrico Guazzoni.

"The Vision Beautiful" de Selig (1912) (?)

"Frate Sole" de Ugo Falena y Mario Corsi. Italia 1918.

Fratefrancesco (1927), de G. Cesare Antamoro.

"San Francisco de Asís" (1944) de Alberto Gout (México)

Francisco, juglar de Dios (1959), de Roberto Rossellini.

"Francisco de Asís" (1961) de Michael Curtiz, basada en el libro"El mendigo alegre: historia de San Francisco de Asís" de Louis de Wohl.

"El niño y el lobo"(Cotolay) (1965) de José A.Nieves

"Francisco de Asís" (1966) primer versión en blanco y negro de Liliana Cavani

Hermano Sol, Hermana Luna (1972), de Franco Zeffirelli.

Francesco (1989), nueva versión de Liliana Cavani.

"Francisco, el caballero de Asís" 1990 (dibujos animados).

"Francisco" (2002) director Michele Soavi

"Cántico de las criaturas" (2006) del director Miguel Gomes.

"Clara y Francisco" (2007) dirigida por Fabrizio Costa.

"Caminando con Francisco" (2013) documental de Jeremy Culver.

"Francesco" (2014). Miniserie televisiva y tercera versión de Liliana Cavani.

"El Sultan y el Santo" (2016) dirección de Alexander Kronemer86​

"L'ami - François d'Assise et ses frères" (TV) (2016) de los directores franceses Renaud Fely y Arnaud Louvet.

-En la literatura y la poesía:​

San Francisco de Asís, G. K. Chesterton.

San Francisco de Asís, Emilia Pardo Bazán.

El pobre de Asís, Nikos Kazantzakis.

La segunda vida de Francisco de Asís, José Saramago.

Lirio Franciscano, Ramón María del Valle Inclán.

A San Francisco de Asís, Torquato Tasso.

Los motivos del lobo, Rubén Darío.

Relato del beso al leproso, Juana de Ibarbourou.

Laudas, Jacopone da Todi.

La Divina Comedia (El Paraíso, Canto XII), Dante Alighieri.

Florecillas







Estatua de jardín de San Francisco de Asís.






Estampilla de la RFA sobre Francisco de Asís.


Los Fioretti —de autor anónimo— son una recopilación de hechos de Francisco, de algunos de los frailes que lo acompañaban y de San Antonio de Padua. Escritas en la segunda mitad del siglo XIV no constituyen una biografía sino una exaltación de las virtudes del poverello y de su vida simple para edificación del lector.88​

Por ejemplo, en la historia de Cómo Francisco libró de un lobo feroz a la ciudad de Gubbio, el poverello fue a buscar a la fiera que atacaba a los habitantes de la localidad. Logró hacer un pacto con él al «convencerlo» de no seguir sus fechorías a cambio que los pobladores le darían el sustento que necesitaba. La bestia puso una pata delantera sobre la mano de Francisco en señal de asentimiento. Logró convivir con la gente y murió dos años después de viejo.

Otros: Cómo San Francisco fue a convertir al sultán de Babilonia, Cómo un joven regaló unas tórtolas a San Francisco …, Cómo San Francisco sanó a un leproso de alma y cuerpo, etc.

Tradicionalmente contiene 53 capítulos; a través del tiempo se agregaron otros relatos que tienen como protagonistas a los frailes Junípero y Gil. De este último hay unos denominados «Doctrina y dichos». Otros narran la estigmatización del santo católico.

Repercusiones en la actualidad







4ª Jornada mundial de oración por la paz realizada en Asís, Italia, el 27 de octubre de 2011, ejemplo de encuentro de diálogo interreligioso.







Parroquia San Francisco de Asís en Junín, Argentina.







Cruz de la Custodia de Tierra Santa. Los franciscanos con los custodios de los Santos Lugares.







Cristo de San Damián.


Francisco ha quedado como aquél que, en su espíritu de pobreza y desprendimiento, probablemente más se pareció a Jesús en la historia de la cristiandad.​ El «Pobre de Asís» sigue conmoviendo por su capacidad de reconciliación con todo y con todos, respetado no sólo por creyentes de todas las religiones, sino también por no creyentes.9​

Es, quizás, el santo más ecuménico, razón por la cual se realizaron encuentros interreligiosos mundiales en Asís, la «ciudad de Francisco».

Por su devoción a los animales como criaturas de Dios, ha sido abrazado por la cultura del escultismo particularmente por la relación hacia los lobos. Es el patrono de los veterinarios y de los profesionales relacionados con bosques y forestas (ingenieros de montes, ingenieros forestales, agentes y guardas forestales, y otros cuerpos similares) y, por extensión, de los movimientos ecologistas que empeñan sus esfuerzos en el cuidado de la naturaleza y del ambiente.

El mundo cristiano está lleno de iglesias y de altares dedicados a él y por él su nombre, antes bastante raro, se hizo habitual en toda Europa. Pío XII lo proclamó, con Catalina de Siena, patrono de Italia el 18 de junio de 1939.​ Tiene numerosos epónimos de ciudades o localidades (la capital de la República del Ecuador, formalmente llamada San Francisco de Quito o la ciudad de San Francisco en los Estados Unidos, por ejemplo).

Aunque algunos sostienen que la creación del pesebre es anterior a Francisco, fue sin dudas él quien popularizó el Nacimiento o escena del nacimiento de Jesús. Al entrar a rezar en la ermita de Greccio en la Navidad de 1223, Francisco sintió el deseo de representar en vivo el nacimiento del Niño Jesús, y ese hecho fue decisivo en la universalización de esa tradición. En 1986, a petición de las asociaciones belenistas de todo el mundo, el papa Juan Pablo II proclamó patrono universal del "Belenismo" a san Francisco de Asís.

Francisco no fue el creador de la llamada Oración de la paz de san Francisco («Señor, hazme un instrumento de tu paz...»), poema francés publicado en 1912 y atribuido al fraile italiano desde 1916 hasta fines del siglo XX. Sin embargo, se la considera una síntesis hasta el presente anónima del ideario vivido por el «santo de Asís».

En virtud de la devota peregrinación de san Francisco a Oriente, y de su voluntad de reconciliar a todos los hombres, los franciscanos son custodios de los Santos Lugares. La presencia franciscana en Tierra Santa, que con diversas vicisitudes se ha mantenido siempre, adquirió estabilidad y carácter oficial de parte de la Iglesia en 1342, año en que el papa Clemente VI promulgó dos bulas: Gratias agimus y Nuper carissimae, en las que encomendó a la Orden Franciscana la "custodia de los Santos Lugares". Cuando, en 1992, se cumplieron los 650 años de tales bulas, Juan Pablo II envió al ministro general de la orden un mensaje de felicitación a la vez que de exhortación a perseverar en el encargo recibido de la Iglesia.

El papa Francisco eligió este nombre en honor a san Francisco de Asís el 13 de marzo de 2013.92​ La segunda encíclica de su pontificado, Laudato si’ (en español, Alabado seas), que tiene por tema central la conservación del ambiente con particular énfasis en la búsqueda de una «ecología integral», reproduce en su título las primeras palabras del Cántico de las criaturas del santo de Asís.

Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

Francisco, Laudato si’

San Francisco de Asís en Cine y Televisión

Cine

1911 - San Francesco il poverello d'Assisi (Italia) [Cortometraje]

1926 - Assisi nel VII centenario della morte di San Francesco (Italia) [Documental]

1943 - San Francisco de Asís (México)

1950 - Francesco, giullare di Dio /Francisco juglar de Dios (Italia)

1961 - Francis of Assisi /Francisco de Asís (EUA)

1972 - Fratello sole, sorella luna /Hermano sol, hermana luna (Reino Unido, Italia)

1972 - San Francisco de Asís, vida y obra (España)

1989 - Francesco (Italia, Alemania)

2015 - Finding Saint Francis (Reino Unido) [Documental]

Televisión

1966 - Francesco d'Assisi (Italia) [TV Movie]

1977 - Francis of Assisi: A Search for the Man and His Meaning (Italia) [TV Movie]

1983 - Saint François d'Assise (Francia) [TV Movie]

2002 - Francesco /San Francisco de Asís (Italia) [TV Movie]

2007 - Assisi: Home of St. Francis (EUA) [Video Cortometraje]

2007 - Chiara e Francesco /Clara y Francisco (Italia) [TV Movie]

2014 - Francesco (Italia, Alemania) [TV Movie]




Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: wikipedia.org

miércoles, 3 de octubre de 2018

ORACIÓN DE SAN FRANCISCO DE ASÍS







Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensas, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tiniebla, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh, Maestro, haz que yo no busque tanto
el ser consolado como consolar,
el ser comprendido, como comprender,
el ser amado, como amar.
Porque dando es como se recibe,
olvidando es como se encuentra,
perdonando es como se es perdonado y
muriendo es como se resucita para la vida eterna. Amén.







Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: rincondelafe.com





martes, 2 de octubre de 2018

DE LA VISITA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS A ESPAÑA, OCURRIDA HACE OCHO SIGLOS EXACTOS





            Ahora que la elección y entronización del nuevo pontífice ha traído de nuevo a la actualidad la vida de aquel gran santo que fue San Francisco de Asís, “il Poverello”, “el Pobrecillo”, es momento adecuado de rememorar la visita que hiciera un buen día a nuestra patria. Un hecho muy poco conocido, pero no por ello menos real, del que además, quiere la providencia haya tenido lugar hace ocho siglos por estas fechas, pues habría ocurrido en 12131214, cuando el santo de Asís contaba con 31-32 años, por lo que cualquier día de éstos se puede estar produciendo el octavo centenario del exacto momento en el que San Francisco de Asís pisó suelo español, cosa que hizo concretamente en Barcelona, adonde la trajo un navío desde Génova acompañado de algunos de sus primeros acólitos.



            El momento es crucial en España. El territorio está dividido a partes iguales entre los reinos cristianos del norte y los reinos islámicos del sur; con un imperio africano, el almohade, trabajando por la reconstrucción de la unidad islámica del sur. Además, acaba de producirse un año antes, en 1212, la batalla de las Navas de Tolosa, que pone un punto de inflexión definitivo a nuestra Reconquista con la victoria de la gran coalición de reyes cristianos, Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón frente al poder almohade que amenazaba, no sin buenos argumentos, con devolver el poderío musulmán a los mejores tiempos de Almanzor.



            En la intención del Poverello cruzar nuestro país hacia un Marruecos totalmente musulmán, en el que, por cierto, tiene su capital el imperio almohade que aspira a reislamizar España, lugar que estima idóneo para emprender la misión y acaso alcanzar el martirio. No era su primer intento de visitar tierras sarracenas, pues poco antes se había embarcado rumbo a Siria, tierra que no pudo alcanzar por mor de una tormenta que desvió el barco que lo trasladaba hacia la costa dálmata.

  




Puerta del claustro alto. Catedral de Burgos.



           Una vez en tierras españolas, desde Barcelona pone rumbo por el camino francés hacia Santiago de Compostela. Son muchos los milagros que el santo prodiga a su paso por las tierras de España, de los cuales nos da cuenta la crónica escrita por San Buenaventura, la llamada “Leyenda de San Francisco”. En Castrogeriz habría librado un viñedo de una plaga de gusanos, los mismos que habría hecho desaparecer del granero de un sacerdote en algún lugar de la provincia de Palencia, y en Sahagún habría hecho florecer un cerezo muerto. También habría pasado por Burgos, en cuya catedral, una de las figuras presentes en la puerta del claustro alto la identifica la tradición con San Francisco.


 




Casa-torre de los Calderón de la Barca



           Me informa también un amable lector y seguidor de esta columna, Celestino Ortiz, de que en Cantabria existe la tradición, recogida además por el escritor cántabro Amós de Escalante, de que San Francisco habría pernoctado en la Casa-Torre de los Calderón de la Barca en la localidad de Viveda, solar originario del ilustre dramaturgo de nuestro Siglo de Oro cuyo apellido por cierto es debido a la barca que era el único medio de cruzar el río Besaya. Lo que, según él, es verosímil por formar parte de la ruta jacobea de la costa y estar a escasos kilómetros de Santillana del Mar, donde se veneran las reliquias de la mártir Santa Juliana (que por cierto da nombre a Santillana, de “Santa Illana”, y ésta de “Santa Juliana”). El edificio sigue en pie, aunque amenaza ruina y la tradición es tan sólida que en la carretera próxima se ha levantado un monumento a San Francisco Peregrino.


 




Convento de San Francisco en Ayllón



           Otro buen amigo de esta columna, Ricardo Llopis, me informa a su vez de que en Ayllón, provincia de Guadalajara, es tradición que el convento extramuros situado a orillas del río Aguisejo fue fundado por el propio San Francisco en su periplo español.

Iglesia  de San Francisco en Santiago de Compostela 



            De Santiago quiere la tradición que se encaminara hacia el sur, haciendo parada y fonda en Huete, en la provincia de Cuenca, de donde, perseguido por los judíos, tiene que huir, refugiándose en San Miguel del Monte, cerca de Alcocer, lugar en el que enferma y en el que, según recoge San Buenaventura, termina su periplo español. Y no precisamente con la entrada en Marruecos, como era la intención original, sino con el retorno a Italia, muy probablemente con la idea de asistir al IV Concilio de Letrán del que esperaba obtener la aprobación de su regla, si bien tampoco existe constancia de que finalmente estuviera presente en él. En San Miguel del Monte, ciudad que hoy día yace bajo las aguas del pantano de Buendía, se fundaría de hecho poco después un convento de clarisas que abandonado por las religiosas en 1373, fue ocupado por los padres franciscanos.


  




Placa de la visita de San Francisco de Asís a Madrid



           Quiere la tradición que el santo hiciera escala en algún momento en Madrid, donde habría levantado en el sitio que hoy ocupa la hermosísima Basílica de San Francisco el Grande, una choza y una ermita, según recoge y rememora una placa anexa al templo. Placa que por cierto, -lo puede Vd. ver en la fotografía- habla del año 1217, fecha en la que lo que se sabe sobre el Poverello hace improbable que pudiera encontrarse en España, país cuya visita se sitúa más bien en el año 12131214 como se dice arriba.



            El hecho cierto es que en el lugar se levantará un convento franciscano que en 1760 es reemplazado por la magnífica basílica que contemplamos hoy día, a mi parecer la más bonita iglesia de Madrid, en cuya construcción trabajaran sucesivamente Francisco Cabezas, cuyo proyecto derrota al que hiciera nada menos que Ventura Rodríguez; Antonio Plo, autor de la cúpula, una de las más grandes del mundo; y el mismísimo Francesco Sabatini.



          

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: religionenlibertad.com

lunes, 1 de octubre de 2018

LA ORACIÓN A SAN MIGUEL DEL PAPA LEÓN XIII




El Papa Francisco ha invitado a los fieles de todo el mundo a rezar el Rosario todos los días del mes mariano de octubre, pidiendo la intercesión de la Virgen María y San Miguel Arcángel para que protejan la Iglesia del demonio en estos tiempos de crisis.



En un comunicado emitido por la Santa Sede este 29 de septiembre, se expresa el pedido del Pontífice para que todo el pueblo de Dios se una “en comunión y penitencia” y rece por protección ante las acechanzas del maligno, “que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros”.




El Papa León XIII




La Oración a San Miguel Arcángel del Papa León XIII es profética. Compuesta hace más de cien años, es una oración muy interesante y controversial relacionada con la situación actual en que se encuentra la verdadera Iglesia Católica. Esta Oración a San Miguel fue posteriormente suprimida. El 25 de septiembre de 1888, después de su misa de la mañana, el pontífice sufrió un desmayo. Los asistentes pensaron que estaba muerto. Después de recuperar la conciencia, el Papa describió una espantosa conversación que él escuchó que procedía de cerca del tabernáculo. La conversación se componía de dos voces; voces que el Papa León XIII claramente identificó eran las de Jesucristo y del diablo. El diablo se jactaba de que podía destruir la Iglesia, si se le concedían 75 años para llevar a cabo su plan (o 100 años según otros informes). El diablo también pidió permiso para tener “una mayor influencia sobre aquellos que se entregarán a mi servicio”. A las peticiones del diablo, el Señor le respondió: “se te dará el tiempo y el poder”.





Profundamente impactado por lo que había oído, el Papa León XIII, compuso la siguiente Oración a San Miguel (que también es una profecía) y ordenó que se recitara después de las misas ordinarias como medida de protección para la Iglesia contra los ataques del infierno. Lo que sigue es la oración, seguida de algunos comentarios nuestros. Esta oración se encuentra en el libro Indulgencias auténticas y su calendario, pp. 240-242, 1905, del P. Santiago López de Rego, S.J., quien tradujo la oración tomada de La Raccolta, una colección con imprimátur de oraciones oficiales indulgenciadas.





Las oraciones de León XIII a San Miguel Arcángel por la Iglesia

A partir del siglo XIX, se empezaron a rezar unas oraciones especiales luego de la Misa Se trata de súplicas añadidas en tiempos de tribulación, oraciones por las grandes intenciones de la Iglesia, en las que debe participar también el pueblo, y que por eso se rezan con los fieles en su propia lengua. El mismo León XIII, en 1886 introdujo la invocación del Arcángel San Miguel*. No se trata de una nueva oración, sino de una invocación aislada, con carácter de exorcismo, rarísima en la liturgia romana.

(Jungmann, Josef, El Sacrificio de la Misa, BAC página 1026)




Las palabras del principio de la invocación se encuentran en el verso aleluyático de las misas del arcángel San Miguel, el 8 de mayo y el 29 de septiembre - contra una leyenda(1) que se iba formando acerca del origen de esta invocación, se dirige Bers (Die Gebete nach hl. Messe: "Theol.-prakt. Quartalschrift", 87[1934] 161-163 - Con todo, recuerdo que don Francisco Brehm, consejero eclesiástico de la editorial litúrgica Fr. Pustetd (Ratisbona), recién vuelto de un viaje de Roma, nos contó, hacia el año 1928, que en una sesión para la Sagrada Congregación de Ritos en que se trataba de derogar estas oraciones, y a la que él asistió, cuando ya todos estaban de acuerdo para suprimirlas, un anciano cardenal, cuyo nombre no recuerdo, se levantó para contar que el mismo León XIII le había dicho que la invocación de San Miguel la había añadido contra la amenaza de la francmasonería, movido a ello por una revelación sobrenatural.-(N del T)

"La ordenación de las preces finales por León XIII fue publicada por primera vez en el Monitore eccesiastico (1885-87) p. 150 s; cf I. Piazzoni, De precibus post Missam imperatis: "Eph. Liturg.", 69 (1955) 54-60. Aquí también hay pormenores sobre la invocación de San Miguel Arcángel (58 n.9) - Como es sabido Pío XI, y luego Pío XII señalaron como intención de estas preces rogar por Rusia (Act. Ap. Sedis, 22 [1930] 301; 44 [1952] 308.


Oración a San Miguel Aréngel del papa León XII

San Miguel Arcángel, defiéndenos en el combate contra las maldades e insidias del demonio. Se nuestra ayuda, te rogamos suplicantes. ¡Que el Señor nos lo conceda! Y tú, príncipe de las milicias celestiales, con el poder que te viene de Dios arroja en el infierno a Satanás y a los otros espíritus malignos que ambulan por el mundo para la perdición de las almas.




Oración a San Miguel

(León XIII, 18 de mayo de 1890; Acta Apostolicae Sedis, p. 743)

¡Oh glorioso príncipe de las milicias celestes, san Miguel arcángel, defiéndenos en el combate y en la terrible lucha que debemos sostener contra los principados y las potencias, contra los príncipes de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos! Ven en auxilio de los hombres que Dios ha creado inmortales, que formó a su imagen y semejanza y que rescató a gran precio de la tiranía del demonio. Combate en este día, con el ejército de los santos ángeles, los combates del Señor como en otro tiempo combatiste contra Lucifer, el jefe de los orgullosos, y contra los ángeles apóstatas que fueron impotentes de resistirte y para quien no hubo nunca jamás lugar en el cielo. Si ese monstruo, esa antigua serpiente que se llama demonio y Satán, él que seduce al mundo entero, fue precipitado con sus ángeles al fondo del abismo.

Pero he aquí que ese antiguo enemigo, este primer homicida ha levantado ferozmente la cabeza. Disfrazado como ángel de luz y seguido de toda la turba y seguido de espíritu malignos, recorre el mundo entero para apoderarse de él y desterrar el Nombre de Dios y de su Cristo, para hundir, matar y entregar a la perdición eterna a las almas destinadas a la eterna corona de gloria. Sobre hombres de espíritu perverso y de corazón corrupto, este dragón malvado derrama también, como un torrente de fango impuro el veneno de su malicia infernal, es decir el espíritu de mentira, de impiedad, de blasfemia y el soplo envenado de la impudicia, de los vicios y de todas las abominaciones. Enemigos llenos de astucia han colmado de oprobios y amarguras a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado, y sobre sus bienes más sagrados han puesto sus manos criminales. Aun en este lugar sagrado, donde fue establecida la Sede de Pedro y la cátedra de la Verdad que debe iluminar al mundo, han elevado el abominable trono de su impiedad con el designio inicuo de herir al Pastor y dispersar al rebaño.

Te suplicamos, pues, Oh príncipe invencible, contra los ataques de esos espíritus réprobos, auxilia al pueblo de Dios y dale la victoria. Este pueblo te venera como su protector y su patrono, y la Iglesia se gloría de tenerte como defensor contra los malignos poderes del infierno. A ti te confió Dios el cuidado de conducir a las almas a la beatitud celeste. ¡Ah! Ruega pues al Dios de la paz que ponga bajo nuestros pies a Satanás vencido y de tal manera abatido que no pueda nunca más mantener a los hombres en la esclavitud, ni causar perjuicio a la Iglesia. Presenta nuestras oraciones ante la mirada del Todopoderoso, para que las misericordias del Señor nos alcancen cuanto antes. Somete al dragón, la antigua serpiente que es diablo y Satán, encadénalo y precipítalo en el abismo, para que no pueda seducir a los pueblos. Amén

- He aquí la Cruz del Señor, huyan potencias enemigas.

Venció el León de Judá, el retoño de David

-Que tus misericordias, Oh Señor se realicen sobre nosotros.

Como hemos esperado de ti.

-Señor, escucha mi oración

Y que mis gritos se eleven hasta ti.

Oh Dios Padre Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu Santo Nombre, e imploramos insistentemente tu clemencia para que por la intercesión de María inmaculada siempre Virgen, nuestra Madre, y del glorioso san Miguel arcángel, te dignes auxiliarnos contra Satán y todos los otros espíritus inmundos que recorren la tierra para dañar al género humano y perder las almas. Amén.

Insertamos aquí el texto de la referida leyenda que circula libremente en Internet:

 La oración a San Miguel del Papa León XIII:



 En Octubre 13, 1884, el Papa León XIII, experimento una visión horrible. Después de celebrar la Eucaristía, estaba consultando sobre ciertos temas con sus cardenales en la capilla privada del Vaticano cuando de pronto se detuvo al pie del altar y quedo sumido en una realidad que solo él veía. Su rostro tenía expresión de horror y de impacto. Se fue palideciendo. Algo muy duro había visto. De repente, se incorporó, levanto su mano como saludando y se fue a su estudio privado. Lo siguieron y le preguntaron: ¿Que le sucede su Santidad? ¿Se siente mal?

El respondió: "¡Oh, que imágenes tan terribles se me han permitido ver y escuchar!", y se encerró en su oficina.

¿Qué vio León XIII?  "Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás pidió permiso a Dios de tener 100 años para poder influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo." También León XIII pudo comprender que si el demonio no lograba cumplir su propósito en el tiempo permitido, sufriría una derrota humillante. Vio a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.

Después de media hora, llamo al Secretario para la Congregación de Ritos. Le entrego una hoja de papel y le ordeno que la enviara a todos los obispos del mundo indicando que bajo mandato tenía que ser recitada después de cada misa, la oración que ahí él había escrito.




Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuentes: vaticanocatolico.com

www.aciprensa.com