viernes, 14 de septiembre de 2018

Exaltación de la Santa Cruz





La Exaltación de la Santa Cruz (en griego: Ὕψωσις τοῦ Τιμίου Σταυροῦ; en latín: Exaltatio Sanctæ Crucis), es una fiesta religiosa de la Iglesia católica, la Iglesia ortodoxa y otras denominaciones cristianas. En ella se conmemora la Cruz en la que fue crucificado Jesucristo. La fecha de esta celebración es el 14 de septiembre. 


Historia

La Iglesia católica, muchos grupos protestantes y ortodoxos celebran la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz el 14 de septiembre, ya que ese día es el aniversario de la consagración de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en 335. También se dice que ese día se conmemora la recuperación de la Cruz por Heraclio en el 628 de manos de los persas, que la tenían en su poder desde un tiempo después de su muerte.

En el siglo IV, la emperatriz Santa Elena encontró el madero en que murió Cristo Redentor. Sin embargo, en el 614 la Cruz fue tomada de Jerusalén por los Persas como trofeo de guerra. 

Más adelante, el emperador Heraclio la rescató y el madero retornó a la Ciudad Santa un 14 de septiembre de 628. Desde entonces se celebra litúrgicamente esta festividad. 
Al llegar de nuevo la Santa Cruz a Jerusalén, el emperador dispuso acompañarla en solemne procesión, pero vestido con todos los lujosos ornamentos reales, y de pronto se dio cuenta de que no era capaz de avanzar. 

Entonces el Arzobispo de Jerusalén, Zacarías, le dijo: "es que todo ese lujo de vestidos que lleva, están en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo, cuando iba cargando la cruz por estas calles".

El emperador se despojó de su manto de lujo y de su corona de oro, y descalzo, empezó a recorrer así las calles y pudo seguir en la piadosa procesión.

Para evitar nuevos robos, el Santo Madero fue dividido en varios pedazos y repartidos a Roma y Constantinopla, mientras que un tercero se quedó en Jerusalén en un hermoso cofre de plata. Otro se partió en pequeñas astillas para ser repartidas en diversas iglesias del mundo, las cuales fueron llamadas “Veracruz” (verdadera cruz).

En la vida de los santos se narra que San Antonio Abad, al ser atacado por terribles tentaciones del demonio, hacía la señal de la cruz y el enemigo huía. Desde ese tiempo, se dice, que se hizo costumbre el hacer la señal de la cruz para librarse de males.

 Otro hecho de lo poderoso y sagrado de este signo lo mostró la Santísima Virgen María, quien al aparecerse por primera vez a Santa Bernardita y al ver que la niña quiso santiguarse, nuestra Señora se persignó muy despacio para enseñarle que es necesario hacerlo calmadamente y con más devoción
.







Liturgia

En la liturgia se tiene constancia de esta celebración desde el siglo IV. En la liturgia romana de la Iglesia católica celebra este día como "fiesta del Señor", segunda categoría litúrgica entre las fiestas de los santos, celebrándose en todas las iglesias. Si cae en domingo, tiene preferencia ante la celebración dominical. El color litúrgico del día es el rojo. Tradicionalmente, en esta fiesta se exponen las reliquias de la Santa Cruz, si existen en el templo, u otras cruces. Cada 14 de septiembre se celebra la Exaltación de la Santa Cruz “en la que se muere para vivir; para vivir en Dios y con Dios, para vivir en la verdad, en la libertad y en el amor, para vivir eternamente”, como dijo alguna vez San Juan Pablo II. 




Fuentes: aciprensa.com

wikipedia.or

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

miércoles, 12 de septiembre de 2018

El Dulce Nombre de María



Cuatro días después de celebrar la Natividad de la Virgen, se celebra el Dulce Nombre de María... o sea hoy...

Dulce Nombre de la Virgen María hace referencia a la festividad litúrgica cristiana, con motivo de la conmemoración del nombre de María, madre de Jesucristo.

 María (en arameo מרים Mariam) es el nombre que se usa en los evangelios para referirse a la madre de Jesús de Nazaret. Para los cristianos católicos, ortodoxos, coptos, anglicanos y otros grupos cristianos orientales, son más usadas las expresiones «Santísima Virgen María», «Virgen María» y «Madre de Dios». En el Islam se usa el nombre árabe Maryam.







Fue en la ciudad española de Cuenca donde, por primera vez, se autorizó la celebración de esta fiesta en el año 1513. Poco después se extendió por toda España.

 170 años después, en 1683, el Papa Inocencio XI admitió la fiesta en la iglesia de occidente como acción de gracias por el levantamiento del sitio a Viena y por la victoria de Juan Sobieski, rey de Polonia contra los turcos.

 El Santo Padre introdujo en el santoral esta fiesta para que se celebrase en toda la Iglesia Universal.




San Bernardino de Siena, muy devoto de la Virgen, fue uno de los grandes propagadores de esta fiesta.




Fuente: texto del Rvdo. Sr. D. Constantino Bada Prendes de La Granda.

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

EL ORIGEN DE LA PERDONANZA EN OVIEDO



Bula del Papa Eugenio IV, concediendo al templo de El Salvador el Jubileo de la Santa Cruz, en 1438


Las fiestas de San Mateo, de la Perdonanza o del Jubileo de la Santa Cruz han supuesto todo un acontecimiento para la ciudad asturiana, unida desde hace siglos a las reliquias de la Cruz y del Santo Sudario.

Durante una semana, Oviedo vive unas fiestas que, cada vez más, traspasan sus propias fronteras. Si el tiempo lo permite, la fiesta se vive en la calle, entre espectáculos gratuitos y buen ambiente. Son las fiestas de San Mateo. Una celebración antiquísima que responde a una tradición de más de diez siglos, y que además proviene de unos privilegios otorgados en su momento por considerarse la ciudad como el relicario de las Cruces de Oviedo, lugar muy frecuentado de peregrinación, al custodiar unas reliquias tan especiales.

Las fiestas de la Perdonanza, o celebración del Jubileo, eran ya todo un acontecimiento en la vida de la ciudad en el siglo XVI. Según el sacerdote y canónigo José María Hevia, director del Museo diocesano, ya en documentos encontrados del año 1537 se habla de procesión solemne por las calles con el obispo vestido de pontifical portando la Santa Bula, de tapices colgando de los balcones, y de antorchas luciendo noche y día en la catedral. Ya entonces se mostraba el Santo Sudario a los fieles y se rezaban maitines a media noche siguiendo una antigua tradición.

Algún tiempo más tarde, concretamente en el año 1639, se proclamaba a santa Eulalia Patrona de la ciudad y de la diócesis de Oviedo, y se situaba en el 7 de septiembre una fiesta en su honor, llamada la fiesta de la Traslación, que curiosamente se encontraba muy cercana a las fiestas del Jubileo de la Santa Cruz o de la Perdonanza. Durante muchos años, en el mes de septiembre, se celebraron fiestas en honor a Santa Eulalia, fiestas mayormente profanas, que con el tiempo se vieron desplazadas por las fiestas de San Mateo, que suponen el final del Jubileo y que son las que han llegado a nuestros días.

¿Cuál es el origen del Jubileo?

Según explica el propio José María Hevia, la palabra jubileo tiene una raíz hebrea y otra latina: «En la Biblia el término hebreo es yobel, que es el cuerno del cordero usado como instrumento sonoro que servía para anunciar el año excepcional dedicado a Dios. El término latino, por su parte, es iubilum, que inicialmente expresaba los gritos de alegría de los pastores y después simplemente alegría, gozo y alabanza». La unión de ambos conceptos se produjo al traducir san Jerónimo, a finales del siglo IV y principios del V, la Biblia del hebreo al latín. Él tradujo la palabra hebrea yobel por la latina iubileus, de forma que a ese significado de año excepcional dedicado a Dios se le unía el concepto de alegría.

Más adelante, en la Edad Media, la palabra jubileo se aplicó a la indulgencia que el Papa concedía cada determinado período de tiempo, por lo que terminó indicando año de conversión, de perdón, de gracia.

Volviendo a Oviedo, se sabe que ya el rey Alfonso II el Casto, una vez dispuesta la Cámara Santa, obtuvo del Papa indulgencias para todos aquellos que visitaran las reliquias. «En el Testamento y famosa donación de Alfonso II de Asturias, otorgado hacia el año 812 a la Iglesia de San Salvador de Oviedo -explica José María Hevia-, el monarca recuerda haber sido bautizado en ese lugar. Nació seguramente en la hacienda rural de su padre, el rey Fruela, en Oviedo. Se sabe que sufrió una infancia difícil, primeramente resguardado en un monasterio, después depuesto como rey y cobijado en Álava por sus parientes maternos. Finalmente, Alfonso regresó a Asturias y fue proclamado rey el 14 de septiembre de 791, fiesta, por cierto, de la Exaltación de la Santa Cruz».

En la Escritura de Fundación de la Cofradía de la Cámara Santa se explica la llegada de las Reliquias en un arca, procedente del Monsacro, donde el rey Alfonso las depositó en una Cámara que llamaron Capiella de los Angeles, y la enriqueció, más adelante, con la donación de la Cruz de los Ángeles (año 808). La Cruz de la Victoria, de Alfonso III, llegaría a la Cámara Santa un siglo más tarde. También a este último rey se debe la llegada de las cenizas de santa Eulalia, traídas desde Santianes de Pravia, y cien años más tarde de la incursión de su tío, el rey Silo, el presbítero toledano Dulcidio incorporó a la cripta de santa Leocadia los cuerpos de san Eulogio y santa Leocricia.

La presencia de aquellas reliquias en el templo fueron objeto de veneración desde muy antiguo; probablemente, en los mismos años en que se descubrió la tumba del Apóstol Santiago y se comenzaba a edificar la primera Iglesia sobre ella. El templo de El Salvador no era catedral, tampoco era sede episcopal, pero como relicario se consideraba merecedor de indulgencias.





A pesar de encontrarse, entre las reliquias, el Santo Sudario, en realidad éste se menciona por vez primera en el año 1075, al abrirse el Arca Santa para hacer un inventario de su interior, a petición del rey Alfonso VI. No fue el Sudario el protagonista hasta varios siglos más adelante, por lo que las reliquias que motivaron el Jubileo son las cruces, especialmente, la Cruz de los Ángeles. Por eso el Jubileo se conoce como de la Santa Cruz, y al mismo tiempo se le añadió el término de Perdonanza, simbolizando alegría y redención a través del perdón.




El concepto de penitencia y perdón en los primeros siglos tenía carácter público, y a partir del siglo XI hasta nuestros días pasó a ser algo privado, entre el sacerdote y el fiel que acudía a confesarse, a ser absuelto y a cumplir la penitencia. A las rigurosas penitencias inicialmente impuestas sucede una cierta aminoración mediante las indulgencias parciales. En el siglo XI aparecen, por primera vez, las indulgencias plenarias o generales para cualquier persona que realizase una obra especialmente meritoria, como la visita de un monasterio recientemente consagrado, o dádivas a los pobres. Conviene recordar que la indulgencia no es un sacramento; es decir, no absuelve ni perdona el pecado en sí mismo, sino que, una vez perdonado por la penitencia, exime de las penas temporales que, de otra manera, los fieles deberían purgar.

En Oviedo, el Papa Clemente VI, a petición del obispo Juan Sánchez, concedió, en octubre de 1344, numerosas gracias y perdones en determinados casos «a todos los que quisiera ser cofrades de la santa Iglesia de San Salvador». Más adelante fueron los propios capitulares los que decidieron solicitar a la Santa Sede la gracia de un Jubileo, como correspondía a un templo de la nobleza e importancia de la catedral de San Salvador, que ya en el siglo XV recibía a gran número de peregrinos. Y así, el Papa Eugenio IV, en una Bula del año 1438, concedía la indulgencia plenaria a cuantos visitaran la catedral de Oviedo el día de la Exaltación de la Santa Cruz, o los ocho días anteriores o posteriores del año en que tal festividad ocurriera en viernes.

Con los años se sucedieron algunas variaciones, hasta que, en el año 1982, con motivo de la reposición de la Cruz de la Victoria, restaurada, en la Cámara Santa, el Papa San Juan Pablo II concedió la gracia de la indulgencia plenaria durante los días 14 al 21 de septiembre, práctica que continúa intacta hasta nuestros días.



Jubileo de la Santa Cruz. 14 de septiembre al 21 del mismo mes, La perdonanza.

Este año el Jubileo de la Santa Cruz tiene como “telón de fondo” un tiempo de gracia y de compromiso por una conversión a Dios cada vez más plena, para reforzar nuestra fe en Él y para anunciarla con alegría al hombre de nuestro tiempo.

El Jubileo de la Santa Cruz puede ser un momento importante para destacar aspectos fundamentales del vivir creyente:

a) La dimensión peregrinante de la fe.

b) Un signo de comunión eclesial.

c) Anuncio del misterio de la redención.



La peregrinación a san Salvador, y en concreto a la Cámara Santa en la que se encuentra la Cruz de los Ángeles –razón del jubileo- y el Santo Sudario, puede ser una ocasión propicia para acercarnos a la raíz de la fe de nuestro pueblo. Se trata ir a las raíces de la fe cristiana, centrarnos en lo fundamental para rescatar la vitalidad y el dinamismo que siempre ha caracterizado a quienes se encuentran con el Señor Jesús y lo siguen. Ir a las raíces, es fundamental en cualquier campo; sin raíces sanas no hay buenos frutos y sin raíces no hay vida.





Los horarios son los siguientes:

Misa jubilar todos los días a las 18, 30.

El día de San Mateo se celebrará la Santa Eucaristía a las 10, 12 y 18, 30

Ha tener en cuenta:

1º El 14 de septiembre, en la Santa Misa de la tarde, se mostrará el “Lignum Crucis” y el Santo Sudario y se dará la bendición con el “Lignum Crucis” al final de la celebración.

2º En la fiesta de San Mateo se mostrará el Santo Sudario al final de la Santa Eucaristía.

3º Todos los días, excepto el 14 de septiembre, después de la Misa jubilar de las 18, 30 se subirá a la Cámara Santa para la veneración de las santas reliquias.

Habrá posibilidad de recibir el Sacramento del Perdón puesto que la confesión, comunión, profesión de fe y rezo por las intenciones del Papa forman parte del itinerario que todo peregrino, que visite la Catedral, ha de realizar para poder alcanzar la gracia del Jubileo.





Fuentes: Texto de Anabel Llamas Palacio y catedraldeoviedo.com


Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

lunes, 10 de septiembre de 2018

EL SUDARIO DE OVIEDO, UNA RELIQUIA MUY SEVILLANA




«Los lienzos por el suelo, además el sudario, que había estado sobre su cabeza, no por el suelo con los lienzos, sino plegado en lugar aparte» San Juan, (20 6-7). 



Según la tradición cristiana, uno de los objetos más susceptibles de ser sujetos a culto se encuentra en la Santa Iglesia Catedral de Oviedo desde el siglo IX. Su ubicación exacta la hallamos en la denominada Cámara Santa, lugar que alberga los objetos custodiados en la Catedral. La Cámara Santa es un recinto de dos plantas, la primera de ellas conocida como la Cripta de Santa Leocadia y en la planta inferior la cámara del tesoro o Cámara Santa y que es un recinto en el que se guardan, entre otros, la Cruz de los Ángeles y la Cruz de la Victoria que hoy podemos contemplar en el escudo de la Asturias. El objeto de este estudio está contenido en una arca de recubierta de plata llamada Arca Santa, de madera de roble. Varias vitrinas y relicarios y en una de ellas encontramos algo que nos llama poderosamente la atención: una fotografía a tamaño natural del denominado popularmente como el Pañolón de Oviedo, que no es más que el Sudario de Oviedo, el que, según la tradición cristiana, envolvió la cabeza de Jesús de Nazaret tras la crucifixión en el monte Gólgota. Actualmente es objeto de veneración popular pudiéndose ver los Viernes Santos, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre) y su Octava (día 21 de septiembre).


viernes, 7 de septiembre de 2018

REALIDAD Y SIGNIFICADO DE COVADONGA




Covadonga es un nombre que designa una realidad. Tal realidad atesora muchos significados. Covadonga está en Asturias. Su dimensión física se realiza en la evolución natural de esta tierra. Su dimensión histórica y cultural se integra en el avance milenario de esta sociedad. Es más, Covadonga ha dado origen a lo que ha sido y es Asturias.



Desde este germen creció la España cristiana como muralla que detuvo y rechazó la invasión islámica. Por ello aquí se salvó Europa como universo de luz racional, libertad, humanismo y trascendencia. Por ello merece la pena acercarse y entrar con la mirada abierta en este lugar donde se funden naturaleza e historia, altura y profundidad, fuerza y belleza, intimidad recogida y proyección universal



¿Cómo se formó este paisaje? El cimiento geológico de Asturias presenta dos zonas diferenciadas. La primera sería la occidental, más primitiva, formada por rocas silíceas, que originan sus formas redondeadas y oscuras de severa belleza, y que dominan esa parte de nuestra región. En cambio la zona centro-oriental se ha formado en el periodo carbonífero. Por eso en ella dominan las rocas calizas, fácilmente erosionables. Aquí la orogénesis alpina ha levantado los Picos de Europa, en cuyo borde se abre el valle de Covadonga.



Así el monte Auseva, la sorprendente abertura de la Cueva, el chorrón que cae debajo de ella, son producto final de una acción erosiva, que arranca desde hace millones de años. El manto vegetal que los cubre combina especies supervivientes de las glaciaciones cuaternarias con otras que han venido tras la mejora climática del Neolítico. Éste trae la agricultura, la domesticación de animales y, al final, los metales, que permitirán la acción humana sobre el medio, lo que explica muchos aspectos del paisaje actual.



¿Por qué se llama Covadonga esa oquedad hundida rompiendo la pared de caliza gris que el monte lanza para apoyarse sobre el suelo? El nombre no es un brote ambiguo o un azar lingüístico, sino que nace de algo anterior a él, que está allí y que califica su cóncavo espacio. No es una vaguedad que genera confusión o ambigüedad. Es una presencia fuerte que impone una definición precisa. Además, mujer, y no sometida a ningún yugo, sino dominante desde ella misma. Eso dice el título latino: Cova Domínica o Cueva de la Señora. La evolución a través del uso abrevia con frecuencia las voces largas. Entonces domínica acabó en donga . Y resultó Covadonga. Acerquémonos a contemplar tan extraordinaria Señora.    



La iconografía de la Virgen de Covadonga





¿Cómo fue la primitiva imagen de la Santina? Nada se sabe.

Si sabemos que tenía una hechura humilde, rústica, tosca escultura románica quizás como la que se guarda en la pequeña capilla del pueblo de Teleña (Cangas de Onís) a la que curiosamente también se le llama Santina. En la Parroquia de Cillaperlata, Diócesis de Burgos se encuentra una imagen de Ntra. Sra. de Covadonga que es la titular de la misma y que preside el retablo mayor; es de hechura más reciente, posiblemente de la Baja Edad Media. Ambrosio de Morales, en su ya citado "Viaje Santo" de finales del siglo XVI habla de una imagen de Ntra. Sra. de Covadanga de "obra nueva y bien hecha". ¿Sería una copia de ésta imagen que el Obispo Caballera de Paredes colocó en un altar que se encontraba 'a la entrada de la Cámara Santa en dicha Catedral?.





¿Cuál fue la que pereció en el incendio de 1.777?



Demasiadas interrogantes difíciles de responder. La que regaló el Cabildo de Oviedo ¿era una copia de la que allí se encontraba? Posiblemente si.



 De todas maneras la que actualmente se conserva en Covadonga, la llamada imagen de la Santina S. XV " XVI, fue restaurada par el Obispo Sanz y Forés en el siglo pasado modificándosele el rostro debido al deterioro en el que se encontraba. 


Con la inauguración de la Basílica de Covadonga, se volvió a la primitiva tradición al colocarse una imagen de Ntra. Sra. de Covadonga en actitud sedente a modo de Trono de la Sabiduría.





En estampas y grabados se encuentra la imagen de Ntra. Sra. de Covadonga. La Real Congregación de Naturales y Originarios de Asturias en Madrid, hizo una tirada de estampas en papel con la imagen de la Virgen de Covadonga tal como, se conserva en el altar de la desaparecida iglesia de San Luis en Madrid en el S. XVIII.



Fuente: santuariodecovadonga.com

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

miércoles, 29 de agosto de 2018

NOVENA A LA SANTINA 2018 "MARÍA, MADRE Y REINA"








La Novena de la Santina, en la vida de los cristianos de Asturias, es una ocasión entrañable para acercarse a la Madre de Jesús. Muchos suben a Covadonga con la ilusión de participar en la misma.    

Vienen en grupos parroquiales o individualmente. Uno o varios días. Otros, aunque quisieran peregrinar al Santuario, diversas circunstancias se lo impiden. Esta novena pretende ser un momento de encuentro para todos los que queremos "Orar con la madre de Jesús". Tiene una parte fija; otra es variable.




Parte fija para todos los días:

1º En el nombre del Padre...

2º Nuestra esperanza es María, a ella acudimos pidiendo auxilio para vernos libres de nuestros males; ella nos socorre.

3º Reflexión para cada día de la novena

4º Preces:

A cada petición digamos: Intercede por nosotros Madre del Señor.

* Ruega ¡oh María! por el Pueblo de Dios

* Protege al Papa

* Ayuda a nuestro Obispo

* Haz que haya paz entre los pueblos

* Conserva en el amor a los esposos

* Cuida de los que no tienen trabajo

* Que los jóvenes y los niños crezcan en sabiduría

* Protege a los pobres

* Consuela a los enfermos

* Haz que desterrados y emigrantes puedan volver a la Patria

* Sé alivio de los moribundos

* Intercede por los que han muerto



Pídase La gracia a alcanzar en esta novena

Se rezan tres avemarías con el:

V/. Madre mía de Covadonga

R/. Sálvanos y salva a España



Oración final

Ayúdanos, Señora y Madre nuestra, a vivir en comunión sincera, sabiéndonos Iglesia de Dios, hermanos de Cristo e hijos tuyos para dar testimonio de unidad y reavivar en nuestro pueblo la fe. Amén.






Reflexión para cada día de la NOVENA:

DIA PRIMERO

Gloria de la Santísima Trinidad

Del evangelio de san Lucas l, -49

    E1 poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Dios se da a conocer a los hombres mostrándoles su gloria, y la gloria de Dios es una expresión que se emplea en la Biblia para designar las grandes obras que el Altísimo hace en favor de los hombres, o sus manifestaciones prodigiosas.

    En Jesús, particularmente en su muerte y su resurrección, se manifiesta la gloria de Dios Padre y haciéndose obediente hasta la muerte y muerte en cruz, Cristo Jesús le glorifica. Este gesto de glorificación llega a los cristianos y la Virgen María es la primera en beneficiarse: llena del Espíritu Santo es hecha esposa de Dios Padre y madre de su Hijo Unigénito.

    En la Virgen todo es hermoso porque en ella se palpa la gloria de Dios. En la Virgen, al dar a luz al Salvador del mundo, la Santísima Trinidad se dignó revelar el esplendor de su gloria.



DIA SEGUNDO

Madre de los que son de Cristo

Del evangelio de san Juan 19, 25-2

    Junto a la cruz de Jesús estaba su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús al ver a su madre y cerca al discípulo a quien tanto quería, dijo su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.

    Por la fe y el bautismo el cristiano es miembro del cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia y ésta nace del costado de Jesús, nuevo Adán, "dormido" en el árbol de la cruz. A la Iglesia Jesús le dice como en otro tiempo Adán a Eva, "tú sí que eres hueso de mis huesos y carne de mi carne".

    María es la Virgen madre del Señor y Jesús al nacer de María se ha hecho nuestro hermano; María es nuestra Madre porque nosotros somos, por el bautismo, miembros del Cuerpo de su Hijo.

    En la cruz la Virgen recibió de su Hijo Jesucristo un encargo maternal: ser madre de los que son de Cristo. A nosotros nos toca acogerla en la casa de nuestra vida.



DIA TERCERO

Fuente limpia de la fe

Del evangelio de san Lucas l, 39.4345

    En aquel tiempo, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel... Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito... ¡Dichosa tu que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

    La fe es un don de Dios y ésta brota de la predicación de la Palabra, Cómo van a creer, afirmará san Pablo, si nadie les predica.María es la mejor de las oyentes ya que puso su fe en la Palabra de Dios que escuchó de boca del ángel.

    La Palabra escuchada en ella se hizo carne. Jesús fruto bendito de su vientre, Palabra escuchada y creída, fue siempre para ella un gran misterio saboreado por medio de una meditación sosegada.

    La Virgen, fuente limpia de la fe, traza para nosotros un camino creyente.



DIA CUARTO

Virgen siempre orante

Del evangelio de san Lucas 1, 46-47

    Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

    María es la Virgen siempre orante porque constantemente observa y medita la vida de su Hijo.

    De su corazón brotó un canto de alabanza cuan-do visitó a su prima Isabel. Ella, con el alma levantada hacia el Señor, le da gracias constantemente.

    Suplica a su Hijo Jesucristo, como en otro tiempo hizo en Caná de Galilea, que nunca falte al hombre la alegría que viene de Dios y que llega a nosotros por la muerte y resurrección de Jesús.

    Ella nos enseña a estar ante el Señor en una actitud de constante disponibilidad y obediencia, para que el Poderoso nos pueda rodear con los "brazos" de su ternura.



DIA QUINTO

Triunfadora del mal

Del libro de Judit 9, 10-11

    Destruye, oh Señor, por medio de una mujer, su arrogancia. Porque tu poder no depende el número, ni del valor de los hombres tu fuerza. No hay mal mayor y peor que el pecado, y no hay victoria más grandiosa que la que se llevó a cabo en la cruz, dado que en ella el pecado fue dérrotado por el amor de Jesús.

    En la cruz el Hijo de María se muestra como Señor que vence el pecado y la muerte por medio de su muerte y su posterior resurrección. Gracias a ellas, el Señor abre para nosotros el camino que lleva a la vida.

    Junto a Él, en el Calvario, está María ofreciéndose con su Hijo para la salvación del mundo. Ella, desde la cruz nos dice: "Venid y ved" a Jesús, consagrado por el Espíritu Santo, que es imagen visible del Dios que no se ve. "Venid y escuchad" a Jesús que es la Palabra y Sabiduría de Dios por medio del cual Dios Padre creó todas las cosas. "Venid y comed" a Jesús que es el Pan de la Vida que da vida al mundo.



DIA SEXTO

Consuelo de Nuestra vida

Del evangelio de san Lucas 2, 15-17

    Los pastores se decían los unos a los otros: vamos a Belén... y hallaron a María y a José y al niño echado en el pesebre. La vida del hombre está sujeta a muchas dificultades que en ocasiones son para él causa de sufrimiento. Dios Padre no es insensible a nuestro llanto y en Él hay un deseo de consolar.

    El consuelo de Dios es Cristo, nacido de la Virgen, que perdona nuestras culpas y cura nuestras enfermedades. Cristo es la cabeza de la Iglesia, y la Iglesia es la Ciudad Santa de Dios. María es imagen y figura de la Iglesia. En ella Dios Hijo se posó.

    La Iglesia nos da a Cristo por medio de los sacramentos, como en otro tiempo la Virgen nos lo dio en la pobreza de nuestra carne.

    La Iglesia y María consuelan al hombre dándole a Jesús, en quien encontramos la alegría y la paz que brotan de su resurrección. El constantemente nos dice: "los que estáis cansados y agobiados venid a mí".



DIA SEPTIMO

Guía segura de la Iglesia

De los Hechos de los Apóstoles 1, 14

    Todas ellos se dedicaban a la oración en común junto con algunas mujeres, entre ellas María la madre de Jesús.

    La Virgen María ha recorrido los caminos de la fe, que son de confianza y abandono en la Palabra de Dios, " que ella siempre acogió a modo de luz en el sendero de su vida ", y por ello goza ya ríe la gloria de Dios a cuya derecha está de pie, como reina preciosa. Asunta al cielo es para la Iglesia signo de esperanza segura.

    El paso del hombre por este mundo está llamado a terminar bien. En el regazo de Dios. La Iglesia, ansiosa de estar con Cristo, sigue los pasos de la Virgen a fin de llegar a la glorificación que le corresponde como cuerpo que es del Hijo de María. María es la estrella que anuncia el día y que, por ser este día ya todo de Dios, no conoce atardecer.



DIA OCTAVO

Estrella de la evangelización

De los Hechos de los Apóstoles 1, 8

    Jesús les dijo: "Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo".

    El Señor encargó a sus discípulos una tarea: dar a conocer el evangelio. La evangelización es esencial en el hacer de la Iglesia, y ésta aparece ante el mundo como el recinto donde se vive la oración que brota del amor.

    El evangelio que se proclama se hace realidad en todo aquel que lo recibe con fe.

María creyó en la encarnación del Hijo de Dios en su seno por obra del Espíritu Santo, tal como fue anunciado por el ángel; lo celebró con su canto; lo llevó en su seno a su prima Isabel, cuyo hijo saltó de gozo en sus entrañas al captar la presencia del Salvador.

    Creer, celebrar, anunciar a Jesucristo resucitado de entre los muertos, es el camino que la Virgen Madre ofrece a la Iglesia, y a cada uno de los que de ella formamos parte, a fin de que los hombres vengan a la fe.



DIA NOVENO

Comienzo de un mundo nuevo

Del libro del Apocalipsis 21, 1-2

    Vi un cielo nuevo y una tierna nueva, porque el pómez cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

    Todo aquel que cree en Jesús, hijo de María, como Salvador y Señor por medio de su muerte y de su resurrección, le llena de alegría el saber que la vida de los que son suyos por la fe y el bautismo no termina con la muerte, se transforma; sabe el cristiano que en la comunión eucarística que ha recibido a lo largo de su vida, ha comido la Vida que no acaba: Cristo Jesús.

    La Virgen, Madre del Señor, constantemente nos invita a que nos acerquemos a ella para que nos saciemos del fruto precioso de su vientre que es Jesucristo.

    En ella comienza un mundo nuevo porque llevó en su seno a Aquel que, por medio de su muerte y resurrección, todo lo hace nuevo.





Fuente: http://www.santuariodecovadonga.com

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

lunes, 27 de agosto de 2018

27 de agosto: Las siete alegrías de la Santísima Virgen. Devoción propia de la Orden Seráfica.






27 de agosto: Las siete alegrías de la Santísima Virgen. Devoción propia de la Orden Seráfica.
-Calendario tradicional de la Seráfica Orden de los Menores-

Fragmento de El Manual de la Tercera orden de San Francisco de Asís, Vol. 1.

Su origen es el siguiente: Alrededor del año 1420, un hombre joven, profundamente devoto a nuestra Señora, adoptó el hábito de San Francisco. Antes de unirse al Orden él tenía, juntamente con otras prácticas, la costumbre cada día en hacer una coronilla de flores, para coronar a una estatua de la Santa Virgen.

Como noviciado, ya no tenía oportunidad en fabricar sus coronas para su más Amada Reina. Entonces él, en su simplicidad, pensó que ella retiraría su afecto hacia él; esta tentación del diablo perturbó su vocación, y por lo tanto resolvió abandonar al claustro. La misericordiosa Madre se apareció entonces ante él, y lo regañó, fortaleciéndole su vocación al pedirle que le ofreciera, en vez de la coronilla de flores, una coronilla que le resultaba mucho más placentera, compuesta de setenta y dos Ave Marías con un Padre Nuestro después de cada década de Ave Marías, y en meditar sobre cada década las Siete Alegrías que ella había vivido durante sus setenta y dos años de su exilio sobre la tierra.

El noviciado inmediatamente comenzó a recitar la nueva corona o rosario, y de esta práctica derivó muchas gracias espirituales y temporales. Esta piadosa práctica rápidamente se extendió a través del Orden entero, y hasta el mundo mismo. Los Pontífices Romanos otorgaron diversas indulgencias a quienes recitaban esta corona, encima de las indulgencias plenarias reservadas para solo los Franciscanos. Esta devoción se tornó muy popular bajo diferentes nombres: algunos la llamaron la Corona de la Madona, como para marcar su excelencia; otros, la Corona de los Franciscanos, de acuerdo con su origen; y otros, por último, la Corona de las Siete Alegrías, por razón de los misterios que se meditan durante su recitación.

San Bernardino de Siena decía que era por el medio de la Corona de Las Siete Alegrías que él había obtenido todas las gracias con las cuales el Cielo le había colmado. ¿No es esto un estimulante para nosotros para resolver en adoptar con fervor esta santa práctica?

La Corona de Las Siete Alegrías de la Santa Virgen María está compuesta por los siguientes gozos:

La Primera Alegría de María durante su Anunciación y su Divina Maternidad (San Lucas 1: 26-33, 38)

La Segunda Alegría de María durante su Visita a su prima, Santa Isabel (San Lucas 1: 39-45)

La Tercera Alegría de María en el Nacimiento de Jesús (San Lucas 2: 6-12)

La Cuarta Alegría de María sobre la Adoración de los Tres Reyes Magos (Mateo 2: 1-2, 10-11)

La Quinta Alegría de María al Encontrarlo a Jesús en el Templo, después de haberlo perdido, donde debatía con los doctores (San Lucas 2: 41-50)

La Sexta Alegría de María durante la gloriosa Resurrección de su Divino Hijo (San Marcos 16: 1-7)

La Séptima Alegría de María en su Asunción al Cielo, en cuerpo y alma (San Lucas 1: 46-55)




Fuente: Verdadcatolica.net

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales