martes, 22 de mayo de 2018

ESPERANDO AL SEÑOR CON MARÍA DE LA ESPERANZA






Esperar a Dios es esperar en Dios. La esperanza es una hermosa y misteriosa conciliación de dos persuasiones. Por una parte, nuestra convicción de que somos siervos inútiles, incapaces de cualquier movimiento, y que debemos esperarlo todo de Dios, incluso a Dios mismo, que no es más que un don de sí.

Por otra parte, la convicción de que somos trabajadores útiles, en cuanto que nuestra cooperación es indispensable para que Dios nos salve. En definitiva, lo esperamos todo de un Dios que ha tenido a bien fijarnos una tarea y otorgar a esta tarea un valor.

La esperanza en Dios aumenta con los milagros, pero se purifica cuando el milagro no se realiza. La esperanza crece entonces y se purifica y se hace más auténtica, cuando vemos que aquel que no ha sido curado bendice a Dios por no haberlo curado. «Porque me has visto, dijo Jesús a Tomás, has creído. Bienaventurados los que creyeron sin haber visto» (Jn 20, 29).

La esperanza no puede ser el cómodo resultado de un milagro agradable. Es una virtud y, como tal, exige esfuerzo continuo. Un diario combate contra las fuerzas del mal, que amenazan infiltrarse por dos portillos: la presunción y la desesperación.



REFLEXION


Los pobres esperan con facilidad: es un favor que les ha hecho el Señor, ya que les ha negado otros. Un favor que vale por todos. Los pobres esperan. En El concretamente o en algo o alguien que no saben precisar. Pero esperan. Ya es más fácil rectificar la esperanza que inventarla, y mucho más fácil que declararla necesaria cuando no se admite siquiera su conveniencia.

El secreto de saber esperar está en los pobres, en los sencillos, en los humildes. Humildad es también saber aceptar todo género de mediación. La humildad de ir a Jesús por Maria, reconociendo nuestra necesidad de senderos cortos y amables. «Ir a Dios por María -confiesa Neubert- es ejercitar un acto de humildad. Un sabio que sigue, en su misal, el oficio litúrgico, puede ser un cristiano muy humilde, pero puede también no ser más que un diletante, lleno de sí mismo. En cambio, un sabio que desgrana su rosario ante una estatua de la Virgen es de seguro un alma humilde».



 MEDITACION


Cuando el pobre nada tiene y aún reparte,

cuando un hombre pasa sed y agua nos da.

Cuando el débil a su hermano fortalece,

va Dios mismo en nuestro mismo caminar.

Cuando un hombre sufre y logra su consuelo.

Cuando espera y no se cansa de esperar.

Cuando amamos aunque el odio nos rodea,

va Dios mismo en nuestro mismo caminar.

Cuando crece la alegría y nos inunda,

cuando dicen nuestros labios la verdad,

cuando amamos el sentir de los sencillos,

va Dios mismo en nuestro mismo caminar.

Cuando abunda el bien y llena los hogares,

cuando un hombre donde hay guerra pone paz,

cuando hermano le llamamos al extraño,

va Dios mismo en nuestro mismo caminar.





Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


lunes, 21 de mayo de 2018

MARÍA, AURORA DE CRISTO





El hijo engendrado en tus entrañas

será santo, llamado Hijo de Dios. Lc 1, 35.



María,es como la Aurora que anuncia la próxima llegada del Sol divino. María nos dio a Cristo y sigue llevándonos a él. Sigue siendo Puerta y Camino.

Por tanto, el Señor está cerca, la verdad. En sentido espacial y temporal. Está muy cerca. Además, en sentido temporal está igualmente muy próximo. Viene en cada coyuntura de nuestra vida. Todo cuanto nos acontece es una venida suya, porque es un mensaje que nos envía, una exhortación, cada vez más apremiante, a la penitencia, a la alegría, al amor. La comida, el trabajo, el sueño, la hora de oír música o de recibir la correspondencia. En todo momento, Dios llega.

Pero también tiene sus visitas particulares. La comunión diaria, la misa del domingo, la muerte de cada uno, esa definitiva y gran visita del Señor. La vida no es más que esperar a Dios «hasta que venga» (Jn 21, 22).



REFLEXION


María nos enseña a ver a Dios en los «acontecimientos».

Es un hecho que nada sucede sin el beneplácito de Dios, y que Cristo se nos acerca en el mundo. Si tenemos fe veremos la mano de Dios (como María a lo largo de su vida) en todos los acontecimientos, grandes o pequeños, en los que nos vemos insertos, incluso en los que nos alcanzan tan sólo por la información de la prensa, radio o televisión: el tiempo que hace, el estado de salud, los éxitos o fracasos, un accidente, los resultados deportivos, etc.

Estos acontecimientos notables o menudos, muchas veces nos darán a conocer incluso un mensaje especial de Dios: Por qué ha querido Dios tal cosa? Por qué ha permitido tal catástrofe, etc. ?

Otras veces no escucharemos ningún mensaje. Será sólo eso: el ver la mano de Dios detrás de los acontecimientos; en paz serenamente, como el niño que ve actuar a su madre, y se calla; le basta saber que su madre está cerca y que le ama.

María no se aparta de nosotros. Debe ser nuestra compañera en la entrega, pues sin su ayuda maternal ningún progreso haríamos ni en el amor ni en la vida.



SUPLICA A MARIA


Señor, por lo que te hice sufrir y porque ya no quiero apartarme de Ti...

Concédeme, Madre:

Un poco de tu nieve para mi barro.

Un poco de tu luz para mi noche.

Un poco de tu paz para mi lucha.

Un poco de tu fe para mi duda.

Un poco de tu alegría para mi pena.

Un poco de tu amor para mi odio.

Un poco de tu agua para mi sed.

Un poco de tu vida para mi vida.

Un poco de tu Hijo... para tu hijo.

Un poco de Ti... para mí.

Amén.

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


domingo, 20 de mayo de 2018

CON MARÍA PEREGRINOS DE LA ESPERANZA





Iglesia Santa, Pueblo peregrino,

 en marcha hacia el Señor.

El peregrino es, por definición, un hombre que pasa.

Su característica fundamental es vivir siempre en marcha.

Y, mientras marcha, llevarse colgados de su retina muchos paisajes, de su pensamiento muchos recuerdos y de su corazón muchos afectos.

Pero sin instalarse, sin quedarse nunca definitivamente.

Siempre hay en sus ojos la luz de una nueva ilusión y en su corazón la urgencia de un nuevo amor que le empujan y le hacen viajero infatigable de todos los caminos.

Así el cristiano.

Un hombre que peregrina hacia Dios por las rutas de la vida.

Llevándose las cosas en el pensamiento y en el amor, pero sin instalarse en ellas, sin esclavizarse por ellas.

Solamente anclado en Dios que es todo para él: El Camino que le lleva. La Verdad que le ilumina. La Vida que le moviliza..



El mensaje de unos peregrinos


Cuatro jóvenes universitarios salmantinos, de la residencia Covadonga, se propusieron caminar desde Lourdes a Santiago de Compostela, con motivo del año jubilar compostelano de 1970. Estos muchachos, todo corazón, que peregrinaron en busca de la esperanza, camino del Pórtico de la Gloria, invitaron a todos los jóvenes españoles a que se les unieran en el camino.

A las preguntas del periodista contestaron:

-¿Por qué desde Lourdes y no de Salamanca?

-Porque nuestra peregrinación es doble: real y simbólica. Es real en cuanto que andaremos mil kilómetros, y es simbólica porque queremos que con nosotros peregrinen espiritualmente los que no pueden hacerlo y porque la salida de Lourdes la haremos de noche, inmediatamente después de la procesión de las antorchas, y llegaremos a Santiago al amanecer. Queremos escenificar el paso de la luz a las tinieblas... y dejar nuestro mensaje en cien pueblos del camino.

-¿En qué consiste ese mensaje?

-Nuestro mensaje es un grito de esperanza. Queremos que llegue a todos los hombres para arrancarles del materialismo en que nos encontramos metidos. Queremos escarbar entre los escombros de tanto egoísmo y no descansar hasta encontrar la cruz de Cristo. Si la hallamos habremos descubierto el amor y entonces es que ha nacido el hombre nuevo.

-Luego ¿vuestra peregrinación es totalmente espiritual? ¿No tiene otro hálito que la anime?

-Aunque lo espiritual es lo principal, también tiene un carácter cultural, ya que el camino de Santiago es el camino del románico. Tiene además un carácter humano, como es entrar en contacto con gentes de distintos puntos de España.

-¿Y qué esperáis conseguir?

-Esperamos conseguir que la gente camine con ilusión durante la larga peregrinación de su vida. 

-¿Y qué garantía de éxito tenéis?

-San Pedro estuvo echando la red toda la noche y no consiguió sacar una sola pieza, pero bastó que Cristo se lo ordenase para que la carga fuese excesiva.

La respuesta no pudo ser más convincente.



CONSIGNA


Peregrinemos también nosotros, durante estos nueve días, en compañía de Nuestra Señora de la Esperanza, la Virgen Inmaculada,

- luchando contra el materialismo en que nos encontramos metidos,

- y contra el egoísmo que nos domina,

hasta encontrar a CRISTO, nuestra única Esperanza.

Caminemos con Ella, lenta, sosegadamente. Hagamos en silencio este largo camino en su grata compañía, donde Ella sale al encuentro de su Dios para recibirlo y darlo al mundo, asociada a sus alegrías, a sus sufrimientos, a su muerte, mas también asociada a su eterna victoria.



Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales

Fuente: www.mercaba.org


viernes, 18 de mayo de 2018

¿Qué es el rosario de la aurora?









Origen








Parece ser que sus orígenes se remontan al siglo XVII cuando los frailes dominicos difundieron el rosario (su fundador fue Santo Domingo de Guzmán) por toda España, tras la batalla de Lepanto, librada por los reinos cristianos contra los turcos.










El rosario es un rezo católico popular en el que se recuerda la totalidad de la Redención, dividido en tres series de cinco misterios cada una y separados estos por un padrenuestro, diez avemarías y un gloriapatri.



El rosario de la aurora se cantaba al amanecer (de ahí su nombre), en las madrugadas de los días festivos señalados: Mayos, Pascua, Corpus Christi, Fiestas Patronales, el Pilar, etc.… y a sus intérpretes se les denominaba auroros.












Se comenzaba en la puerta de la iglesia y se hacía el mismo recorrido que en las procesiones, a través de todo el pueblo y el único instrumento musical utilizado era la campanilla.



La expresión



Estoy convencido que todos ustedes conocen la expresión "acabar como el rosario de la aurora" y que muchos la utilizan de vez en cuando. Viene a decir que algo acaba mal por culpa de sus protagonistas y organizadores. Como es lógico, tiene su origen y explicación, y a ello voy.



Corrían los primeros años del siglo XIX cuando en Madrid se veneraba a Nuestra Señora de la Aurora. Se sacaba una imagen de la misma en procesión desde la basílica de San Francisco el Grande y, debido a lo temprano de la hora, la procesión iba alumbrada por faroles.












También salía en procesión la Virgen del Henar, supongo que, en las fechas de Semana Santa, y ambas imágenes se encontraron en una calle por la que no podían pasar a la vez. Los portadores y procesionarios de cada lado se enzarzaron en una discusión que debió avergonzarles, pero que, en lugar de ello, los llevó a las manos. Y así acabó aquel rosario de la Aurora (de Nuestra Señora de la Aurora) a farolazos y golpes.



Hay otras voces que sitúan el hecho en Andalucía, pero eso en poco cambio el fondo del asunto. Y no es la única vez en la que unas hermandades se enfrentan en la calle para que no ceda una Virgen a otra su lugar.














Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales
Fuente: Texto de “Hablar con corrección” (Pancracio Celdrán).


Himno Oficial a la SS. Virgen de Covadonga


Presentamos una nueva edición del Himno Oficial a la SS. Virgen de Covadonga premiado en concurso con motivo de su coronación canónica en el año 1918.


Tres fueron los opositores y precisamente los más famosos y competentes del primer tercio de siglo, que dio a España una música religiosa de extraordinaria calidad: J. Ign. Busca de Sagastizábal, Nemesio Otaño y María Beovide. La partitura premiada "sobre letra del P. Restituto del Valle" fue la de Busca de Sagastizábal. (Ambos autores habían sido premiados en el himno Eucarístico del Congreso Internacional de Madrid «Mirad la bandera que eleva en España Javier, que a las Indias, a Cristo acompaña»
El himno del P. Otaño "Figura prócer y clásica de la música religiosa de este siglo" merece especial atención por tratarse de una obra singularísima de arte. Solamente la enorme capacidad y técnica de Ontaño " Director que fue del Conservatorio Nacional­" pudieron vencer la audacia y riesgo que supone montar un himno religioso con temas del Himno Nacional Español. Los eruditos sienten que no haya sido premiado como Himno Oficial; pero su complicada técnica hace difícil la interpretación por parte del pueblo, y el acompañamiento de órgano requiere un lente calidad. Ambos han sido grabados en disco y casete. La Escolanía Interpreta alguna vez el Himno de P. Otaño. En las grandes solemnidades y en el Novenario que precede a la festividad de Covadonga se interpretan emocionantes y grandiosas de Otaño.

Bendita la Reina
de nuestra montaña que tiene por trono la cuna de España
y brilla en la altura más bella que el sol es Madre y es Reina venid peregrinos
que ante ella se aspiran amores divinos
y en ella está el alma del pueblo español


I


Dios te salve Reina y Madre del pueblo que te corona
y entre cánticos que entona te da el alma y corazón.
Causa de nuestra alegría vida y esperanza nuestra
bendice a la patria y muestra que sus hijos tuyos son.


II


Como la estrella del alba brilla anunciando la gloria,
y es el pórtico tu gruta
del templo de nuestra historia, ella es el cielo y la patria,
y el heroísmo y la fe.
y besa el alma de España quien llega a besar su pie.


III


¡Virgen de Covadonga, virgen gloriosa!
flor del cielo, que aromas nuestra montaña,
tú eres la más amante,
la más hermosa.
¡Reina de los que triunfan, Reina de España!
nuestros padres sus ojos
a ti volvieron,
y una patria adivinó.
con tu nombre en los labios por ti lucharon.
con tu amor en las almas, por ti vencieron.


Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales
Fuente: http://www.santuariodecovadonga.com


jueves, 17 de mayo de 2018

Oración del Papa San Juan Pablo II en Covadonga

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, he subido a la montaña, he venido a tu cueva, Virgen María, para venerar tu imagen, Santina de Covadonga.


Con tus hijos de Asturias y de España entera quiero hoy proclamar tus glorias y unirme a tu canto: tú eres la sierva del Señor, nuestra Madre y Reina.
Como peregrino que ansía afianzar su esperanza, vengo a este santuario, testigo de tanta fe y amor en la Historia, hogar seguro, bajo tu cobijo, entre los montes, donde pusiste tu casa y sin cesar dispensas los dones de tu Hijo.




Junto con los pastores y fieles de esta Iglesia de Asturias, a ti, que eres dulzura y esperanza de cuantos te imploran, te pido el don de la esperanza que ilumina el futuro, el gozo perenne de la fe, el ardor ardiente de la caridad.

Ayúdanos a vivir en comunión sincera, sabiéndonos Iglesia de Dios, hermanos de Cristo e hijos tuyos, para dar testimonio de unidad y reavivar en nuestro pueblo la fe.



Te pido. Señora desde este corazón de Asturias que es tu cueva, por todos los que invocan tu nombre en tantos otros templos que, esparcidos en la geografía del Principado, son faros de fe, santuarios donde brota el fervor de la esperanza, morada tuya donde tus hijos se reúnen en torno al altar.

Quiero presentarte y poner ante tus pies, Virgen de Covadonga, a todos tus hijos de Asturias, las gentes del campo y los hombres del mar, los mineros con su duro e inclemente trabajo, los niños y los ancianos, los enfermos y todos los que sufren en el cuerpo y en el alma, las familias y, sobre todo, los jóvenes, promesa del futuro, que buscan la razón y el sentido de su vivir.

Alcanza para todos de Dios, "rico en misericordia", con tu poderosa mediación maternal, la gracia del perdón y de la reconciliación que Cristo tu Hijo nos ha merecido para vivir en paz con Dios y con los hermanos. Protege, Virgen Santa de Covadonga, a cuantos vienen a tu templo para unirse en matrimonio bajo tu mirada maternal. Haz que experimenten, como los esposos de Caná, la gracia de tu intercesión y la presencia salvadora de tu Hijo, para que la fe cristiana sea fundamento inquebrantable de su hogar, y el amor verdadero fortalezca su unión y se abra fecundo a la vida. Mira, madre de Asturias, a todos los emigrantes de esta tierra que desde lejos vuelven sus ojos hasta este santuario, en espera de poder regresar a su patria y contemplar tu rostro, que atrae los corazones e irradia luz y paz. "Santina de Covadonga", "causa de nuestra alegría", ilumina a cuantos llegan a estas montañas para que reconozcan, en medio de tanta belleza, a quien "yéndolas mirando, con sola su figura, vestidas las dejó de su hermosura"; y así se dejen atraer por la bondad y la belleza del Creador que hizo de ti el vértice de la hermosura humana y divina.

Suscita, madre de Asturias, entre los hijos e hijas de la familia cristiana vocaciones de apóstoles y misioneros: nuevos sacerdotes, religiosos y religiosas, personas consagradas y seglares comprometidos, al servicio del reino y de la civilización del amor.

Haz que, hoy como ayer, los hijos de Asturias sigan a tu Hijo por el camino de la santidad, y siembren la semilla del Evangelio desde aquí hasta los confines de la Tierra.

Madre y maestra de la fe católica, haz que Covadonga siga siendo, como antaño lo fue, altar mayor y latido del corazón de España. Y a quienes te cantamos como «la reina de nuestra montaña», y a todos los hermanos que peregrinan por los senderos de la fe, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, que nos ofreces siempre como salvador y hermano nuestro.
Oh Clementísima, Oh piadosa, Oh dulce Virgen María. Amén

Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales
Fuente: http://www.santuariodecovadonga.com