martes, 16 de noviembre de 2021
XX ANIVERSARIO DE LA AGRUPACIÓN MUSICAL SAN SALVADOR DE OVIEDO
lunes, 15 de noviembre de 2021
ACTIVIDADES DE ADVIENTO - NAVIDAD
NOVIEMBRE
SABADO 20 DE NOVIEMBRE : ENSAYO DE LA CUADRILLA DE COSTALEROS
DOMINGO 21 DE NOVIEMBRE : CONCIERTO DE LA AGRUPACION MUSICAL SAN SALVADOR LA FESTIVIDAD DE SANTA CECILIA en la Parroquia de San Fco. Javier de la Tenderina (13.00h)
DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE : CONCIERTO DE LA AGRUPACION MUSICAL SAN SALVADOR LA FESTIVIDAD DE SANTA CECILIA en la Parroquia del Cristo de las Cadenas (13 .00 h)
DICIEMBRE
SÁBADO 4 DE DICIEMBRE : ENSAYO SOLIDARIO DE LA CUADRILLA DE COSTALEROS “¡ÉCHANOS KILOS!” La Cuadrilla de Costaleros recogerá alimentos NO PERECEDEROS que la gente colocará en la parihuela de ensayo por las calles del casco antiguo de Oviedo para entregar a las Hermanitas San Vicente Paul (Cocina económica) el día de la “Operación Carretilla”
8 DE DICIEMBRE (LA INMACULADA) : COLOCACION DEL TRADICIONAL BELEN. Como manda la tradición es la fecha en la que el Grupo Joven de la Hermandad colocará el Belén de la Hermandad. Animamos a todos a acompañarles y celebrar este acto con una chocolatada.
PUENTE DE LA INMACULADA : COLOCACION DE BELENES EN LAS CAPILLAS DEL MONSACRO. De igual manera , el Grupo de Priostía se trasladará al MONSACRO para la colación de sendos Portales de Belén en las Capillas de Santiago y la Magdalena.
16,17 y 18 de DICIEMBRE : TRIDUO EN HONOR A MARIA SANTISIMA DE LA ESPERANZA. En la Iglesia Parroquial de San Franscisco de Asís de la Gesta , sede de nta imagen titular mariana.
16,17 y 18 de DICIEMBRE : OPERACIÓN CARRETILLA. Estaremos recogiendo alimentos no perecederos en los Supermercados de EL CORTE INGLÉS. El día 18 de Diciembre al medio día desde EL CORTE INGLÉS DE URÍA partirá la caravana de carros con todo lo recaudado con la Agrupación Musical San Salvador a la cabeza hasta la cocina económica donde haremos entrega de todo lo recaudado a las Hermanitas de San Vicente Paul, Hijas de la Caridad.
24 DE DICIEMBRE DE 2021 : BRINDIS POR EL NACIMIENTO DEL SEÑOR. En la Casa de Hermandad, a las 17 h se cita a Hermanos, familiares y amigos para hacer el tradicional brindis cofrade por la venida de el Salvador.
31 de DICIEMBRE DE 2021 : OPERACIÓN ALMANAQUE. La Agrupación Musical San Salvador con hermanos de la cofradía repartirán los calendarios del año 2022 a los comerciantes de el Fontán y la zona del casco antiguo a los sones de villancicos navideños.
31 de DICIEMBRE DE 2021 : NOCHEVIEJA COFRADE EN LA CASA DE LA HERMANDAD DE LOS ESTVDIANTES. La Casa de Hermandad permanecerá abierta para los hermanos y amigos que quieran celebrar la venida del año nuevo en ambiente festivo con música y cotillón.
ENERO
5 DE ENERO DE 2022 : CABALGATA DE REYES. Participación de un séquito de la Hermandad y de la Agrupación Musical San Salvador en la Cabalgata de sus Majestades los Reyes Magos de Oriente.
¡Bajo la Protección de María, porque DIOS LO QUIERE¡
✠ ESTUDIANTES, GUARDIANES Y CUSTODIOS DEL MONSACRO✠
Enviado por:
Jesús Manuel Cedeira Costales.
viernes, 12 de noviembre de 2021
CONCIERTO EN HONOR A SANTA CECILIA 2021
Cecilia de Roma, más conocida como santa Cecilia (en latín, sancta Caecilia), según el Martyrologium hieronymianum, fue una noble romana, convertida al cristianismo y martirizada por su fe en una fecha no determinada, entre los años 180 y 230. Los católicos incluyen su nombre en una de las plegarias eucarísticas de la misa —la plegaria eucarística I—, y los ortodoxos conmemoran su muerte el 22 de noviembre. En la Iglesia católica, es patrona de la musica, de los poetas, de los ciegos (junto con santa Lucía de Siracusa), de los municipios de Alfafara (Comunidad Valenciana, España), y Villalán de Campos (Comunidad de Castilla y León) que tiene una iglesia consagrada a su nombre, también es patrona de Herrera de Valdecañas (Provincia de Palencia), en dicha localidad también hay una iglesia consagrada a ella y de las ciudades de Albi (Francia), Omaha (Estados Unidos), Mar del Plata (Argentina) y del municipio de Estanzuela (Guatemala), entre otras. Sus atributos son el órgano, el laúd y las rosas. En honor a ella, un importante movimiento de renovación de la música sacra católica de finales del siglo XIX recibió el nombre de cecilianismo.
jueves, 11 de noviembre de 2021
SAN MARTÍN DE TOURS, patrón de los capistas españoles
Obispo de Tours (Francia), (Sabaria,Panoia 316-Candes, Turena, 397). Hijo de un tribuno militar, se alistó en la milicia a los quince años; se hizo bautizar a los dieciocho en Amiens, donde según la tradición, partio su capa con un pobre. Fue exorcista en Poitiers, junto a San Hilario, que le ordenó sacerdote; posteriormente se retiró a Ligugé, donde se le unieron algunos discípulos, y su fama se extendió por toda la Galia.
Martín de Tours es uno de los santos que más templos tiene dedicados en todo el planeta. Solamente en la diócesis de Girona, ya hay 50 iglesias que le tienen como patrón (incluidas las parroquias). Pero este número, lógicamente no es nada comparado con las más de 3.500 parroquias que tiene dedicadas en Francia. La devoción a San Martín de Tours está extendida en todo el mundo: Francia y Alemania encabezan la lista, pero también en Catalunya y en España y en otros países en general, su vida ha hecho época.
San Martín de Tours nació en en Hungría en el año 316 aunque toda su educación la recibió en Pavia (Italia). Ya desde muy joven sintió un cariño especial al tema religioso, pero a los 15 años se vió obligado a entrar en el ejército, sirviendo a caballo en la guardia imperial romana. Es en este periodo cuando surge una de las historias más bellas y más conocidas de nuestro santo. Un dia de invierno muy frío, la tropa romana entró en la ciudad francesa de Amiens. Allí, Martín encuentra a un pobre desnudo que le implora caridad, y no teniendo monedas para darle, Martín sacó la espada, cortó la capa que llevaba por el medio y le dio la mitad a aquél pobre hombre. Fue objeto de burlas por parte de sus compañeros, pero la acción caritativa fue dulcemente recompensada, ya que la tradición cuenta que aquél mismo día por la noche, vio en sueños a Jesucristo vestido con el mismo trozo de tela que había dado al mendigo.
El joven soldado del César Juliano, Martín, del que todo el mundo recuerda el suceso de la capa partida, se encontraba con las legiones que el César había concentrado en la ciudad de Worms preparando la ofensiva contra los bárbaros que habían penetrado en las Galias. Corría el año 356.
Para levantar, de manera convincente, la moral de los soldados, el César decidió dar un donativo a sus tropas (los incentivos económicos aumentaban el ardor de los soldados en la batalla). En medio de las legiones alineadas en perfecto orden, cada soldado recibía el dinero que con generosidad daba Juliano. Fue entonces cuando Martín renunció a llevar armas. Aproximándose a Juliano le dijo: "Hasta ahora, César, he luchado por ti; permite que ahora luche por Dios. El que tenga intención de continuar siendo soldado que acepte tu donativo; yo soy soldado de Cristo, no me es lícito seguir en el ejército".
Juliano pensó que aquel momento, en medio de una operación militar, no era el más oportuno para acceder a tan singular petición (singular para un emperador romano, claro está). No podía permitir entre sus tropas ni la deserción ni la desensión. Pero, hábil como era, pretendió desautorizar a Martín entre sus compañeros porque su ejemplo bien podía extenderse si trataba el asunto según la estricta disciplina militar (es decir, ejecutándolo). Así pues, el César, le contestó: "Tú sabes que el combate está pronto, los bárbaros nos atacarán mañana y hemos de responder con contundencia, la seguridad del Imperio peligra. Tu actitud, querido Martín, parece que está más motivada por el miedo que por tus convicciones religiosas. Dices ser cristiano, es decir, un cobarde. Tienes miedo de enfrentarte al enemigo".
Martín escuchaba con paciencia, sabía que Juliano era un buen comandante, erudito en los negocios de la guerra y de la filosofía. Su ataque contra el cristianismo era hábil. Si no respondía con habilidad, sus compañeros de armas se reirían de él, y, lo que era peor, de Cristo. Pero no tuvo que pensar mucho rato (el Espíritu Santo ayuda en esos casos), la respuesta le salió rauda del corazón:
"Muy bien! Dices que soy un cobarde. Pues mañana, al amanecer, cuando sitúes tus legiones en orden de combate, déjame en primera línea, sin armas, sin escudo y sin casco y me internaré tranquilo en las filas enemigas. Así te probaré mi valor y mi fidelidad y te demostraré que el miedo que tengo no es a morir sino a derramar la sangre de otros hombres".
Así se acordó. Pero el gesto no fue necesario. Los bárbaros, por la mañana, pidieron la paz. Las crónicas anotaron que los bárbaros no se atrevieron a enfrentarse a la pericia militar de Juliano (después llamado el Apóstata por otras crónicas). Pero algunos legionarios afirmaron que lo que realmente les espantó fue el haber sabido, gracias a sus espías, que los romanos estaban tan seguros de la victoria que muchos soldados acudirían al combate sin armas.
Así fue como Martín, más tarde conocido como San Martín de Tours, obtuvo la licencia, vencedor por dos veces, pues él no combatió ni se había derramado sangre humana.
Ya libre del ejército, nuestro santo se bautizó y se dirigió a Poitiers para unirse a los discípulos de San Hilario. Allí empezó su vida dedicada a Cristo, a través de las enseñanzas de este ilustre santo. Después de conocer las principales virtudes cristianas y de pasar unos dias en su ciudad natal, se dirigió a Milán. Al cabo de unos años se retiró a una pequeña isla cerca de Génova, llevando una vida eremítica de silencio y austeridad. Pero San Hilario le pidió que regresara a Poitiers y allí fundó un monasterio, concretamente en la localidad de Ligugé. En el año 370 es consagrado obispo de Tours. Uno de sus primeros actos fue fundar otro monasterio, el de Marmoutiers. Durante su estancia en Tours luchó contra el paganismo, la adoración a falsos ídolos y contribuyó especialmente en la divulgación de la fe cristiana, aunque esto no siempre le fue fácil. Tuvo a todas las personas amantes del lujo, encontró a personas pobres de fe e incluso a sacerdotes que no veían con buenos ojos aquella vida de austeridad del santo.
San Martín de Tours es un personaje al cuál se le han relacionado toda una multitud de tradiciones y leyendas.
-En diferentes estampas, sale a veces la figura de un ganso. Y es que ... Martín, lleno de humildad, no aceptó en un primer término ser obispo de Tours. Rehuyendo del nombramiento se ocultó en un escondrijo, pero no le sirvió de nada, ya que fue delatado por el ruido de un ganso. Se ve que el pobre animalito no paraba de dar graznidos! Allí lo encontraron unos eclesiásticos y le convencieron.
-Se dice también que en Tours quiso cortar una encina a la que veneraban los paganos. Ellos le dijeron que lo podía hacer siempre y cuando el árbol cayera encima de él. Ni corto ni perezoso, Martín cortó la encina y, cuando iba a caer sobre su cuerpo, levantó la mano, hizo la señal de la cruz y el árbol cayó rápidamente al lado opuesto.
-Y también se explica que un día, mientras oraba en su celda, se le apareció un rey con una prendas de púrpura, una diadema de oro y piedras preciosas sobre su cabeza, y unos zapatos de oro. El rostro era muy puro y atrayente. Aquella figura le preguntó a San Martín: "Martín, ¿me reconoces?. Después de unos segundos de silencio, aquella extraña persona le dijo: "Soy Cristo y quería presentarme ante ti". Pero... Martín ni caso. "¿Cómo puedes dudar?", le preguntó aquella figura. Entonces nuestro santo le respondió: "Cristo no ha de volver envuelto en púrpura y en oro. Solamente te haré caso si me muestras tus llagas". Rápidamente, aquél "fantasma" desapareció y la celda se llenó de humo y azufre, elementos que delataron a aquel curioso visitante.
Martín de Tours falleció en uno de los sitios más bellos de Francia, en Candes. Sus discípulos, que querían estar con él hasta el último momento, le pedían que continuara viviendo, ya que si no lo hacía, su rebaño quedaría expuesto a grandes peligros. Él contestó: "Señor, si aún soy necesario, no rehusó continuar viviendo. Que tu voluntad se realice plenamente". Y antes de dar el último respiro, se dirigió a sus discípulos con estas palabras: "Dejadme, hermanos, mirar al cielo más que a la tierra para dirigir desde ahora mi alma por el camino que debe conducirla hacia el Señor". Era el año 397.
Su onomástica es el 11 de noviembre. Es el patrón por excelencia de los soldados y junto a San Francisco de Asís de los tejedores y fabricantes textiles. Le pueden pedir amparo los mendigos. Es el patrón de Francia y Hungría y de diferentes ciudades, entre ellas: Amiens, Avignon, París y Utrech. En Girona, es el patrón del Seminario diocesano.
Su conmemoración se celebra el once de Noviembre, y como aquí se dice " a cada chon le llega su San Martín", en referencia a que esta es la época en que se hace la matanza de cerdos, aunque en los barrios que celebran esta fiesta, debido a las características ganaderas, se celebra con la matanza de una cabra, que se come en familia.
También a esta época se le llama "veranillo de San Martín", porque son unos días en los que las condiciones atmosféricas cambian completamente y empieza a soplar un viento sur denominado también castañero que como su nombre indica, la temperatura se eleva y hace caer las castañas de lo árboles.
Capa española
La capa castellana (también llamada española) es una prenda de vestir larga típica española. Se trata de una prenda de abrigo tradicional que, con el transcurso del tiempo, ha logrado mantener su apariencia de pleno apogeo de uso a finales del siglo XIX. Fue prenda de vestir de sacerdotes y cristianos viejos. Se denomina «castellana» o también «pañosa» a la de hombre, por ser elaborada de paño, amplísima de vuelo y con unas bandas de terciopelo de color llamativo como forro en los bordes delanteros.
Historia
Las tribus celtíberas ya empleaban capa en su indumentaria, denominada sago. El uso de la capa fue prohibido por uno de los ministros de Carlos III provocando el inicio del Motín de Esquilache. Uno de los motivos fue precisamente la intervención en la forma de vestir de los madrileños, pretendiendo quitar el uso de capas.
Algunas de las zonas productoras de lana como Béjar (Salamanca) fueron las que realizaron las primeras capas del siglo XIX. Es por esta razón por la que uno de sus precursores iniciales corresponde al Duque de Béjar. En el siglo XIX logra ascender a los ambientes más selectos y logra ser imagen de elegancia y estilo. Su uso se hace muy popular, pero a comienzos del siglo XX comienza el declive de su uso. El periodista Antonio Velasco Zazo funda en Madrid la Asociación de la Capa (denominada «La Capa») en el año 1928 y dedicada íntegramente a la difusión de la capa española como parte de la indumentaria popular madrileña. Se vestía con frecuencia, la «castiza capa castellana», sin dejar por ello de llevar chistera, costumbre habitual entre intelectuales. Aunque la asociación surgió en Madrid, por ser algo también típico en la historia de toda España, existen también sedes de esta asociación en muchas ciudades del país.
Características
La capa posee ciertas características generales; una de las primeras es que los colores más habituales son el negro (principalmente), azul marino, marrón. Se suele incluir una fíbula (generalmente con formas similares a las de un botón charro). Suele emplearse completamente en lana de oveja, o en proporciones de 90% lana y 10% cachemira. En la actualidad se suele incluir alguna cantidad de poliamida al tejido. El embozo, es decir, la parte que cubre el rostro, se realiza casi siempre en terciopelo de algodón 100%, y se tiñe también en diversos colores: rojo, granate, verde. Se trata de una prenda de vestir larga y abierta por el torso delantero, sin mangas.
Originariamente empleada por hombres, ya a finales del siglo XX comenzaron a existir modelos para mujeres.
En el siglo XX solía emplearse en combinación con otras prendas de vestir, como el frac. Acompañó también con complemento de traje completo y corbata. Cabe pensar que la capa es una indumentaria de respeto, que marcó la tradición de los actos sociales o religiosos de cierta categoría.
"Juntos Hacia Belén"
Paz y Bien.
La preparación del Pesebre en nuestras Casas Nos ayuda a revivir la historia que ocurrió en Belén.
Naturalmente, los evangelios son Siempre la fuente que permite conocer y Meditar aquel acontecimiento; sin embargo, Su representación en el belén nos ayuda a Imaginar las escenas, estimula los afectos, Invita a sentirnos implicados en la historia de la salvación.
Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, Que utiliza los materiales más dispares para Crear pequeñas obras maestras llenas de Belleza. Se aprende desde niños: cuando papá Y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta Alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada.
Papá Francisco
Enviado por:
Jesús Manuel Cedeira Costales.
lunes, 1 de noviembre de 2021
CARTAS DE ESPERANZA NOVIEMBRE DE 2021

NOVIEMBRE de 2021
Hermano:
«Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor:
amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu
mente, con todo tu ser»
«Siento dentro de mí la fuerza de un nuevo comienzo. Al
atardecer sonrío, al amanecer estoy lleno de ganas. No estoy solo en la vida,
veo una red de vínculos que me da esperanza»
Una mujer sin vacunar, primer contagio por la variante delta
plus en Asturias. Es la variante considerada de mayor transmisibilidad y
capacidad de contagio. Fallece la asturiana contagiada con la variante delta
plus.
Antes de hablar necesito pensar si me conviene decir lo que
pienso. Tengo que ver si enaltece a quien lo escucha, si levanta al débil y al
desvalido, si anima al que ha perdido la esperanza. Quiero ver si no son
agresivas mis palabras, si unen y no dividen. Antes de hablar quiero pensar
palabras sabias, tejidas en el corazón de Dios, en oración, en el silencio del
alma. Quiero pensar si lo que voy a decir construye y edifica, porque hay
muchas personas rotas que necesitan una reconstrucción de sus vidas. Quiero
saber si lo que voy a decir es conveniente, o no ayuda, a menudo mis palabras
son superfluas, son banales, son innecesarias. Hablo por no callar. Digo las
cosas por no permanecer en silencio. Y me equivoco. Por eso hoy, una vez más,
me detengo a pensar si lo que voy a decir es verdad, la mentira se encubre bajo
parciales verdades. No quiero que mis palabras expresen sólo un sentimiento que
tengo. Importa lo que siento, pero a veces no ayudo con lo que digo hablando
desde mi herida. Cuando lo que digo está teñido de rencor, de rabia, de
indignación, de desaliento, sé que no ayudaré a nadie. Mis sentimientos son
caballos desbocados que me llevan a dejar salir de mí palabras que hieren,
hacen daño, denigran, difaman, hunden. Mis palabras pueden hacer mucho daño y
sé que cuando las pronuncio, o cuando las escribo, ya no hay remedio, son
lanzadas al viento y ya no pueden volver atrás. No puedo volver a comenzar, no
regreso al momento anterior a su nacimiento, es demasiado tarde. He dicho lo
que pensaba, lo que sentía y si me he equivocado ya no puedo remediarlo. Lo
dicho, dicho está. Ya he pasado la línea que separa la prudencia de la
imprudencia. He dicho lo que no convenía, era innecesario, pero pensé que yo lo
necesitaba. No tengo derecho a decir todo lo que pienso. Caiga quien caiga, sin
importarme las consecuencias. Cuando no pienso antes de hablar, cuando no
calculo las consecuencias, me equivoco. En ese preciso momento comprendo que mi
silencio es lo único que me salva siempre. Aunque es verdad que hay palabras
que ayudan y construyen. Hay momentos en los que tengo que pronunciarme y decir
algo, tratar de acompañar la vida que se me confía. Me piden un consejo,
esperan una palabra de aliento, aguardan por mi respuesta. En esos momentos mi
silencio no salva a nadie. Entonces hablo, pero pensando antes lo que procede.
Conozco personas que tienen ese don de saber decir lo que corresponde en cada
momento, la palabra precisa, el consejo sabio. Saben dar el abrazo que cubre
mil silencios y tienen la habilidad de levantar al caído con la delicadeza de
Dios. Las conozco y me da una envidia sana ver lo bien que saben lidiar con el
dolor ajeno. Tienen tanto respeto en sus dedos que sus caricias sanan heridas
profundas del alma. Esas personas tienen un don del cielo y en ellas habla
Dios. También hay otros que son siempre imprudentes y no sé cómo acaban
diciendo lo que no conviene. Hieren sin querer herir. Y despiertan expectativas
al prometer lo que no tienen. Sus silencios no valen cuando se esperan
palabras. Y su forma de decir las cosas es a menudo dolorosa. Yo me muevo en
esa línea tenue y llena de dudas. Y no sé si tengo que hablar o callar muchas
veces. Ya no sé qué me conviene más. Digo lo que no corresponde, me equivoco y
no puedo olvidar mis errores. Sé que las palabras crean una realidad hasta ese
momento inexistente. O tal vez existía en mi historia pasada, o en mis
pensamientos y sale a la luz de repente. Son las palabras un arte que tengo
para decir con amor lo que pienso, lo que siento. No puedo eludir las palabras,
pero tengo que aprender el lenguaje que el otro entiende. Ponerme en su lugar,
adaptarme a su forma de entender lo que digo. Ser prudente, sincero y amable.
Decirlo todo con amor, callar con misericordia. Las palabras al ser
pronunciadas, escritas, cobran vida de repente y deciden el camino que seguirán
los acontecimientos. Son un torrente que brota de la profundo de la tierra sin
que yo lo pueda detener cuando ha comenzado a fluir. Puede que mis palabras
sean razonables y verdaderas. Puede que incluso necesite decir lo que siento
para sentirme en paz. Al escribirlo, al decirlo, se ordenan mis pensamientos y
entiendo mejor lo que me sucede en el alma. Porque no es fácil ordenar los
sentimientos que tengo, las emociones. Expresarlos en palabras me ayuda.
Incluso aunque no las comparta, las guarde para mí y las medite una y otra vez
para calmar mi espíritu. Me gusta pensar que la vida se juega en esa lucha
entre callar y hablar. Puedo acompañar el dolor con caricias y abrazos o pasar
de largo mostrando indiferencia. Puedo decir lo correcto, lo que edifica, o
callarlo por pudor o por miedo. Las palabras nacen en el alma y cobran vida.
Pintan mi hoja en blanco de dibujos en forma de poesía. Expresan mucho más de
lo que parece. Y despiertan vida en las almas que las leen o escuchan
conmovidas. Soy un enamorado de las palabras y de los silencios.
El orden es un valor deseable. Es un bien tener el corazón
ordenado, la vida en orden y la cabeza bien amueblada. Quiero tener las
prioridades claras para que mis actos se correspondan con lo que deseo vivir.
Desearía determinar los valores que defiendo y conseguir que los amores tengan
un orden dentro de mí. Vivir con orden me da paz, mientras que vivir
desordenado me la quita. Hay emociones que surgen en el alma sin saber bien de
dónde vienen. Surgen y me desordenan por dentro. No sé ponerles nombre a mis
emociones, no logro entender lo que siento, por qué lo siento, lo que me pasa
por dentro. No sé explicarlo, no sé expresar lo que estoy sintiendo. Lo que me
duele, lo que me alegra, lo que me inquieta, lo que me turba. Los miedos que se
apoderan de mi alma y me despiertan. Me cuesta saber bien lo que tengo dentro,
comprender mis lágrimas, o esa tristeza honda que no me deja. No sé por qué
reacciono de esta manera cuando lo que ha ocurrido no es tan grave. No
comprendo mi ira, ni mis palabras airadas, ni mi violencia. No me entiendo
cuando la tristeza me invade matando la alegría. ¿Qué me falta para ser feliz?
¿Qué tengo dentro que me sobra? Quisiera abrir el alma y descifrar los signos,
encontrar razones, comprender mis enigmas. Empezar a vivir de verdad con paz en
el corazón, todo ordenado. Pero no me entiendo. Hay un desequilibrio interior
que me hace realizar lo que no deseo, y dejar de hacer aquello por lo que lucho.
Me encuentro roto de repente sin entender las razones. Hay sentimientos dentro
de mí que no conozco, no tienen nombre. Sé que hay un origen, una razón oculta
dentro de mi historia, mirando mi pasado encontraré la causa de todo. Pero
tampoco quiero dedicarme a desenterrar cadáveres de mi ayer. A veces quisiera
que Dios, con una especie de varita mágica, viniera a restablecer el orden
perdido. O tal vez puede ser que sobrevalore en exceso el orden y a la larga no
sea tan importante. No puede ser el orden la motivación última de mis actos.
Como si la meta de mi vida fuera vivir en orden y en paz. Quizás no sea tan
necesario que sea así. No me importa vivir en un cierto desequilibrio,
caminando sobre una cuerda entre edificios, navegando sobre mares revueltos sin
tener todo en orden. No me importa saber que dentro de mí hay fuerzas
imprevisibles sobre las que no tengo el control absoluto. No me importa
reconocer que no todo está claramente definido en mis prioridades y pierdo el
tiempo cuando debería estar invirtiéndolo en bienes seguros. No me preocupa
tanto no saber el nombre de algunas emociones que me turban. Pero me han dicho
tantas veces que no puedo estar desordenado por dentro, que he llegado a la
conclusión de que mi desorden no es bueno. Y me empeño día a día en ordenarme.
Equilibrar el desequilibrio. Lograr que la asimetría con la que nazco y a la
que tiendo sea simétrica. No puedo hacer desaparecer todas las rupturas y
grietas que ha dejado en mí el amor vivido, el odio sufrido. Deseo restablecer la
paz perdida. Recuperar el control de mi ánimo. Igual que empiezo muchas veces
termino reconociendo que no puedo. Solamente si Dios dejara caer sobre mi como
un fuego su mano acogedora cambiaría todo por dentro. Pero cuando me muevo yo
solo fracaso en ese intento. He intentado responder a todas las preguntas que
surgen en un mar confuso dentro de mí. Me faltan respuestas, o me sobran
preguntas. Me falta orden, o me sobra desorden. Intento conseguir una mirada
paciente sobre mí mismo, un amor incondicional es lo que busco, para que me
acepte en mi desorden. Descubro oscuridades dentro de mí que solamente Dios
conoce. Y veo brillar escondida bajo piedras una luz que es mía, de eso estoy
seguro. Brilla como oculta esa fuerza interior que poseo. No me da orden, no
trae el equilibrio perfecto, ni logra la simetría, pero me da el fuego que
necesito para encender mi alma. Brota dentro de mí desde los lugares más
escondidos, desde los espacios más recónditos, desde mis pasados más guardados.
Surge un manantial que no tiene fin, ni límite, ni cauce. Es una fuerza que me
hace pensar que Dios me ha creado para dar luz y esperanza. No para establecer
un orden que no consigo en mí mismo. Me ha hecho con barro y en ese barrio ha
insuflado su vida, una luz que procede de las estrellas. Me reconozco frágil
para llegar a todas las cumbres a las que aspiro. Y mis tropiezos de hoy me
hacen reconocer de dónde vengo y quién soy. Y las emociones que a veces me
perturban me llevan a comprender que seré siempre un enigma incluso para mí
mismo. No tendré el control de todo, no alcanzaré ese orden que sueño. Viviré
mi propio orden en medio de un desorden bendito. Y sabré que en el
desequilibrio de mi vida, en ese torpe equilibrio, Dios me hace fecundo.
Hay personas que tienen luz y sonríen siempre. Son como una
brisa refrescante en medio del calor del día. Son una esperanza en medio del
desánimo, como un lugar de descanso en la carrera. Las miro y me sonríen. Las
dejo ir y vuelven. La libertad es sagrada y el amor también lo es. Hay almas
puras que no se desaniman aún cuando no logran llegar donde pensaban. Me dicen
que se levantan por la mañana soñando con hacer realidad muchos planes. Creen
que serán capaces de ordenar su mundo, y lograr encajar todas sus prioridades
dentro de su alma inquieta. Cada mañana sonríen y vuelven a creer, vuelven a
nacer. Y al final del día tocan con dolor el fracaso de sus planes. No han
podido llegar hasta donde pensaban, no han logrado lo que habían paneado. Y
entonces, aún turbadas por su incapacidad, estas personas se dicen en su
interior, con una fe poderosa: «No pasa nada. Tampoco es tan grave no haberlo
conseguido». Y de nuevo sonríen. Todo parece más fácil con una sonrisa y con
esa actitud. Un fracaso es sólo una derrota, una batalla perdida. Por delante
quedan muchas posibles victorias. No lograr lo que pretendía no puede hundirme.
No puede quitarme la alegría ni la esperanza. Siempre puedo volver a comenzar.
Siempre de nuevo la vida se viste de fiesta. Siempre puede haber alguien a mi
lado recordándome que sí puedo correr y llegar más lejos. No quiero apagar mi
impulso más hondo, mi pasión más auténtica. Vuelvo a comenzar aunque haya
fallado. Y después de haber caído no me desanimo. Sonrío y me digo, no importa
tanto, sigue habiendo vida. Me alegran aquellos que luchan cada mañana por
llegar al final. Por levantarse sin miedo y sabiendo que todo tiene un final.
Lo bueno y lo malo. Lo triste y lo alegre. Toda tormenta acaba con un claro.
Todo infierno es el preludio de un cielo más azul. Los días llegan al final y
sólo la eternidad no tiene principio ni fin. Los gritos se apagan después de
hacer estragos en el alma que los recibe. Y las traiciones dejan surcos en
forma de herida que el tiempo no borra, sólo amortigua el dolor. Saber que nada
es perfecto y todo susceptible de mejorar es lo que hace que la vida sea
diferente. «El deseo de perfección ha aumentado mucho. Tanto más tomo
conciencia de mi miseria y debilidad». La perfección no es posible, no me
salva. No hay un camino perfecto, una persona perfecta, una decisión ideal. No
hay una familia perfecta, ni un amor sin defecto. Veo caras, no corazones. Hay
pecados ocultos, decisiones erradas, fracasos evitables. Todo se diluye con el
paso del tiempo y me asusto al pensar en lo que podría haber sido. Las horas
pasadas nunca vuelven. Y entonces no quiero que el temor a perder me aparte de
la línea de salida. No deseo que el temor a ser rechazado me impide decirte lo
que siento, lo que pienso, lo que amo. Siento dentro de mí una nostalgia
infinita de pasados llenos de luz que fueron un día como esas flores de corta
duración. Hay un deseo muy hondo en mi interior que no logro descifrar. Sé que
es el deseo de amar y ser amado, siempre el mismo deseo que me despierta al
amanecer con la ilusión de lograrlo con el nuevo día. Puedo volver a
intentarlo. Los desamores y sinsabores de la vida no me desaniman, sigo dando
la vida. Siento dentro de mí la fuerza de un nuevo comienzo cada vez que retomo
el ritmo del reloj que no deja de avanzar ante mis ojos. Al atardecer sonrío,
al amanecer estoy lleno de ganas de comerme el mundo. No estoy solo en medio de
la vida, veo una red de vínculos que está tejida a mi alma y eso me da
esperanza. He recorrido caminos difíciles y extraños bien porque los elegí yo o
los acepté habiéndolos elegido otros para mí. He tomado atajos a veces pensando
que llegaría antes que otros, sólo era un juego, y un gran error. Los atajos no
me salvan, más bien me condenan a seguir luchando. No quiero quitarle a la vida
ni el sufrimiento que conlleva ni las alegrías que trae consigo. No le tengo
miedo a los sueños que no se cumplen. Más bien hay en mi alma una luz que
amanece con el sol sin que me dé cuenta. Me gustan las personas que siempre
sonríen, incluso sin motivo alguno. Sonríen porque aman, porque se saben
amadas. Porque han perdido la vida y la han recuperado intacta. Sonríen porque
saben que la noche es el preludio del día y las estrellas esconden en su luz
toda su entrega. Esas almas risueñas me dan alegría, espantan los fantasmas del
miedo y permiten que en su voz brote un canto alegre que no conozco. Una
melodía nueva que inunda el día de esperanza. Una pasión que alimenta el fuego
que quema en mi alma las impurezas.
La tarea de toda mi vida será aprender a amar bien, de forma
libre, dándome siempre por entero y cuidando que aquellos a los que amo sean
felices.
Enviado por:
Jesús Manuel Cedeira Costales.












