sábado, 2 de noviembre de 2019

ROSARIO POR LAS ÁNIMAS DEL PURGATORIO





El promotor de esta devoción fue sacerdote y fraile Agustino que influyó en la vida de muchas personas. 


Su espíritu de oración, sus penitencias y su devoción a las Almas benditas del Purgatorio fueron notables. 


Ayunó con frecuencia y realizó otros actos de penitencia y dedicó muchas horas a la oración.

Tuvo visiones incluyendo algunas como las del Purgatorio debidas según sus amigos, a sus prolongados ayunos. 


Tuvo una devoción particular a los recién fallecidos y rogaba por las Almas del Purgatorio mientras viajaba por la parroquia y frecuentemente rogaba por ellas hasta largas horas de la noche.


A modo de asistirle, podrá ver unas cajas llamadas “check-boxes”, mismas que puede emplear a manera de “cuentas de Rosario” (en caso de no contar con uno) para registrar así el progreso de su oración.



Misterios Dolorosos

Haga la señal de la cruz:

Recite el acto de contrición:

Recite el Credo:

Rezar 1 Padre Nuestro:

Rezar 3 Avemarías:  

Rezar 1 Gloria:



Ofrecimiento del Santo Rosario







Dios, Padre Misericordioso, dirige y acepta mis pensamientos, palabras y obras. Y Tú, Virgen Santísima, dame la Gracia de rezar con devoción y amor este Santo Rosario, el cual ofrezco especialmente en reparación por todas las ofensas cometidas contra los Corazones de Jesús, María y José, y para que se acelere el Triunfo de Sus Corazones.

Le pido a mi Ángel de la Guarda, a todos los Ángeles y Santos del Cielo y a las Almas del Purgatorio, que me ayuden a rezar este Santo Rosario.

Deseo unirme a las intenciones de la Santísima Virgen, a las del Papa y a todos los Rosarios que se están rezando en este momento en el mundo entero, y pedir:



Por el eterno descanso de las benditas Almas del Purgatorio, especialmente por las más necesitadas y por los ancestros de nuestra familia.

Amén.

Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio.

Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. Líbralas del temor y del dolor y consuélalas con tu consuelo divino.



Primer Misterio: La agonía de Jesús en el huerto.






Llegados al huerto de Getsemaní, donde Jesús se había reunido muchas veces con sus discípulos, se apartó del grupo, tomando consigo a Pedro, Santiago y Juan, a quienes les confió, lleno de pavor y angustia: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo». Pero ellos no fueron capaces de acompañarle velando y orando. Jesús fue y vino repetidas veces de la oración a la compañía de sus adormecidos discípulos. A solas, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieras tú»; «¡Abbá, Padre!; todo es posible para ti; aparta de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú»; «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya». Entonces, se le apareció un ángel venido del cielo que le confortaba. Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra. Finalmente, se levantó de la oración, fue donde los discípulos y les dijo: «¿Cómo es que estáis dormidos? Levantaos y orad para que no caigáis en tentación; ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores».


Rezar el Padre Nuestro:

Rezar 10 Avemarías:   
       

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.


Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio.


¡Señor Jesucristo, por medio de tu sudor de sangre, producto del dolor, que derramaste en el Huerto de los Olivos, te pedimos que tengas piedad de las Almas del purgatorio! ¡Líbralas de su temor, su dolor y consuélalas con el triunfo del consuelo celestial!


Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. Líbralas del temor y del dolor y consuélalas con tu consuelo divino.



Segundo Misterio: La flagelación de Jesús.







Después del prendimiento de Jesús en el Huerto, lo llevaron a casa del Sumo Sacerdote; Pedro y otro discípulo lo fueron siguiendo, y se quedaron en el atrio. Allí empezó el proceso religioso contra Jesús, que lo condenó a muerte, por reconocer que era el Mesías de Israel y por confesar que era verdadero Hijo de Dios.

Las autoridades judías no podían por sí mismas ejecutar esa sentencia; por eso, cuando amaneció, llevaron a Jesús ante el procurador romano y se lo entregaron. Pilato, al saber que Jesús era galileo y por tanto súbdito de Herodes, se lo remitió; pero éste, después de mofarse de Jesús, se lo devolvió.

Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, y les dijo: «Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis. Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. Así que le castigaré y le soltaré».

Pilato intentando liberar a Jesús, les hablo de nuevo, pero ellos seguían gritando: «¡Crucifícale, crucifícale!» Por tercera vez les dijo: «Pero ¿qué mal ha hecho éste? No encuentro en él ningún delito que merezca la muerte; así que le castigaré y le soltaré». Pero ellos insistían pidiendo a grandes voces que fuera crucificado y sus gritos eran cada vez más fuertes. Finalmente, Pilato, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás, condenó a Jesús, mandó azotarle y lo entregó para que fuera crucificado.


Rezar el Padre Nuestro:

Rezar 10 Avemarías:  
        

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.


Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio.


¡Señor Jesucristo, por la dolorosa flagelación que padeciste con paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! Aleja de ellas el dolor de tu enojo y concédeles la tranquilidad eterna.


Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. Líbralas del temor y del dolor y consuélalas con tu consuelo divino.



Tercer Misterio: Jesús es coronado de espinas.







Mientras tanto, los hombres que tenían preso a Jesús se burlaban de él, le escupían y le abofeteaban, y, cubriéndole con un velo, le preguntaban: «¡Adivina! ¿Quién es el que te ha pegado?» Y le insultaban diciéndole otras muchas cosas.

En cuanto se hizo de día, se reunió el Consejo de Ancianos del pueblo, que condenó a Jesús y luego lo llevó ante Pilato. También el Procurador romano acabó condenando a Jesús y entregándolo para que lo azotaran y lo crucificaran.

Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte. Lo desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; trenzaron una corona de espinas y se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!»; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.


Rezar el Padre Nuestro:

Rezar 10 Avemarías:         


Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.


Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio.


¡Señor Jesucristo, por la dolorosa coronación que Tú sufriste con paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas piedad de las Almas del Purgatorio y concédeles la corona de la felicidad eterna!


Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. Líbralas del temor y del dolor y consuélalas con tu consuelo divino.



Cuarto Misterio: Jesús carga con la cruz camino del Calvario.






Después de haberse burlado de Jesús, los soldados le quitaron el manto de púrpura que le habían echado encima, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar la cruz detrás de Jesús.

Lo seguía una gran multitud del pueblo y también unas mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos…».

Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él. Llegados a un lugar llamado Gólgota, que quiere decir Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores.


Rezar el Padre Nuestro:

Rezar 10 Avemarías:         


Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.


Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio.


¡Señor Jesucristo, por la dolorosa carga de la cruz que Tú sufriste con tanta paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! ¡Quítales la pesada carga del sufrimiento y llévalas a la paz eterna!


Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. Líbralas del temor y del dolor y consuélalas con tu consuelo divino.



Quinto Misterio: Crucifixión y muerte de Jesús.






Llegados al Calvario, crucificaron a Jesús y a los dos malhechores. Los soldados se repartieron los vestidos de Jesús por lotes, y la túnica, tejida de una pieza, sin costura, la echaron a suerte. Pilato redactó una inscripción que decía: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos», y la puso sobre la cruz. Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: «Tú que destruyes el Templo y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!» Igualmente, los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: «Soy Hijo de Dios»». También los soldados se burlaban de él, y hasta uno de los malhechores crucificados con él le injuriaba, mientras el otro decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino»; Jesús le respondió: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso».

Al mediodía quedó la tierra en tinieblas y se produjeron otros fenómenos extraordinarios.

Hacia las tres de la tarde, habiendo dado perfecto cumplimiento a todos los designios divinos, Jesús se encomendó a su Padre con voz poderosa e inclinando la cabeza entregó el espíritu.


Rezar el Padre Nuestro:

Rezar 10 Avemarías:         

Rezar el Salve:


Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia.


Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio.


¡Señor Jesucristo, por la dolorosa crucifixión que Tú sufriste con paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas piedad de las Almas del Purgatorio! ¡Muéstrales Tu Santo Rostro y llévalas hoy contigo al Paraíso!


Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua. Líbralas del temor y del dolor y consuélalas con tu consuelo divino.


Señor Jesucristo, por tus cinco Llagas Santas y por tu Sangre tan preciosa que derramaste, te pedimos por las benditas Almas del Purgatorio y en particular por nuestros padres, esposos, familiares, guías espirituales y bienhechores. Sana sus dolorosas heridas y haz que gocen y participen plenamente de la Salvación. Amén.


María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Oremos:


Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo con su vida, muerte y resurrección, nos consiguió los premios de la vida eterna, te rogamos nos concedas que, meditando estos misterios en el sacratísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio haya sido abandonado de Ti. Animado con esta confianza, a Ti también yo acudo, y me atrevo a implorarte a pesar del peso de mis pecados. ¡Oh Madre del Verbo!, no desatiendas mis súplicas, antes bien acógelas benignamente.

Amén.


San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.



Letanías por las ánimas del Purgatorio




Se recitan al final y se ha de responder a cada frase con un «Jesús ten piedad».



Al final de las letanías se pueden incluir las oraciones opcionales por nuestros difuntos que pueden ser encontradas al final de esta misma página.





Oh Jesús, Tú sufriste y moriste por toda la humanidad, para que todos se salven y lleguen a la felicidad eterna. Escucha mis plegarias por estas Almas:


Responder: Jesús, ten piedad


-Por las Almas de nuestros queridos padres, abuelos y esposos.



-Por mis hermanos, hermanas, y otros familiares cercanos.



-Por mis padrinos de Bautismo y Confirmación.



-Por mis bienhechores espirituales y materiales.



-Por mis amigos y vecinos.



-Por quienes por obligación y por amor debo rezar.



-Por quienes por causa mía han sufrido daño.



-Por quienes Tú Señor amas de una manera especial.



-Por quienes saldrán pronto del Purgatorio.



-Por quienes están muy deseosos de estar contigo.



-Por quienes sufren más.



-Por quienes están casi olvidados.



-Por quienes por prestar su servicio a la Iglesia son más dignos.



-Por los ricos que ahora son los pobres.



-Por los poderosos que ahora son los más débiles.



-Por los ciegos espiritualmente que ahora ven su locura.



-Por los frívolos que vivían en pereza.



-Por los pobres que no buscaron los tesoros del Reino.



-Por los indiferentes que no rezaron mucho.



-Por los indolentes que no hicieron buenas obras.



-Por los de poca fe que no frecuentaron los sacramentos.



-Por los pecadores habituales que deben su salvación a un milagro de gracia.



-Por los padres que no cuidaban de sus hijos.



-Por los superiores que no se preocuparon de las personas a ellos confiadas.



-Por los que buscaron las riquezas y los placeres del mundo.



-Por los avaros que no pusieron sus riquezas y talentos al servicio de la Iglesia.



-Por quienes vieron a otros morir pero no pensaron en su propia muerte.



-Por quienes no se prepararon para la vida eterna.



-Por quienes llevan una sentencia severa por las grandes cosas a ellos confiadas.



-Por los Papas, reyes y gobernantes.



-Por los Obispos y sus consejeros.



-Por mis profesores y consejeros espirituales.



-Por los sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica.



-Por los defensores de nuestra Santa Fe.



-Por quienes murieron en el campo de batalla.



-Por los enterrados en alta mar.



-Por las víctimas de la apoplejía.



-Por los que murieron de un infarto cardíaco.



-Por los que murieron de cáncer o de Sida.



-Por quienes murieron de improviso en accidentes.



-Por quienes murieron sin recibir los sacramentos.



-Por quienes morirán en las próximas veinticuatro horas.



-Por mi pobre alma cuando me presente ante el Tribunal de Dios.



Dales, Señor el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua con Tus Santos porque Tú eres misericordioso.



El Señor esté con vosotros.

Y con tu espíritu.



Oremos:


O Señor, que la oración de tu pueblo suplicante sea beneficiosa a tus siervos y siervas, difuntos y difuntas, para que los liberes de sus pecados y los hagas partícipes de la Redención.

Amén. 


Divínum auxílium máneat semper nobíscum. Et ánimae fidelium defunctórum, per misericórdiam Dei, requiéscant in pace. Amen.







Oraciones opcionales



Oración por un Difunto


O Señor, Dios de Santidad y Luz, Tú no permites ninguna sombra de pecado en Tú Presencia, en tu gran misericordia concede a los que murieron llenos de pecado un tiempo de purificación y aplícales los tesoros espirituales de Tu Santa Iglesia. Escucha mi súplica y por los méritos de Cristo Jesús, de la Santísima Virgen, y de los Santos y de todo tu Pueblo Santo, lleva a término este tiempo de espera por nuestros queridos difuntos, especialmente por… En tu divina Providencia has designado a San Nicolás de Tolentino como intercesor especial por los difuntos; escucha también su oración ferviente por los que te recomiendo por intermedio de él. Amén.


Oración a San Nicolás por los Difuntos


San Nicolás, estabas atento a las plegarias de muchas Almas necesitadas y con tus oraciones y actos de penitencia aceleraste su posesión de la visión celestial. Mira con compasión a nuestros queridos difuntos y con tus oraciones consigue para ellas el perdón completo de sus pecados a fin de que gocen de alegría y paz en la presencia del Padre celestial. Amén.


Oración de Santa Gertrudis


Padre eterno te ofrezco la sangre preciosa y de tu divino Hijo, Jesús, junto con todas las misas celebradas en el mundo hoy en día, por todas las benditas Almas del Purgatorio, por todos los pecadores del mundo entero, por los pecadores de la Iglesia universal, por los pecados de mi propio hogar y dentro de mi familia. Amén.


Oración del Cardenal Newman


O dulce corazón de Jesús, siempre presente en el Santísimo Sacramento y consumido de amor ardiente por las Almas cautivas en el Purgatorio, ten misericordia de las Almas de tus siervos. Condúcelas de las sombras del exilio a la luz feliz del cielo donde Tú estás, así lo esperamos, y Tu Santísima Madre a la que le habéis preparado una corona de gloria que no se marchita. Amén.


Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel: Defiéndenos en la pelea contra Satanás y sus demonios; sed nuestro amparo y protección; que el Altísimo os dé el poder y el permiso para que nos asistáis y que Dios haga oír su voz imperiosa para que expulse a Satanás y sus demonios que quieren hacer perder la humanidad. Que tu grito: “¿Quién como Dios?, ¡nadie es como Dios!”, someta a Satanás y sus demonios bajo nuestros pies. Amén.






Versión breve de El Rosario por las Benditas Almas del Purgatorio


Esta es una versión más breve de El Rosario por las Benditas Almas del Purgatorio. No está dividido en 5 misterios (como sucede con un Rosario regular) sino que se compone de 9 diferentes peticiones, cada una de ellas acompañada de un Padrenuestro, un Avemaría, un Gloria y una breve jaculatoria.


Tanto en aquel como en este Rosario, hacemos uso del sufragio, pidiendo a María Santísima y a San José (el patrono de la «Buena Muerte» por haber pasado de este mundo al Padre en brazos -nada más y nada menos- que de Jesús y María) su poderosa y piadosa intercesión.


Se requiere aproximadamente de unos 15 minutos para rezarlo.






Hacer la Señal de la Cruz:



Oración



Oh María Madre de misericordia, acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu hijo, intercede para que se perdonen sus deudas y sean llevados a la admirable luz de la Gloria.



Oh Glorioso patriarca san José, intercede juntamente con tu esposa ante tu hijo por las benditas almas del purgatorio.







Primera Petición


Señor mio Jesucristo, TU que deseas que tengamos una delicadeza de conciencia y santidad perfecta, te rogamos nos la concedas y te dignes a aplicar nuestros sufragios a las almas del purgatorio para llevarlas pronto al cielo.

Te lo pedimos por la intercesión de tu Madre Purísima y de San José.

Amén.


Padre Nuestro:

Ave María:

Gloria:


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.


Segunda Petición


Señor Mio Jesucristo que eres Cabeza de todos los fieles cristianos, que en Ti nos unimos como miembro de un mismo cuerpo que es la iglesia. Te suplicamos nos unas más contigo y que nuestras oraciones aprovechen a las almas de nuestros hermanos del purgatorio, para que pronto lleguen a unirse a sus hermanos del cielo.

Amén.


Padre Nuestro:

Ave María:

Gloria:


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.


Tercera Petición


Señor Mio Jesucristo, que a los que pecan castiga con justicia en esta vida o en la otra, concédenos la gracia de nunca pecar y ten misericordia de los que habiendo pecado, están purgando sus culpas. Llévalos pronto a su descanso.

Amén.


Padre Nuestro:

Ave María:

Gloria:


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.


Cuarta Petición


Señor Mio Jesucristo, que exiges la penitencia aún de los pecados veniales, danos Temor Santo de no cometerlos y por misericordia, a los que se encuentran purificándose en el purgatorio, líbralos de sus penas. Llévalos a la Gloria Eterna.

Amén.


Padre Nuestro:

Ave María:

Gloria:


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.


Quinta Petición


Señor Mio Jesucristo, aquellos que en esta vida no pagaron por sus culpas o no tuvieron bastante caridad con el pobre, son castigados con la penitencia que aquí no hicieron. Concédenos a nosotros, las virtudes de la mortificación y de la caridad y acepta misericordioso nuestras oraciones, para que así sus almas, lleguen pronto al descanso eterno.

Amén.


Padre Nuestro:

Ave María:

Gloria:


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.


Sexta Petición


Señor Mio Jesucristo, que quisiste que honrásemos a nuestros padres y parientes y distinguiésemos a nuestros amigos, te rogamos por todas las almas del purgatorio pero especialmente, por los padres, parientes y amigos de cuantos hacemos este Santo Rosario para que logren el descanso eterno.

Amén.


Padre Nuestro:

Ave María:

Gloria:


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.


Séptima Petición


Señor Mio Jesucristo, que a los que no se prepararon a tiempo para la muerte recibiendo bien los últimos sacramentos y purificándose de los residuos de la mala vida, los purificas en el purgatorio. Te suplicamos Señor, por los que murieron sin prepararse para que les concedas a todos ellos la gloria, y a nosotros, recibir bien los últimos sacramentos.

Amén.


Padre Nuestro:

Ave María:

Gloria:


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.


Octava Petición


Señor Mio Jesucristo, que a quienes vivieron en este mundo demasiado aficionados a los bienes terrenales y olvidados de la Gloria, los retienes apartados del premio para que se purifiquen, calma Señor sus ansias y colma sus deseos, para que gocen pronto de Tu presencia. Y a nosotros, concédenos amar de tal manera los bienes celestiales, que no busquemos desordenadamente los terrenos.

Amén.


Padre Nuestro:

Ave María:

Gloria:


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.


Novena Petición


Señor Mio Jesucristo, cuyos méritos son infinitos y cuya bondad es inmensa, mira propicio a tus hijos que gimen en el purgatorio y mirándolos, compadécete de sus penas y perdona lo que les falte para pagar por sus culpas. Nosotros te ofrecemos nuestras obras y sufragio junto a tu Madre y a los Santos, haz que pronto alcancen su libertad y la Gloria Eterna.

Amén.


Padre Nuestro:

Ave María:

Gloria:


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.








Oración Final


Oh Padre Eterno, de quien es propio compadecerse y perdonar, te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que haz mandado emigrar de este mundo para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes a tus Santos Ángeles para que las tomen y las lleven a la patria celestial.

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.


Dales Señor el descanso eterno y brille para ellos la luz perpetua y descansen en paz.



Oración a San Miguel Arcángel


San Miguel Arcángel: Defiéndenos en la pelea contra Satanás y sus demonios; sed nuestro amparo y protección; que el Altísimo os dé el poder y el permiso para que nos asistáis y que Dios haga oír su voz imperiosa para que expulse a Satanás y sus demonios que quieren hacer perder la humanidad. Que tu grito: “¿Quién como Dios?, ¡nadie es como Dios!”, someta a Satanás y sus demonios bajo nuestros pies.

Amén.










Artículo enviado por:


Jesús Manuel Cedeira Costales.


Fuente:


proyectoemaus.com

viernes, 1 de noviembre de 2019

LETANÍA DE LOS SANTOS





La letanía de los santos es una oración cristiana en la que se solicita la intercesión de todos los santos, esto es, de aquellos reconocidos como modelos de conducta cristiana y que por ello gozan de la felicidad del cielo y pueden interceder por los que aún estamos en la tierra, según la fe de la Iglesia católica y también de la Iglesia ortodoxa.

 Es uno de los ruegos más solemnes de la Iglesia católica.


La letanía de los santos es una de las oraciones católicas más antiguas que aún se emplean en nuestros días. Se rezaba ya en los días de San Basilio († 379) y de San Gregorio Taumaturgo (muerto alrededor del 270).


No se sabe cuándo o quién la compuso, pero hay registros de que fue empleada en la “Litania Septiformis” de San Gregorio Magno, y en la procesión de San Mamerto, obispo de Viena, en el siglo V. 

También se le empleó públicamente luego de una terrible seguidilla de inundaciones, pestes y enfermedades ocurridas en Roma alrededor del año 590.


Usos: oración solemne del rito romano


La oración en forma de letanía actualmente queda en la Iglesia católica como vestigio de otras épocas en que eran muy habituales: diversas oraciones en la misa y fuera de ella quedan como prenda de este uso, como son el Kýrie eleison o el Agnus Dei, o las Letanías lauretanas en honor a la Virgen, en el rezo del Rosario, si bien, esta invocación a los santos es usada solamente en las ocasiones más solemnes e importantes de la liturgia cristiana: en la liturgia más importante del año, la Vigilia Pascual se pide la protección de la iglesia celeste por todo el pueblo cristiano y en especial por aquellos que se incorporarán a la Iglesia por el bautismo con las aguas bendecidas esa noche solemne.

Otras ocasiones de gran importancia en las que también se utiliza son las Dedicaciones de nuevas iglesias y altares o las ordenaciones de diáconos, sacerdotes u obispos, así como bendiciones de abades, abadesas y vírgenes, como actos de consagración a Dios de la mayor envergadura, sea de un edificio material como de la asunción personal de una opción radical de vida evangélica. 

También se cantan en la canonización de nuevos santos o en el inicio del cónclave para elegir nuevo papa, actos del magisterio papal de suma importancia.

 Además de estos actos solemnes en la liturgia de la Iglesia Católica (los más solemnes quizá dentro de la misma), queda también abierto su uso, como no, en la devoción personal y en las súplicas ante necesidades graves e importantes, en las que se implora la invocación no de un santo, tenido como protector ante una determinada necesidad, sino de toda la corte celeste. 

También es cantada en los ritos de desagravio y en funerales del sumo pontífice de la iglesia, de los cardenales, obispos, presbíteros y diáconos, entre otros eclesiásticos, como canto de entrada, durante el responso o cuando es sepultado dicho cadáver, también cuando es ingresado al templo para su velatorio.


Su importancia es tal, que es una de las seis letanías autorizadas por la Santa Sede para su uso en ceremonias públicas.

La letanía de los santos es a menudo recitada o cantada en una forma más corta el día de Todos los Santos.


La letanía, es un llamado al Cielo, a fin de obtener la ayuda de muchos de los santos más grandes de la fe católica, así como para pedir la protección divina. 

Es también muy a menudo, parte especial tanto de la Vigilia de Pascua (la misa en la que los que han recibido instrucción en la fe son bautizados) como de las misas de Ordenación de sacerdotes, diáconos y obispos. 


"Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad...no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra... Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad" Lumen Gentium, 49.







Secciones


El rezo de la letanía de los santos, aunque puede ser tanto ampliada como reducida según parezca conveniente, siempre dentro de lo marcado en la liturgia oficial de la Iglesia (en los bautismos de niños se utiliza una sección muy breve, por ejemplo), siempre cuenta con una estructura fija e inalterable: 


I. Súplica a Dios: Se inicia con la aclamación Kýrie eléison, Señor, ten piedad, y, en su versión extendida, según consta en el Gradual Romano, la súplica trinitaria, "Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros; Dios Hijo, redentor del mundo, ten misericordia de nosotros, etc."


II. Invocaciones a los santos: Después siguen las invocaciones a los santos propiamente dichas. Se enuncia su nombre y se responde con la petición de "ruega (rueguen, rogad) por nosotros (por él/ella, en casos concretos)". Los santos siempre se enuncian con un orden jerárquico definido e inalterable. Como muestra, la lista usada en la solemne Vigilia Pascual, si bien existe una lista más completa. 


a) Virgen María (con una o diversas invocaciones):

Santa María, Madre de Dios,


b) Santos ángeles, patriarcas y profetas:

San Miguel,

San Gabriel,

San Rafael,

Santos ángeles de Dios,

San Juan Bautista,

San José,


c) Santos apóstoles, evangelistas y discípulos del Señor (sin distinción de sexos en ningún apartado, más que los obvios):

Santos Pedro y Pablo,

San Andrés,

San Juan,

Santa María Magdalena,


d) Santos mártires:

San Esteban,

San Ignacio de Antioquía,

San Lorenzo,

Santas Perpetua y Felicidad,

Santa Inés,


e) Santos obispos, doctores y padres de la Iglesia:

San Gregorio Magno,

San Agustín,

San Atanasio,

San Basilio,

San Martín,


f) Santos presbíteros y religiosos:

San Benito,

Santos Francisco y Domingo,

San Francisco Javier,

San Juan María Vianney,

Santa Catalina de Siena,

Santa Teresa de Ávila,


g) Santos laicos: (en la lista pascual no se nombra ninguno, pero aquí suelen constar, en listas más amplias, santa Mónica, san Fernando o santa Isabel)


f) Invocación genérica: Santos y Santas de Dios.

Esta lista es, respetando su formato original para cada una de las celebraciones litúrgicas, ampliable; es más, se recomienda que se haga con los santos (nunca beatos) patronos del lugar o de protección especial, pero siempre respetando el orden jerárquico establecido y no con un simple añadido al principio o al final, como se ve en algunos sitios de Internet.


III. Invocaciones a Cristo: Invocaciones y peticiones de protección al Señor sobre diversas aflicciones, por los méritos de su vida, muerte y resurrección, tales como

De todo mal, líbranos, Señor. (...)

Por tu encarnación, líbranos, Señor.

Por tu muerte y resurrección, líbranos, Señor.


IV. Súplicas por diversas necesidades: Sigue la parte más variable, en la que, a modo de oración universal, se pide por las necesidades de los reunidos y por quienes se invoca (ordenandos en una ordenación, catecúmenos en el bautismo, etc.). Se responde con "Te rogamos, óyenos".

Nosotros, que somos pecadores, te rogamos, óyenos.

Para que (...), te rogamos, óyenos.

Jesús, Hijo de Dios vivo, te rogamos, óyenos


V. Conclusión: Como conclusión, se añade el típico: Cristo óyenos, Cristo escúchanos, o también, en las versiones más extensas, la letanía con el "Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor", etc., además de una oración conclusiva, dirigida a Dios.


Esta fórmula tan completa y solemne, además, se realiza siempre cantada y puestos de rodillas, a excepción de los domingos y en el tiempo de Pascua, en que se hace estando de pie.



Artículo enviado por:


Jesús Manuel Cedeira Costales.


Fuentes:


wikipedia.org


proyectoemaus.com

jueves, 24 de octubre de 2019

HERMANDADES Y COFRADÍAS, IDENTIDAD Y MISIÓN.





El espíritu santo es el alma de la Iglesia. Gracias a su acción podemos decir que Jesús es el Señor. Y nos inspira buenos propósitos de mejorar. El espíritu santo tiene una importancia enorme en nuestra vida, aunque sean pocas las veces que acudimos a él. El espíritu santo debe ocupar el lugar que le corresponde en nuestra vida cristiana, añadiendo que el espíritu santo sea espíritu de verdad y de unidad. Los cofrades no pueden ser cristianos del montón, sino cofrades santificados, comprometidos y personas orantes. Los cofrades deben tener corazón de apóstol.




Las hermandades son una realidad importante que no podemos despreciar. Son la plataforma indispensable para seguir construyendo la Iglesia, hay un peligro, que es la secularización, que arrincona lo religioso como algo del pasado. Si las hermandades fueran algo periférico, no estaríamos aquí. Las hermandades tienen que ser camino de encuentro con el Señor, instrumentos para ese encuentro. Son escuelas de vida cristiana y de santidad. El que se ponga enfrente o dé la espalda a las hermandades es un insensato.




Al igual que la Iglesia, las cofradías deben estar en un constante proceso de conversión y reforma, donde los directores espirituales tienen un gran papel. La primera obligación de una hermandad es cultivar la formación de sus miembros. Las hermandades deberían convocaran a sus hermanos a un retiro espiritual, a una charla de formación, a un encuentro de oración... Tenémos que cultivar el apostolado, por eso existen las corporaciones. La evangelización les urge a todos, especialmente a ustedes los cofrades. El mejor tesoro de nuestra vida es el Señor y debemos anunciarlo. Las cofradías no son islas que caminan por libre desconectadas de la Iglesia y la parroquia, ya que deben buscar la comunión con la parroquia y con otras hermandades.




Los diputados y vocales de caridad que no se duerman; los pobres siguen estando ahí. Juan Pablo II dejó escrito el servicio a los últimos, los pobres. Del mismo, es necesario una mayor implicación en la vida eclesiástica. Debemos apoyar la evangelización catequética. Es importante la presencia de los cofrades en los santos oficios, siendo el más importante el triduo pascual.



No se dejen mover por ver quién es el mejor o el que más hace respecto a otras hermandades. Pocas cosas, pero con el corazón.



Un cofrade reza, acude a la eucaristía y en su vida profesa con fe su creencia. El hermano mayor debe ser el primer servidor de la hermandad y el presidente del Consejo el primer servidor del Consejo, Cuiden a los jóvenes cofrades.




Hay que cuidarlos y formarlos porque se impone una formación profunda, tanto como descubrir el apostolado y la Iglesia.




Cuiden al director espiritual; a veces hay juntas que utilizan al director espiritual como un florero. Le deben dar su lugar en la vida de la hermandad porque no es una figura prescindible.




Igualmente exíjanle que se implique en la vida de la hermandad, La misión del obispo es estar cerca de las hermandades, cuidarlas y protegerlas. Debe corregir con cariño, prudencia y mesura. No hacerlo sería una cobardía.




Se ha desgranado muy bien lo que deben ser los cofrades. Resumiendo, podríamos quedarnos con la palabra unidad y con la realidad de que son asociaciones de la Iglesia.




Artículo enviado por: Jesús Manuel Cedeira Costales.

Fuente: Texto de la conferencia inaugural del curso cofrade del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Cádiz por Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo de Sevilla. (La Voz Cádiz).

https://www.lavozdigital.es/andalucia/cadiz/semana-santa/lvdi-asenjo-cofrades-no-pueden-cristianos-monton-201910101153_noticia.html